sábado, 16 de junio de 2018

Portada de Les portes de la Maison des Mortes de Steven Erikson

Las nuevas ediciones francesas de la saga Malaz, el Libro de los Caídos han dejado sus portadas en manos del ilustrador Marc Simonetti, sin duda uno de los artistas actuales más dotados. Hace algún tiempo ya pudimos disfrutar de la gran portada que realizó para Los jardines de la Luna, la primera entrega de la saga de Steven Erikson, recreando uno de los momentos más icónicos de la novela.
Ahora nos llega la portada de ediciones Leha para Las puertas de la Casa de la Muerte, segunda novela de la saga malazana, y el resultado vuelve a ser de una belleza sobrecogedora, capaz de captar la magia, el asombro y la maravilla que transmiten las novelas de Erikson.



Para los que hayáis leído el libro no os resultará difícil identificar la escena: es la llegada de Felisin, Heboric Manos Fantasmales y el mago Kulp a la misteriosa y destruida ciudad subterránea del Primer Imperio que se esconde cerca del desierto de Raraku. Como recordaréis, la ciudad está plagada de los cadáveres mineralizados de todos sus habitantes, que en la ilustración podemos ver alrededor de los tres protagonistas.

"Por arte de magia, Kulp había infundido un ligero brillo en la cámara, que revelaba sus paredes de piedra desnudas. Junto a una de las paredes había una escalera abierta, que conducía a una puerta aparentemente sólida. En el suelo, a lo largo de la pared opuesta, había una serie de hendiduras, del tamaño de una bota o un barril. Unas cadenas colgaban del techo al fondo de la sala, con garfios oxidados. Felisin lo veía todo difuminado, tal vez debido a un extraño desgaste, o al efecto de la luz embrujada del mago.
[...]
Por encima de sus cabezas surgió un resplandor, del que emergieron destellos que perfilaron lentamente un paisaje. Felisin lo contempló.
—Se te ha acelerado la respiración, muchacha —dijo Kulp, todavía indispuesto o incapaz de levantar la cabeza—. Cuéntame lo que ves.
—Residuos de un ritual frustrado, es lo que ve —retumbó la voz de Heboric a media escalera—. Recuerdos congelados de un antiguo patetismo.
—Esculturas —respondió Felisin—. Repartidas por todo el suelo; es una gran sala. Muy grande, la luz no llega al fondo…
—Espera, ¿has dicho esculturas? ¿Qué clase de esculturas?
—De personas. Esculpidas como si estuvieran descansando; al principio me ha parecido que eran reales…
—¿Y qué te ha hecho cambiar de opinión?
—Bueno…
Felisin avanzó lentamente. La más cercana, a una docena de pasos, era de una mujer desnuda de edad avanzada, que yacía de costado como si estuviera muerta o dormida. La piedra en la que había sido esculpida era de un blanco mate, con tiznas y salpicaduras de moho. Todas las arrugas de su cuerpo habían sido hábilmente reproducidas, sin olvidar el menor detalle. Contempló el vetusto y pacífico rostro. 'Dama Gaesen; esta podría ser su hermana'. Extendió la mano.
—Cuidado, no toques nada —exclamó Kulp—. Todavía veo las estrellas, pero percibo la furia que sugiere la existencia de hechicería en esa cámara.
Felisin retiró la mano y se sentó.
—No son más que estatuas…
—¿Sobre pedestales?
—Bueno, no, sencillamente en el suelo.
De repente, aumentó la luz, iluminándose la sala. Felisin volvió la cabeza y vio a Kulp de pie, apoyado en el umbral de la puerta derribada. El mago parpadeaba como un miope, mientras absorbía el paisaje.
—¿Esculturas, muchacha? —refunfuñó—. Ni lo sueñes. A través de aquí se ha rasgado una senda.
[...]
Felisin contempló a la mujer a sus pies.
—Entonces en otra época fue real. De carne y hueso.
—Efectivamente, todos lo fueron.
—Alquimias que retrasaron el envejecimiento —dijo Heboric—. Seis o siete siglos para cada individuo. El ritual acabó con ellos, sin embargo las alquimias conservaron su potencia…
—Luego el agua inundó la ciudad —agregó Kulp—. Rica en minerales.
—Convirtiendo en piedra no solo los huesos, sino también la carne —prosiguió Heboric, encogiéndose de hombros—. Acaecimientos lejanos provocaron la inundación, cuando los guardianes inmortales ya se habían retirado."


En el perfil de Arstation del artista galo podemos ver, con mucho más detalle y a gran resolución, la ilustración completa de la escena.




El artista francés también nos ha mostrado el proceso de escultura digital del gran portal de entrada a la ciudad subterránea a través de un video colgado en su facebook personal, que podéis ver a continuación.


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