La cartografía malazana que acompaña las novelas del Libro de los Caídos nos permite 'viajar' por el inmenso mundo creado por Steven Erikson para sus historias. Pero sin duda poder disfrutar de los mapas originales de este universo fantástico es un placer incluso mayor. Afortunadamente para todos los seguidores de Malaz, Erikson es uno de esos autores a los que les gusta compartir su archivo personal con los lectores. A lo largo de los últimos años ha utilizado su perfil de facebook para mostrarnos diversos mapas originales, creados paras las partidas de rol jugadas en compañía de Ian C. Esslemont durante las que ambos amigos fueron dando forma a su complejo universo fantástico compartido.
En las últimas horas el autor canadiense nos ha mostrado unas cuantas de estas joyas cartográficas que hacen las delicias de los malazanos. Para empezar ha desempolvado el mapa de una de las primeras localizaciones de la saga, a la que los lectores le tenemos un cariño especial: la asombrosa ciudad del fuego azul, Darujhistan. Erikson nos ha mostrado la primera versión del mapa de la ciudad y sus zonas aledañas, que como podéis comprobar es un mapa incluso más detallado y cuidado que el que finalmente llegó a la edición publicada de Los jardines de la Luna. El propio Erikson nos explica las razones:
"Poco después de firmar el contrato de Los jardines de la Luna, me pidieron que proporcionara mapas para el libro. Ofrecí un montón, incluyendo los de Quon Tali, el norte de Genabackis y la ciudad de Darujhistan. Los editores decidieron descartar el mapa de Quon Tali: dos sería su límite. Cuando envié este mapa de Darujhistan, la respuesta fue 'uh... eso es demasiado detallado'. Hice una segunda versión que luego fue convertida por su artista a la que veis en el libro. Esta es la primera versión que les envié. Tal vez algún día habrá una edición de estas novelas con mapas separados o incluso desplegables, como los que encuentras en los viejos libros de historia."
A continuación podéis compararlo con el mapa que acompaña a la novela publicada, en su versión en inglés. Sin duda el original de Erikson es de una altísima calidad artística, y habría valido la pena verlo acompañar el libro publicado.





