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| El portal, por Jeremy Williams. |
No sé si os apasionan los misterios, pero el que aquí escribe siempre ha sentido una enorme fascinación por los sucesos difíciles de explicar y los casos sin resolver. De joven fueron decenas las lecturas sobre hechos insólitos y fenómenos inusuales que atraparon mi imaginación, ayudándome a plantearme cuánto desconocemos todavía del amplio mundo que nos rodea.
Y en estos libros que hacían volar mi imaginación hacia lo imposible me tope por primera vez con un nombre que todavía sigue encontrándose en multitud de referencias de la red: Rudolph Fentz. Dicho individuo se presentaba como protagonista de un relato que nos hace entrever un realidad diferente y aterradora. Según lo que nos narraban a mediados de junio de 1951, alrededor de las 11:15 de la mañana, los transeúntes de la concurrida Times Square de Nueva York vieron caminando por allí a un hombre de unos 30 años de edad, vestido al estilo de finales del siglo XIX. Nadie observó cómo había llegado, pero parecía profundamente desorientado y confundido de pie en medio de una intersección. Como consecuencia de este estado acabó siendo golpeado por un taxi y resultó herido de muerte antes de que la gente pudiera hacer nada para salvarlo.
La investigación policial de esta muerte es la que vuelve todo perturbador: lo que encontraron en los bolsillos del fallecido fueron unas tarjetas de visita con el nombre Rudolph Fentz y con una dirección en la Quinta Avenida; una carta enviada a esta dirección, en junio de 1876 desde Filadelfia; factura por el cuidado de un caballo y el lavado de un carruaje, expedida por un establo en Lexington Avenue que no figuraba en ninguna libreta de direcciones; y alrededor de 70 dólares en billetes antiguos.
Y en estos libros que hacían volar mi imaginación hacia lo imposible me tope por primera vez con un nombre que todavía sigue encontrándose en multitud de referencias de la red: Rudolph Fentz. Dicho individuo se presentaba como protagonista de un relato que nos hace entrever un realidad diferente y aterradora. Según lo que nos narraban a mediados de junio de 1951, alrededor de las 11:15 de la mañana, los transeúntes de la concurrida Times Square de Nueva York vieron caminando por allí a un hombre de unos 30 años de edad, vestido al estilo de finales del siglo XIX. Nadie observó cómo había llegado, pero parecía profundamente desorientado y confundido de pie en medio de una intersección. Como consecuencia de este estado acabó siendo golpeado por un taxi y resultó herido de muerte antes de que la gente pudiera hacer nada para salvarlo.
La investigación policial de esta muerte es la que vuelve todo perturbador: lo que encontraron en los bolsillos del fallecido fueron unas tarjetas de visita con el nombre Rudolph Fentz y con una dirección en la Quinta Avenida; una carta enviada a esta dirección, en junio de 1876 desde Filadelfia; factura por el cuidado de un caballo y el lavado de un carruaje, expedida por un establo en Lexington Avenue que no figuraba en ninguna libreta de direcciones; y alrededor de 70 dólares en billetes antiguos.







