Existen lecturas donde uno se siente como en casa, un refugio donde volver de forma regular para disfrutar, emocionarse, sufrir, llorar y reír. No es ninguna sorpresa que os diga que ese refugio para mi es el mundo de Malaz, especialmente la decalogía de Steven Erikson que se ha convertido en mi obra fantástica favorita.
Así que mi intención es ir releyendo la decalogía de Steven Erikson para dejaros comentarios capítulo a capítulo de Malaz el Libro de los Caídos. Si, me parece una locura, un proyecto demasiado ambicioso y que llevará mucho tiempo (y que sinceramente dudo de que sea capaz de cubrir por completo), pero también es un desafío personal donde quiero descubrir hasta donde llego.
Confieso que más de una vez me he encontrado releyendo fragmentos sueltos de sus distintos libros, y degustando la maestría de una saga que si algo tiene es originalidad, fuerza y emoción. Cada vez estoy más convencido de que no hay nada igual en el género fantástico, y que nunca volveré a leer una obra que me deje un poso tan profundo como lector y persona. Y como sois muchos los que casi a diario, ya sea a través de los comentarios del blog o en las redes sociales donde estoy, me consultáis sobre determinados sucesos o eventos de la saga, creo que ha llegado el momento de empezar a analizar con detalle y con la profundidad que se merece lo que nos cuenta la obra de Erikson.
Mi intención es ir publicando cada cierto tiempo una entrada centrada en cada capítulo de la decalogía de Erikson para poder ir señalando elementos importantes de la obra, cosas a las que estar atentos, conexiones dentro de la saga, análisis de personajes y las impresiones que me transmite la lectura. Una exégesis malazana que me requerirá mucho tiempo y dedicación porque durante mi relectura tendré que ir tomando numerosas notas y luego ponerlas por escrito de forma razonada, así que espero que valoréis tanto el esfuerzo como la originalidad del contenido que quiero traeros.
Justo este año que se cumple el 25 aniversario de la publicación original, en inglés, de Los jardines de la luna, me perece la mejor manera de homenajear a Steven Erikson y su obra maestra del género fantástico.




