Todo tiene un final. Tranquilos, que no estoy hablando de este blog y su ya larga existencia como sitio donde hablar del género fantástico y recomendar buenas lecturas.
El Caballero del árbol sonriente blog seguirá adelante, mientras haya interés en lo que os cuento y estéis al otro lado haciéndome llegar vuestro cariño para estos contenidos. Me refiero a que cada historia llega a una conclusión, pero lo que no es tan seguro es que sea cierre signifique un felices para siempre. Ya hemos visto antes como muchas novelas y sagas de fantasía épica recurren a la derrota del Mal supremo como motor último del drama. Con más o menos éxito, los héroes logran imponerse y ganan a las fuerzas oscuras, logrando que la paz y la justicia se impongan en una tierra castigada... hasta que esa oscuridad vuelva a la carga.
Aquí os hablaba de este tipo de historias, si queréis apuntaros unos cuentos títulos.
Pero ni siquiera esos mismos héroes que lograron poner de rodillas al mal (o imponerse a sus enemigos, porque ya sabemos que no todas las luchas son entre bandos bien diferenciados) se ganan el más que merecido descanso. Aunque estos
guerreros o luchadores se apartan del primer plano, buscando lugares remotos o tranquilos donde vivir existencias olvidadas, alejados de sus actos anteriores (sean gloriosos o terriblemente monstruosos) no obstante
nunca consiguen escapar de su larga sombras.
Porque la vida parece empeñada en no perdonar a aquellos que dejaron una profunda huella a su paso. La fantasía nos recuerda que todos las elecciones vitales, ya sean para el bien o para el mal, acaban volviendo sobre los que las realizaron, obligándolos a enfrentarlas de nuevo y, sobre todo, a enfrentarse a si mismos. La existencia es una larga carrera que uno no sabe cuando va a volver a mirarnos fijamente, pidiendo ajustar cuentas por lo que parecía perdido en el pasado.
De hecho, la historia del viejo guerrero o la cansada luchadora que sigue cargando con su heroico o terrible legado ha demostrado tener un largo recorrido literario. Ahora que la Odisea de Homero vuelve a estar en boca de todos gracias a la nueva adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, uno no puede sino reconocer a Odiseo/Ulises como el primer ejemplo claro de ese hombre con un pasado que ha alcanzado una grandiosa fama y resonancia, y cuyo eco lo perseguirá para bien o para el mal durante el resto de su existencia.
Pero el célebre guerrero de Ítaca es solo el primero de una larga sucesión de destinos brillantes o terribles que vuelven a flote cuando los actos pasados reclaman reparación. En la fantasía épica son muchos los personajes que deciden tratar de apartarse, que buscan un refugio aislado donde olvidar, recuperarse y sanar las heridas físicas o emocionales de su vida. Lo que ocurre es que el mundo parece que no quiere dejarlos reposar y siempre vuelve a buscarlos. Son relatos que ponen su atención en las consecuencias, en el rastro que queda al paso de cualquier gran personaje que por culpa de sus decisiones cambia, para bien o para mal, todo lo que le rodea. Por supuesto, ese peso recaerá de nuevo sobre sus hombros, obligándolos a volver al camino, a salir de nuevo a la luz pública y a retomar la senda de unos actos que no se habían cerrado por completo.
En este nuevo ensayo vamos pues a acompañar en sus complicadas existencias a estos héroes o antihéroes que no pueden dejar atrás su largo pasado, ya sea luminoso u oscuro, a través de novelas y sagas que exploran esta interesante propuesta fantástica. Con obras que van desde la épica más clásica a la fantasía oscura, del grimdark al fantástico más cómico, aquí hay sitio para mirar al pasado y descubrir como su eco vuelve a alcanzar a sus atribulados protagonistas desde perspectivas muy diferentes. Empezamos el viaje.
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