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lunes, 30 de noviembre de 2015

Los Profundos: la amenaza viene del mar (2)

En la primera parte de este ensayo hablaba de las leyendas y mitos que se cuentan en Poniente sobre una antigua raza de criaturas marinas, muchas veces calificadas de tritones o sirenas, y que hasta podría haber engendrado una prole híbrida con los hombres: los Profundos. Como decía entonces, estas historias legendarias podrían ser el último rastro de una raza inteligente diferente (como los Hijos de los Bosques o los gigantes) que en un pasado remoto se extendió por diversas costas del mundo.
Porque la historias sobre estos seres no se restringen a las tierras de los Siete Reinos. Uno de los lugares donde se pueden encontrar más referencias a la existencia de extraños seres marinos hay que buscarlas en una de las mayores masas acuáticas del mundo: el extenso y frío mar de los Escalofríos. El gigantesco oceáno que se encuentra al norte de Essos es un lugar recorrido por centenares de barcos y marineros de diversas nacionalidades, por lo que las historias sobre él llegan a todas partes. No es este el sitio para referirnos a todos los misterios que según El Mundo de Hielo y Fuego parece esconder el océano septentrional (los dragones de hielo, la Bahía de los Caníbales o las nieblas heladoras), pero si para señalar que son muchos los marineros que dicen haber avistado en él extrañas criaturas marinas entre las que destacan:
las sirenas de pálida carne con escamosas colas negras, mucho más malignas que sus hermanas del sur.
Es cierto, que hasta los mismo maestres que redactan la información de la enciclopedia reconcen que "los marineros, por naturaleza muy crédulos y supersticiosos, aficionado a esas fantasías como bardos, cuentan muchas historias de estas gélidas aguas del norte", por lo que podrían no ser una fuente demasiado fiable. Otra posible explicación a estos avistamientos es que hayan confundido animales marinos (como los tiburones o las orcas) con seres míticos. 


No obstante, hay razones para suponer que en lo profundo del mar de los Escalofríos se esconde una terrible amenaza. La prueba más evidente se encuentra en un lejanísimo rincón del mundo, tan apartado que solo viajeros osados de los Siete Reinos como Corlys Velaryon la Serpiente Marina, han llegado hasta sus costas. Estoy hablando de las lejanas Mil Islas (aunque a pesar de su sonoro nombre su número está más cercano a las 300), en la región más oriental del mar de los Escalofríos:
Aún más al este se encuentran las llamadas Mil Islas [...] unas dispersas y sombrías rocas azotadas por el viento y rodeadas por el mar, que algunos consideran los últimos restos de un reino hundido cuyas ciudades y torres quedaron sumergidas bajo las aguas crecientes hace muchos miles de años.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Los Profundos: la amenaza viene del mar (1)

Las leyendas y mitos antiguos suelen tener una base real, y gracias a la enciclopedia El Mundo de Hielo y Fuego hemos podido profundizar en algunas de las historias más oscuras del amplio mundo creado por George R. R. Martin. Uno de los mayores misterios que nos deja la lectura de la obra escrita en colaboración con Elio Garcia y Linda Antonsson es la posible existencia de pueblos anteriores a los hombres.
Ya sabemos que tanto en las tierras de Poniente como en el continente oriental de Essos habitaron en otros tiempos los Hijos del Bosque o los gigantes... pero ¿pudo existir otro pueblo más en ese pasado milenario? Como pasa siempre que se investiga en la historia más remota la mayoría de las fuentes históricas están basadas en su mayoría en leyendas y otros conocimientos oscuros de los que resulta dificil extraer la verdad que es esconde tras el mito.
[Sin duda, todas estas referencias surgen como homenaje de George Martin al maestro del horror cósmico, H. P. Lovecraft, pero eso no es óbice para que tengan menor peso en el mundo de Canción de Hielo y Fuego].

Un profundo (por Pasi Pahapasi).
La primera pista podemos tenerla en una conversación mantenida en Festín de cuervos durante el viaje de Brienne de Tarth por las tierras de Punta Zarpa Rota. Dick Crabb, su guía local, le habla de algunas de las leyendas de la zona:
—Será mejor que montemos guardia esta noche, mi señora —dijo Crabb mientras Brienne trataba de encender una hoguera con madera arrastrada a la orilla por el mar—. En los lugares como este suele haber tritones.
—¿Tritones? —Brienne le dirigió una mirada desconfiada.
—Monstruos. —Dick el Ágil saboreó la palabra—. Vistos de lejos parecen hombres, pero tienen la cabeza muy grande, y escamas en vez de pelo. También tienen la tripa blanca como la de los peces, y los dedos unidos por membranas. Siempre están húmedos y huelen a pescado, pero tras los labios gordos ocultan varias hileras de dientes verdes afilados como agujas. Hay quien dice que los primeros hombres los mataron a todos, pero no es verdad. Vienen por la noche y se llevan a los niños que se han portado mal, chof, chof, suenan sus pasos al caminar. A las niñas se las quedan para aparearse con ellas, y a los niños se los comen: les arrancan la carne con esos dientes verdes tan afilado.—Sonrió a Podrick—. Se te comerían, chico. Se te comerían crudo.
—Si lo intentan, los mataré. —Podrick se acarició la espada.
—Prueba. Prueba a ver. No es tan fácil matar a los tritones.
En una primera lectura podemos tomarlo como una leyenda más de las que suelen contarse la gente del pueblo llano (y que inevitablemente nos recuerda a las historias de grumpkins y snarks de las que tanto se burla Tyrion Lannister); sin embargo, todo mito y leyenda puede esconder el recuerdo de algo demasiado real pasado por el tamiz de los siglos.