SINOPSIS: En Darujhistan, la ciudad del fuego azul, se dice que el amor y la muerte llegarán bailando. Transcurre el verano y el calor es sofocante, pero al hombre redondo y pequeño con el chaleco rojo desteñido le molesta algo más que el sol. Las cosas no van bien. Funestos presagios plagan sus noches y acechan las calles de la ciudad como demonios de las sombras. Los asesinos acechan por los callejones, pero han cambiado las tornas y los cazadores son presas.
Manos ocultas rompen las ataduras de la tiranía. Mientras los bardos cantan sus trágicas historias, en algún lugar lejano se oye el aullido de los mastines... Y en la distante ciudad de Coral Negro, donde gobierna el Hijo de la Oscuridad, hay sed de venganza. Parece que el amor y la muerte van a llegar de la mano… y bailando.

RESEÑA: La lectura de Malaz, el Libro de los Caídos en español se ha convertido en algo casi tan épico como el mundo de gigantescos conflictos y luchas imaginado por Steven Erikson en sus novelas. Tras la terrible decepción que supuso para sus lectores la cancelación tras la publicación del séptimo libro, gracias a Nova ahora podemos reanudar la historia de los caídos donde se quedó hace ya casi dos años. Las sensaciones no pueden ser más buenas, demostrando de nuevo que al escritor canadiense no le tiembla el pulso a la hora de llevar a sus personajes al límite para explorar las diversas facetas de sentimientos tan complejos como el sacrificio, la venganza, el honor, la ambición, la esperanza o el compañerismo.
Con esta octava entrega de la saga Steven Erikson cierra un círculo, por así decirlo, al regresar al lugar donde todo empezó hace ya mucho tiempo: Darujhistan, la célebre ciudad del fuego azul que una vez más vuelve a ser el centro de las ambiciones de diversos poderes en conflicto. Sin embargo, el libro no se queda solo en los enrevesados juegos de mortales y Ascendientes, ya que Doblan por los Mastines sabe aprovechar el extenso y sangriento camino recorrido hasta el momento para convertirse en una obra que nos muestra las devastadoras consecuencias de la terrible guerra que azotó el continente durante Memorias del hielo. La lucha contra el Vidente Painita ha dejado unas profundas heridas entre los habitantes de toda Genabackis, tanto entre aquellos que tratan de reconstruir sus vidas en Darujhistan como entre los habitantes de Coral Negro, donde ahora conviven los tiste andii de Anomander Rake con los antiguos seguidores del Painita.
Gran parte de la trama de
la novela ahonda en las desagradables y dolorosas consecuencias de la guerra, que todavía torturan las almas de muchos de los personajes que recorren las páginas de la novela:
el peso de la culpa, la cobardía o los errores del pasado que los han llevado hasta la desagradable situación en la que viven ahora. En esta novela
Erikson se aleja un poco de la épica grandiosa poblada de gigantescas batallas, con miles de combatientes y terribles poderes mágicos desatados (ojo, también tenemos nuestra dosis de esta 'épica malazana')
para centrarse en los conflictos internos de los personajes, las luchas con sus decisiones y sus errores.
Vuelve a resultar
fascinante lo bien construida y pensada que está la saga de Malaz, el Libro de los Caídos, no solo en la complejidad interna e interconectada de estas diez novelas sino con las nuevas obras que están expandiendo su universo. Durante la trama que transcurre en Coral Negro
tendremos ocasión de conocer con más detalle el complejo pasado de los tiste andii en la legendaria ciudad de Kharkanas, corazón del poder ancestral de Kurald Galain y donde moraba Madre Oscuridad. (Gracias a ello,
Anomander Rake vuelve al primer plano de la saga para dejarnos claro que es
uno de los personajes más grandiosos y épicos creados por Erikson). Todos estos elementos
están siendo explorados con mayor profundidad por Erikson en la Trilogía de Kharkanas (por aquí tenéis mi
reseña de la primera parte, Forge of Darkness)
y resulta sumamente satisfactorio descubrir la gran cantidad de detalles y sucesos que encajan como perfectas piezas de relojería, engrandeciendo el fascinante trasfondo histórico y legendario de la saga.
Por otro lado
en Darujhistan podemos asistir al reencuentro de diversos personajes que llevaban largo tiempo separados y de los que no diré nada para no destripar sorpresas. Lo que si queda patente es que
el tiempo no pasa en balde y los sucesos de la saga han cambiado profundamente a estos personajes, marcando también el inevitable
paso de la juventud hacia una actitud mucho más madura frente a la vida. No en vano hay que tener en cuenta que han transcurrido unos cinco años desde los terribles sucesos de
Memorias del hielo.
La
mayor pega que se le puede poner a esta octava novela es s
u desmesurada extensión: Erikson alarga en exceso el desarrollo de la trama, ralentizándola y haciendo que sufra de algunos altibajos durante su lectura. Creo que si el autor hubiera apostado por
recortar un poco las más de 1.100 páginas de Doblan por los Mastines, esta ganaría mucho en agilidad. Quizá también ayude a esto que durante
gran parte de la novela intervenga como narrador el barroco y enrevesado Kruppe, que si se puede soportar como personaje de alivio cómico cuando monologa, resulta mucho más fatigoso como voz narrativa de la historia. Eso sí hay que dejar claro que
cualquier queja posible sobre el ritmo se desvanece una vez que todas las tramas convergen en el tramo final (las últimas 200 o 250 páginas), donde el escritor canadiense no entrega una de los mejores conclusiones de toda la saga: un emocionante (y emotivo) choque de trenes donde es imposible dejar de leer, y que pondrá los pelos de punta a todos los seguidores malazanos.
No quiero terminar la reseña sin dejar de destacar el trabajo de la nueva traductora de la saga, Silvia Schettin, a la que le ha tocado lidiar con una de las novelas más complejas de Steven Erikson y logra salir del brete con gran éxito. La narración barroca, enrevesada y recargada del autor canadiense nos llega con una traducción cuidada, que es un auténtico placer degustar por el esmero con que han sido elegidas las palabras. La nueva edición de Nova es una gozada para los seguidores de la saga de la que solo se puede lamentar algunas erratas que se han colado en el texto final, y entre las que duelen especialmente los errores en el género de algunos personajes que se pueden encontrar en el 'Dramatis personae' inicial.
Con Doblan por los Mastines Steven Erikson regresa a donde empezó la saga del Libro de los Caídos hace ya siete largas novelas para explorar las terribles consecuencias que ha dejado en los personajes la devastadora guerra contra los dominios del Vidente Painita. También tenemos ocasión de sondear el doloroso pasado de los exiliados tiste andii, con Anomander Rake en primer plano para demostrar de nuevo que es uno de los personajes más memorables de la saga malazana. Aunque es una historia que en algunos momentos se desarrolla de una forma demasiado lenta, que peca de una excesiva extensión, pero en la que el escritor canadiense logra dejarnos una evolución sumamente interesante de todos y cada uno de sus personajes. Además esta octava novela concluye con uno de los tramos finales más épicos y emotivos de la saga, una imparable lucha de poderes donde algunos de los personajes más memorables de Malaz tendrán que demostrar su verdadero temple y hasta donde están dispuestos a llegar. Erikson vuelve a demostrar que es capaz de construir una historia épica y emocionante en la que los personajes cargan con el verdadero peso de la culpa, la venganza, la ambición, la esperanza, la redención o el compañerismo. ¡Larga vida a Malaz!
VALORACIÓN
FICHA
Doblan por los Mastines (Malaz, el Libro de los Caídos 8)
Steven Erikson
Nova
Traducción de Silvia Schettin
Tapa dura con sobrecubierta
1168 páginas
33 euros (en ebook por 7,99 euros)