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lunes, 9 de julio de 2018

Anomander Rake y el punto de vista, por Steven Erikson

El mundo de Malaz, el Libro de los Caídos es de una complejidad y riqueza tal que sus lectores podemos analizar y diseccionar multitud de facetas de sus numerosos personajes, su extensa historia o sus variadas sociedades. Pero además contamos con la suerte de que el mismo Steven Erikson es uno de esos escritores que disfruta examinando con lupa y deconstruyendo su propia obra. Mientras el autor canadiense está inmerso en la escritura del primer libro de su nueva trilogía, una secuela directa de sus 10 novelas del Libro de los Caídos, también tiene tiempo de pasar por su web personal para dejarnos algún texto donde analiza diversos elementos de sus novelas o de su trabajo como escritor.
El artículo más reciente de Erikson lleva por título 'Anomander Rake y el punto de vista', como podréis adviniar le ha servido al creador de Malaz para analiza el uso de los puntos de vista en la narrativa. Pero también no explica como empezó a escribir Los jardines de la Luna, y como tuvo que abandonar su idea original debido a un enfoque incorrecto sobre el punto de vista narrativo. Como me parece un texto sumamente interesante, que puede servir de ayuda a cualquier escritor en ciernes o profesional, así como para los que amamos el mundo de Malaz y todos los entresijos de su creación, me he tomado la libertad de traducirlo. Lo podéis leer a continuación, y espero que los disfrutéis tanto como yo traduciéndolo.



ANOMANDER RAKE Y EL PUNTO DE VISTA

Mi primer borrador de Los jardines de la Luna se estancó después de unas tres páginas. Pasé diez minutos releyendo lo que había escrito hasta ese punto, y después pulsé el botón de borrar. No es un comienzo típico para mí. En ese momento, ya había cursado una licenciatura en Escritura Creativa en la Universidad de Victoria y un Master en la Universidad de Iowa. Encontré un editor para mi primera colección de historias cortas y recibí una importante subvención del Consejo de las Artes de Canadá. Normalmente, empiezo en la primera página y sigo adelante hasta que termino lo que he empezado.
Entonces, ¿cuál fue el problema? Aquí estaba, a punto de lanzarme al mundo de Malaz y conocía ese mundo desde el pasado y hasta al futuro. Conocía a sus jugadores, su historia, todo lo que necesitaba. Incluso dibujé un gráfico de pared para mi avance escena por escena a lo largo de la novela. Y, por último, tenía un guión cinematográfico en la mano que detallaba al menos un tercio de la novela, tal vez más. ¿A qué se debía esta pared de ladrillo a la que me precipité de cabeza?