Uno de los grandes regalos que me ha traído este sitio que mantengo en marcha desde hace ya casi una década es que me ha permitido poder entrevistar a autores del género fantástico a los que admiro. Sin duda, en ese podio se encuentra Steven Erikson, el escritor canadiense creador de esa maravilla que es Malaz el Libro de los Caídos.
Hace unos años ya tuve el honor de poder entrevistar a Erikson en el blog, una interesante charla que tenéis aquí, así como repetir la experiencia más adelante para el número 6 de Revista Windumanoth. Y ahora puedo traeros de nuevo en exclusiva para todos los hispanohablantes seguidores de la saga al autor canadiense, que muy amablemente ha accedido a atenderme para responder una serie de cuestiones que espero que os resulten jugosas y esclarecedoras.
Aquí os dejo con esta nueva entrevista al creador de Malaz donde Steve Erikson nos desvela detalles sobre su forma de ver la fantasía, sobre la escritura, sobre el universo malazano y sobre sus próximas obras. En especial, destaca que todo indica que Erikson no tardará mucho en concluir No Life Forsaken, la segunda entrega de su trilogía secuela de Malaz, por lo que es muy posible que vea la luz en inglés este mismo año.
Solo hay una única respuesta con posibles spoilers, avisados por el propio Erikson, pero si ya habéis leído los primeros libros de la decalogía no hay ningún problema. Sin más, os dejo con esta nueva entrevista en exclusiva al gran Steve Erikson.
ENTREVISTA A STEVE ERIKSON
1-¿Cómo te sientes ahora que puedes echar la vista atrás y ver completa la decalogía Malaz el Libro de los Caídos?
STEVE ERIKSON: Con un poco de nostalgia, para ser sinceros. Pero es algo agradable y una especie de alivio ver que la saga sigue atrayendo a nuevos lectores. Dicho esto, la persona que escribió la saga de diez libros no es la misma ahora. No estoy seguro de la naturaleza de la desconexión que siento ocasionalmente, más allá de que sea la natural que es producto de un lapso de años dentro de una misma vida. Escribir la saga fue en muchos sentidos un acto de desesperación por mi parte: la necesidad de plasmarlo en la página era a veces abrumadora. Al mismo tiempo, la escritura me producía tal placer que parecía pasar rápidamente, como en un borrón. Puedo recuperar ese placer, por suerte, pero obviamente no de forma tan sostenida en la actualidad. ¡Por eso no tengo pensado empezar otra saga de diez libros!


















