La conquista de Aegon Targaryen de los Siete Reinos de Poniente tuvo como resultado una relación muy compleja entre la nueva casa reinante y la religión predominante de casi todos sus vasallos: la Fe de los Siete. Aunque en el lejano Norte todavía seguía viva la adoración a los Antiguos Dioses sin nombre, todo el Sur era territorio de la Fe desde hacía siglos. Esta situación tan poco común tendría diversas consecuencias a lo largo de la historia, pero la más sangrienta fue el conflicto que marcó el reinado de los reyes que sucedieron en el Trono de Hierro al Conquistador: la conocida como Rebelión de la Fe Militante.
No cabe duda de que el victorioso avance de Aegon Targaryen y sus ejércitos obligó al Septon Supremo a plantearse con extremo cuidado su posición en el conlicto. Después de ver caer en su propia fortaleza a Harren el Negro, en batalla a los Reyes de la Roca y el Domino, y doblar la rodilla a Torrhen Stark, la resistencia parecía una locura. Y lo cierto es que tanto los Hightower de Antigua, la casa más rica del Dominio, como el Septón Supremo podrían haber opuesto una dura resistencia. Y es que este último como:
Las órdenes militares religiosas que existían en ese entonces en Poniente eran dos: los Hijos del Guerrero (Espadas) y los Clérigos Humildes (Estrellas). Su memoria ha perdurado a lo largo del tiempo, hasta el punto de que Cersei rememora en Festín de cuervos que: "Se contaban muchas historias sobre ellos. Pero todas coinciden en que eran implacables en el odio que profesaban a los enemigos de la Sagrada Fe."
Veamos con más detalle las características particulares de cada uno de estos grupos antes de continuar:
Hijos del Guerrero: En esta orden solo podía entrar los caballeros ungidos, por lo que la mayoría de sus miembros eran caballeros errantes y caballeros de baja clase social. También se unían a ella señores de casas nobles que, ya entrados en años, pretendían expiar pecados, o los hijos menores de grandes casas sin posiblidad de heredar. Eran la fuerza más poderosa al servicio del Septón Supremo debido a su entrenamiento militar, a su mayor disciplina y su mejor armamento.
En Festín de cuervos tenemos una breve descripción de esta orden:
Clérigos Humildes: Por contra en esta orden podía entrar cualquier miembro de la sociedad, con independencia de su nacimiento, sexo o estatus. Por su origen no estaban tan bien adiestrados para el combate ni tan bien armados (solían portar hachas o garrotes), pero contaban con un mayor número de miembros.
En Festín de cuervos también se describe brevemente esta orden:
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| La Fe Militante (por Marc Simonetti). |
No cabe duda de que el victorioso avance de Aegon Targaryen y sus ejércitos obligó al Septon Supremo a plantearse con extremo cuidado su posición en el conlicto. Después de ver caer en su propia fortaleza a Harren el Negro, en batalla a los Reyes de la Roca y el Domino, y doblar la rodilla a Torrhen Stark, la resistencia parecía una locura. Y lo cierto es que tanto los Hightower de Antigua, la casa más rica del Dominio, como el Septón Supremo podrían haber opuesto una dura resistencia. Y es que este último como:
"Padre de los Creyentes, voz de los nuevos dioses en la tierra, comandaba la obediencia de millones de devotos a lo largo de los reinos [...], y las espadas de la Fe Militante, las órdenes combatientes que la gente común llamaba las Estrellas y Espadas."
Las órdenes militares religiosas que existían en ese entonces en Poniente eran dos: los Hijos del Guerrero (Espadas) y los Clérigos Humildes (Estrellas). Su memoria ha perdurado a lo largo del tiempo, hasta el punto de que Cersei rememora en Festín de cuervos que: "Se contaban muchas historias sobre ellos. Pero todas coinciden en que eran implacables en el odio que profesaban a los enemigos de la Sagrada Fe."
Veamos con más detalle las características particulares de cada uno de estos grupos antes de continuar:
Hijos del Guerrero: En esta orden solo podía entrar los caballeros ungidos, por lo que la mayoría de sus miembros eran caballeros errantes y caballeros de baja clase social. También se unían a ella señores de casas nobles que, ya entrados en años, pretendían expiar pecados, o los hijos menores de grandes casas sin posiblidad de heredar. Eran la fuerza más poderosa al servicio del Septón Supremo debido a su entrenamiento militar, a su mayor disciplina y su mejor armamento.
En Festín de cuervos tenemos una breve descripción de esta orden:
"Los Hijos del Guerrero eran una orden de caballeros que renunciaban a sus tierras y posesiones, y se convertían en espadas juramentadas de Su Altísima Santidad. [...] Los Hijos del Guerrero vestían una capa con los colores del arco iris y una armadura con incrustaciones de plata encima de una camisa de cerdas, y llevaban cristales en forma de estrella en la empuñadura de la espada larga. Eran las Espadas: hombres santos, ascetas, fanáticos, hechiceros, matadragones, cazadores de demonios..."
Clérigos Humildes: Por contra en esta orden podía entrar cualquier miembro de la sociedad, con independencia de su nacimiento, sexo o estatus. Por su origen no estaban tan bien adiestrados para el combate ni tan bien armados (solían portar hachas o garrotes), pero contaban con un mayor número de miembros.
En Festín de cuervos también se describe brevemente esta orden:
"Los Clérigos Humildes eran más modestos, pero mucho más numerosos. Eran parecidos a los hermanos mendicantes, aunque llevaban hachas en lugar de cuencos. Recorrían los caminos escoltando a los viajeros de septo en septo y de ciudad en ciudad. Su distintivo era una estrella de siete puntas, en rojo sobre blanco, así que el pueblo los llamaba Estrellas."


