La séptima temporada de
Juego de tronos ha iniciado el camino hacia su conclusión, y tras el espectacular episodio de la semana pasada la serie de HBO nos ha entregado en
Eastwatch una hora para volver a colocar en su lugar todas las tramas de cara a lo que debería ser un explosivo final. Eso sí como si los guionistas no hubieran sido plenamente conscientes de la reducción en número de horas de esta temporada, la más breve hasta el momento, han tenido que comprimir en un solo capítulo numerosos viajes lejanos, encuentros, reencuentros, separaciones y alianzas precarias que otros años habría dado para varios capítulos.
¿Repasamos lo que nos ha dejado este 7x05 que muy bien podría haberse titulado 'Corre corre que te pillo'?
ROCADRAGÓN. La victoriosa Daenerys se muestra compasiva con sus nuevos cautivos, a los que les ofrece su política de reconciliación nacional favorita: doblar la rodilla o arder en el fuegodragón. Sorprendentemente (¿me estoy pasando de irónico? Si, puede ser) la gran mayoría han aceptado agacharse, con la salvedad del honorable Randyll Tarly y su hijo. Si, en efecto: en solo tres capítulos el señor de Colina Cuerno ha pasado de traicionar vilmente a los Tyrell, cambiando de bando, a ser un vasallo inamovible de Cersei. En cualquier caso ya no habrá más bandazos en su honor debido a que ha sido convenientemente reducido a cenizas. (Tyrion y Varys, más tarde, se muestran convencidos de que Daenerys no será otro Rey Loco si cuenta con el consejo adecuado... muy optimistas los veo teniendo en cuenta que el único consejo que acostumbra escuchar la madre de dragones es su propia opinión).