SINOPSIS: La rebelión de Siete Ciudades ha sido aplastada. Queda una última fuerza rebelde oculta en la ciudad de Y'Ghatan bajo el mando fanático de Leoman de los Mayales. La perspectiva de sitiar esta antigua fortaleza inquieta al agotado Decimocuarto Ejército de Malaz. Fue allí donde cayó asesinado el mejor paladín del Imperio y se derramó una marea de sangre malazana.
Pero eso no es más que una distracción. Hay agentes de un conflicto mucho mayor que ya han empezado a hacer sus primeros movimientos. Al dios Tullido se le ha concedido un lugar en el panteón y amenaza con abrirse un cisma. Hay que elegir bando. Pero decida lo que decida cada dios, las reglas han cambiado, y la primera sangre que caerá será en el mundo de los mortales...

RESEÑA: Tras el viaje al pasado que supuso
Mareas de medianoche, con
Los Cazahuesos Steven Erikson nos hace regresar a Siete Ciudades para continuar la historia del 14º ejército malazano justo donde lo dejamos en
La Casa de Cadenas. Tras la victoria en Raraku, la consejera
Tavore sigue empeñada en apagar hasta el último rescoldo de la rebelión de Sha'ik, persiguiendo al último de sus líderes:
Leoman de los Mayales. El guerrero del desierto obliga a los malazanos a una persecución con un destino incierto y que acaba desembocando en un lugar de infausto recuerdo para el Imperio de Malaz:
Y'Ghatan. Mientras tanto las terribles consecuencias de la fallida rebelión (ciudades abandonadas, hambrunas, odios, desconfianzas y la peste) campan a sus anchas mientras los diversos personajes cruzan un paisaje devastado.
Probablemente el
inicio de
Los Cazahuesos sea
de los más potentes de la saga, ya que inmediatamente Steven Erikson nos mete de cabeza en uno de los peores infiernos posibles. Junto con los infantes de marina malazanos vivimos en primera persona una odisea destinada a probar que son dignos herederos de Dassem Ultor y los Abrasapuentes, aunque ello signifique llegar hasta el límite de sus fuerzas. El capítulo de más 100 páginas que sirve de bautismo de fuego para los Cazahuesos es posiblemente uno de los
momentos más grandiosos e impactantes que se marca Erikson... y no son pocos los que lleva ya este
Libro de los Caídos. Con su habitual maestría, Erikson se aleja de los hueros monumentos a la épica del combate para profundizar en el verdadero sentido del sacrificio y la lucha por los más débiles.
Por lo demás, la sexta entrega de Malaz sigue
jugando con habilidad con el tono multicoral que tanta frescura da a sus novelas. Así asistimos a diversas tramas repartidas por todo Siete Ciudades: con
Apsalar embarcada en su propia cacería asesina en pos de la libertad;
Heboric Manos Fantasmales y su grupo que tratan de alcanzar
Otataral para librarse de lo que considera una terrible maldición; o la extraña pareja de
Icarium y Mappo, a los que un nuevo poder en la sombra pondrá a prueba con la intención de usar al jahg... aunque ello suponga arriesgarse a un desastre terrible.
Pero del numeroso plantel protagónico me quedo sin dudarlo, a pesar de su papel un poco más secundario que en
La Casa de Cadenas, con el incomparable
Karsa Orlong. El toblakai está decidido en dejar atrás su pasado y demostrar que no existe cadena capaz de detenerlo. En su viaje se cruzará con la bruja
Samar Dev, una inteligente, decidida y tranquila mujer que sirve de contrapunto perfecto para la fuerza bruta y el 'realismo' seco del guerrero bárbaro.
Pero si algo vuelve especialmente emocionante a
Los Cazahuesos es que por fin el lector ve
coincidir las tres tramas principales de la saga. Después de seis extensos libros, de cambios continuos de localización o de marco temporal, las piezas del complejo rompecabezas malazano empiezan a encajar... aunque sea solo un poco. La lucha entre los distintos dioses y ascendientes empieza a tomar forma, con bandos todavía apenas entrevistos pero cada más seguros de una cosa: el choque final se torna cada vez más inevitable.
El último tercio de la novela vuelve a reservarnos las emociones más fuertes, aunque con un clímax más contenido y conciso. El regreso de los Cazahuesos al
corazón del Imperio se torna una
nueva prueba para Tavore y sus soldados, donde tendrán que elegir entre lo que les exige su máxima gobernante y lo que es justo. Con pulso firme y un gran despliegue de acción de por medio, Erikson nos trae una interesante reflexión sobre como los poderosos
manipulan la historia a su antojo y los pocos reparos de los que ostentan el poder a la hora de sacrificar los héroes del pasado. La historia no tiene memoria, pero los hombres y mujeres del 14º ejército malazano demostrarán sin ápice de dudas que tienen muy claro con quién están sus lealtades.
Los Cazahuesos es la novela que por fin reúne las tres tramas principales de la saga de Steven Erikson, y que empieza a poner un cierto orden en la cabeza del lector. La rebelión agonizada en Siete Ciudades, por los soldados malazanos todavía tendrán que hacer frente a la prueba de fuego de la resistencia y la lealtad. Mientras tanto la amenaza del Dios Tullido parece concentrarse en un implacable imperio que recorre el mundo en busca de paladines y guerreros sin par... y que han encontrado dos fuerzas de la naturaleza que quizá no sean capaces de controlar. La sexta novela malazana nos llega en una edición cuidada por Nova, con la que el lector puede sentirse tranquilo de recorrer sus páginas sin otra compañía que la emoción, la épica y la aventura. Tras Los Cazahuesos los dioses han elegido empezar a colocarse en lo que parecen dos bandos irreconciliables, y el choque amenaza con ser memorable... pero los mortales están listos para volver a demostrar que no son los peones de este implacable y despiadado juego. Estáis avisados, ascendientes.
Los Cazahuesos (Malaz, el Libro de los Caídos, 6)
Steven Erikson
Nova
Traducción de Marta García
Tapa dura, 1120 páginas