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jueves, 21 de septiembre de 2017

Calendario de emisión de la última temporada de Rebels


La cuarta y última temporada de la serie de animación Star Wars Rebels empezará a emitirse en Disney XD el próximo 16 de octubre, en menos de un mes. Ya os conté que todo parecía indicar que este año tendríamos dos capítulos por semana, y ayer mismo la web oficial de Star Wars confirmó esta información desvelándonos el calendario de emisión de la primera mitad de esta temporada final. Por lo tanto los primeros nueve capítulos de Rebels llegarán con estos títulos y en estas fechas:

4x01 y 4x02: Heroes of Mandalore: Part 1 & 2 (Héroes de Mandalore, 16 de octubre
4x03 y 4x04: In the Name of the Rebellion: Part 1 & 2 (En el nombre de la Rebelión, 23 de octubre)  
4x05: The Occupation (La ocupación, 30 de octubre)  y 4x06: Flight of the Defender (El vuelo del Defensor, 30 de octubre
4x07: Kindred (Parientes, 6 de noviembre) y 4x08: Crawler Commandeers (Comandantes Rastreadores, 6 de noviembre
4x09: Rebel Assault (Asalto rebelde, 13 de noviembre)

Después de esto tendremos un parón navideño (durante el cual se estrenará en cines Los Últimos Jedi), y la serie volverá a comienzos de 2018 para emitir los últimos 7 episodios, que concluirán la historia del grupo de rebeldes formado por Ezra, Kanan, Hera, Sabina, Zeb y Chopper.


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domingo, 25 de junio de 2017

Traducción de un interludio de Oathbringer de Brandon Sanderson

El próximo noviembre se publicará en inglés Oathbringer, la novela que nos devolverá de nuevo al espectacular mundo fantástico del Archivo de las Tormentas. La nueva entrega de la ambiciosa saga de Brandon Sanderson es sin duda uno de los libros mas esperados de este año, y para ir haciendo más ligera la espera os he ido trayendo traducciones de diversos adelantos leídos por el creador del Cosmere (podéis encontrarlo reunidos al final de esta entrada).
Hoy os traigo otra dosis más de la tercera novela de la saga ambientada en el tormentoso mundo de Roshar. El pasado 17 de febrero, durante su asistencia a la 54ª edición de la convención Boskone que se celebra todos los años en Boston (Massachusetts) Brandon Sanderson aprovechó para leer un nuevo fragmento de Oathbringer. En esa ocasión se trataba de uno de los interludios, esos capítulos que aparecen entre las diversas partes del libro y que nos muestran lo que ocurre en otros lugares de Roshar durante la trama principal de la novela.
Una vez más la traducción la he realizado basándome en la transcripción que se hizo de la grabación de la lectura de Sanderson, así que nos encontramos con una par de palabras (principalmente nombres de personas o lugares) de identificación dudosa, y que aparecen marcados con el símbolo [?]. También cabe señalar que es una primera versión del capítulo, así que todavía le falta pasar las revisiones con las que Sanderson suele pulir su trabajo.



INTERLUDIO 1

El monasterio de Yoksta normalmente era un lugar muy tranquilo. Ubicado en el bosque en lo alto de una colina en las laderas occidentales de los Picos Comecuernos, el lugar era un paraíso que pocos sabían que existía. Los mismos Picos bloqueaban la mayor parte de las tormentas y por lo general el monasterio sólo sentía la lluvia al paso de las altas tormentas. Lluvia furiosa, sí, y con algunos truenos. Pero nada de la terrible destrucción que uno podía encontrar en la mayor parte del mundo. Alista se tenía que recordar a si misma con cada tormenta que tenía suerte de estar aquí.  Los estudiosos fervorosos a menudo luchaban la mitad de sus vidas para ser transferidos aquí. Lejos de la política, las tormentas y otras molestias, en Yoksta te podías dedicar solo a pensar. Generalmente.
—¿Estás viendo estos números? ¡¿Están tus ojos por alguna razón desconectados del cerebro?!
—Veo los números. Pero te estoy diciendo que no podemos juzgar todavía. Tres casos no son suficientes.
—Dos puntos estadísticos marcan una coincidencia. Tres hacen una secuencia. Esto es suficiente. La Tormenta Eterna viaja a una velocidad constante, a diferencia de las altas tormentas.
—¡No puedes decir eso! Uno de tus puntos estadísticos, tan pregonado, es del paso original de la tormenta, que ocurrió como un evento poco común.
Alista cerró de golpe su libro y recogió sus materiales. Irrumpió desde su rincón de lectura y lanzó una mirada a los dos fervorosos que discutían en el pasillo de afuera. Estaban tan ensimismados en su enfrentamiento a gritos que ni siquiera respondieron a la mirada, aunque había sido uno de sus mejores. Hubo una vez que podía silenciar esta biblioteca con una simple palabra. Ahora, todo el lugar se había vuelto loco.
Salió de la biblioteca, entrando en un largo pasillo con los lados abiertos a los elementos exteriores. Árboles pacíficos. Un arroyo tranquilo. El aire húmedo y las vides cubiertas de musgo que se abrían y se estiraron mientras se movían, extendiéndose al anochecer. Bueno, sí, una gran franja de árboles había sido aplastada por la nueva tormenta. Pero eso no era motivo para que todo el mundo se molestara. El resto del mundo podría preocuparse. Aquí se suponía que debían leer.

martes, 11 de octubre de 2016

Capítulo de apertura de Oathbringer, tercera novela del Archivo de las Tormentas

La tercera novela de la saga del Archivo de las Tormentas está encarando su recta decisiva, que permitirá que Brandon Sanderson pueda publicarla en inglés a finales del próximo año. Por suerte para los devotos seguidores del Cosmere, el autor de Nebraska ya nos ha dejado algunos pequeños adelantos de Oathbringer (Juramentada, como se titula provisionalmente la obra), y hoy os traigo otra pequeña joyita de la épica historia ambientada en el asombroso mundo de Roshar.
Se trata nada menos que del primer capítulo de la novela (sin contar el prólogo de la misma). Brandon Sanderson ya leyó una primera versión de este capítulo en la FantasyCon de Salt Lake City en julio de 2014 (incluso podéis ver los videos que se grabaron con el autor leyendo el fragmento en este enlace), y unos meses después pudimos leer una versión un poco más pulida de dicho capítulo de apertura. Os dejo mi traducción del interesante fragmento, para que vayamos aligerando la espera de la próxima entrega del Archivo de las Tormentas.

Kaladin, por Alex Allen.


Kaladin caminaba penosamente por un campo de tranquilos rocabrotes, plenamente consciente de que era demasiado tarde para evitar el desastre. El conocimiento lo volvía más lento, presionando contra sus hombros con una sensación casi física, casi con el peso de un puente que se viera obligado a llevar el solo.
La tierra a su alrededor debería haberle sido familiar. En cambio parecía salvaje, descuidada, extraña. Después de tanto tiempo en los Tierras de la Tormenta (esas tierras orientales que se llevaban lo peor de las tormentas) casi había olvidado el aspecto de un paisaje más fértil. Los rocabrotes crecían aproximadamente tan grandes como barriles, con las parras tan gruesas como su muñeca derramándose hacia fuera y lamiendo el agua de los charcos en la piedra. La hierba se extendía en el campo y le llegaba hasta la cintura, moteada con vidaspren brillantes. La hierba era de un verde vibrante y lenta para retirarse en sus madrigueras cuando se acercaba.
Kaladin sacudió la cabeza; la hierba cerca de las Llanuras Quebradas apenas crecía tan alta como el tobillo, y sobre todo en parches amarillentos en el lado de sotavento de las colinas. Casi cualquier cosa se podía esconder en estos campos. Todo lo que tendría que hacer era agacharse y esperar a que la hierba se alzara de nuevo en torno, y tendría un punto de emboscada perfecta. ¿Cómo es que nunca se había dado cuenta durante su juventud? Había corrido a través de campos de este tipo, jugando a atraparse con su hermano, tratando de ver quién era lo suficientemente rápido para coger puñados de hierba antes de que se ocultara.

lunes, 30 de mayo de 2016

Nuevo capítulo de Vientos de invierno: El Abandonado

Este fin de semana George R. R. Martin ha asistido a la Balticon, en Maryland, y aunque parecía que no iba a dejarnos ninguna lectura nueva finalmente el autor nos ha sorprendido a todos con un capítulo inédito de Vientos de invierno. Como es habitual en sus lecturas en convenciones con lectores no está permitida la grabación de las mismas así que solo disponemos de resúmenes del capítulo en cuestión, del que os dejo traducido el más extenso a continuación.
Antes de la lectura George Martin comentó al público que podían elegir entre tres posibles textos: las opciones eran dos capítulos de Vientos de invierno (o bien Mercy, que ya habíamos leído hace tiempo, o el capítulo de Aeron Pelomojado) o un capítulo de historia titulado Sons of the Dragon (Hijos del Dragón) centrado en los dos hijos de Aegon el Conquistador y que formará parte de Fire and Blood (la enciclopedia con la historia completa de la casa Targaryen, un proyecto futuro de Martin que pretende ser más extensa y detallada que la que leímos en El Mundo de Hielo y Fuego). El publico de la Balticon aclamó el nombre el nombre de Aeron Pelomojado y este fue el capítulo que finalmente leyó Martin.
[A partir de aquí, SPOILERS]

ACTUALIZACIÓN - Ya tenemos el nuevo capítulo completo gracias a la traducción de Oración para que GRRM no muera antes de terminar CDHYF, y podéis encontrarlo tras el resumen.



EL ABANDONADO
"Solo en el vientre de la bestia. La marea baja y fluye tan alto como sus genitales. Los pies en el agua hinchados, tan grandes como jamones". Los mudos han robado a Aeron sus ropas, lo golpearon y  lo encadenaron. El agua salada perjudica sus heridas. Los dedos de los pies están muy hinchados y las ratas le muerden los pies.
"Hubo una mazmorra antes de eso, después un barco: el Silencio." Aeron fue trasladado desde un calabozo al Silencio, la mirada maliciosa de la Luna le recuerda a Euron.
Las cadenas son cortas y atan a Aeron a la pared. Sueña con "el chirrido de una bisagra oxidada". "La luz de la linterna es tan escasa que le hace daño en los ojos."
Describe la comida: hay gusanos en ella. Como de todos modos y se siente agradecido por ello. Entonces lo vomita todo El hombre que le trajo la comida era oscuro, sombrío, mudo (Euron le cortó la lengua).
A veces, Euron lo visitaba a bordo del Silencio, su barco. Lleva una copa de plata en la que vierte el vino. Vestía una camisa de escamas de hierro, una capa de seda roja, un parche rojo sobre el ojo, los labios azules. Euron navega hacia el sur para la conquista, el saqueo y en busca de los dragones. Aeron lo pregunta que quiere de él.
Euron dice: "Soy tu rey. Dejé a Erik Ironmaker a cargo en Pyke, le di la mano de Asha para sellar el trato. Tu estabas predicando en mi contra, así que te llevo conmigo".

sábado, 24 de octubre de 2015

Primer capítulo de adelanto del tercer libro del Archivo de las Tormentas

El incansable Brandon Sanderson se encuentra actualmente en pleno proceso de escritura del tercer volumen de su ambiciosa saga El Archivo de las Tormentas. El libro, que tiene por título provisional Oathbringer (Portajuramentos), estará centrado principalmente en el personaje de Dalinar Kholin (igual que El camino de los reyes lo estuvo en Kaladin y Palabras radiantes en Shallan).
Pues bien, durante su gira de presentación de Shadows of self (la nueva novela de Nacidos de la Bruma y de las que tenéis más detalles en esta ENTRADA), el autor norteamericano aprovechó para leer un fragmento de lo que lleva escrito de la nueva novela de Roshar. El extracto pertenece al comienzo del primer capítulo de flahsback centrado en un joven Dalinar Kholin y no contiene spoilers ni de El camino de los reyes ni de Palabras radiantes
Os dejo la traducción completa de esta fragmento. ¡Disfrutadlo!




Los rocabrotes crujieron como cráneos debajo de las botas de Dalinar cuando cargó por el campo quemado. Sus hombres de élite marchaban atronadoramente detrás de él, una fuerza selecta de soldados tanto ojos claros como oscuros. No eran una guardia de honor. Dalinar no necesitaba guardias. Eran simplemente los hombres que consideraba lo suficientemente competentes como para no avergonzarlo.
A su alrededor, los rocabrotes ardían. El musgo -seco por el calor del verano y los largos días transcurridos entre las tormentas de esta época del año- se encendía en oleadas, haciendo que las conchas de los propios rocabrotes ardieran. Dalinar cargó a través del humo, confiando en su armadura acolchada y sus botas gruesas para protegerlo. Llamaspren, como diminutas personas hechas de fuego, bailaban de un parche ardiente al siguiente.
El enemigo -presionado por sus ejércitos desde el norte- se había retirado a esta ciudad justo por delante. Dalinar se había contenido, con dificultad, de entrar en este choque inicial. Sabía que la verdadera lucha tendría lugar en la ciudad.
No había esperado que el enemigo -en un desesperado movimiento-  prendiera fuego a esta llanura, quemando sus propios cultivos para bloquear el acceso sur. Bueno, ningun problema. Los incendios podían irse a Condenación por lo que a Dalinar respectaba. Condujo a sus hombres en una carga, y aunque algunos fueron abrumados por el humo o el calor, la mayoría permaneció con él. Habían chocado contra el enemigo desde el sur, presionándolo entre sus hombres y el ejército principal.
Martillo y yunque. Su tipo favorito de táctica: el tipo que no permitía a sus enemigos alejarse de él.
Cuando Dalinar irrumpió desde el aire lleno de humo, se encontró con unas pocas líneas de lanceros formando filas apresuradamente en el extremo sur de la ciudad. Había restos de un muro, pero había sido derribado hacía unos pocos años. Dalinar había olvidado el nombre de la ciudad, pero la ubicación era ideal. Una gran cordillera al este hacía de refugio natural para las tormentas y había permitido que este lugar se extendiera, casi como una ciudad real.
Dalinar gritó a los soldados enemigos, golpeando su espada  -solo una espada larga- contra su escudo. Llevaba una coraza resistente y yelmo junto con botas de hierro forrado. Los lanceros justo delante de él vacilaron cuando sus tropas de élite rugieron desde el humo y la llama, gritando una cacofonía sanguinaria.

viernes, 3 de abril de 2015

Analizando el nuevo capítulo de Vientos de invierno

La gran sorpresa del día de ayer fue el nuevo capítulo de Vientos de invierno que nos regaló George R. R. Martin. Despúes de mucho tiempo sin saber nada de Sansa Stark, el escritor nos ha permitido echarle un más que interesante vistazo a la situación del Valle después de que la corte abandonara el Nido de Águilas en Festín de cuervos (¡hace ya ocho años!).
¿Analizamos lo más interesante que nos ha dejado el capítulo de Alayne?
 



En el capítulo asistimos a la celebración de un torneo en las Puertas de la Luna, que muy probablemente veamos en el primer episodio de la quinta temporada de Juego de tronos, pero de forma muy diferente. Para empezar en la serie no existe Harrold Hardyng, Harry el Heredero.
En el torneo participarán 64 caballeros para elegir a los que formarán la Hermandad de los Caballeros Alados, una guardia de élite para protejer a Robert Arryn. La idea surje de Sansa pero Robalito decide que serán ocho, porque quería tener más que Tommen con sus siete Guardias Reales.
Alayne, Meñique y Yohn Royce en el torneo.

Y sin embargo a pesar de que el pequeño Robert Arryn la mayoría de las veces tiene un comportamiento muy infantil, nos demuestras que es muy consciente de su situación:
Odio a ese Harry”, dijo Robalito cuando ella se fue. “Me llama primo, pero solo está esperando a que muera para que pueda tomar Nido de Águilas. Él cree que no lo sé, pero se equivoca”.


Es un hecho conocido por todos en el Valle que Alayne está prometida ya con Harry el Heredero. No deja de ser llamativo y una jugada muy atrevida, porque los Señores Recusadores podrían tomarselo como una causa más que válida para alzarse en armas contra Meñique. ¿Habrá pronto guerra en el Valle?

jueves, 2 de abril de 2015

Capítulo traducido de Vientos de invierno: Alayne

Cuando llevábamos mucho tiempo sin saber nada de la desventurada Sansa Stark (desde que en el lejano 2007 se publicara en español Festín de cuervos) hoy por fin hemos vuelto a encontrarnos con la amante de los pastelitos de limón. No cabe duda de que el próximo estreno de la quinta temporada de Juego de tronos (donde es muy posible que sepamos más de la trama de Sansa) ha hecho que George R. R. Martin nos adelante un nuevo capítulo de Vientos de invierno donde la protagonista absoluta es la bastarda Alayne Piedra.
En su blog personal Martin explica así las razones porque nos trae ahora este capítulo:

, lo sé, había dicho que no habría más capítulos de muestra, pero (1) había pasado más de un año desde Misericordia (aquí), (2) un montón de gente lo estaba pidiendo, y (3) Anne Groell y mis amigos en Bantam me retorcieron el brazo.
Bueno, dejo de enrrollarme y aquí os dejo el capítulo traducido gracias a la rapidez y el excelente trabajo de la página Los Siete Reinos.

ACTUALIZADO: Tras leer el capítulo no podéis perderos este análisis de lo más interesante del mismo.


ALAYNE

Ella estaba leyendo a su pequeño lord un cuento del Caballero Alado cuando Mya Piedra vino a golpear la puerta de su dormitorio, con botas y pieles y oliendo fuertemente a establo. Mya tenía pajas en el pelo y el ceño fruncido. El ceño fruncido venía de tener a Mychel Redfort cerca, sabía Alayne.
“Mi señor”, Mya informó a Lord Robert, “Los estandartes de lady Waynwood se han visto a una hora de camino. Estará aquí pronto, con tu primo Harry. ¿Querrás recibirles?”
“¿Por qué tendría que mencionar a Harry? “pensó Alayne. Así nunca sacaría a Robalito de la cama. El chico lanzó un cojín. “Échale. Nunca pedí que vinieran aquí.”
Mya pareció sin respuesta. No había nadie mejor en el Valle manejando una mula, pero los señores eran harina de otro costal. “Ellos estaban invitados…” dijo insegura “para el torneo. Yo no…”
Alayne cerró su libro. “Gracias, Mya. Déjame hablar con Lord Robert, si puedes”. Con alivio en su cara, Mya marchó sin más palabra.
“Odio a ese Harry”, dijo Robalito cuando ella se fue. “Me llama primo, pero solo está esperando a que muera para que pueda tomar Nido de Águilas. Él cree que no lo sé, pero se equivoca”.
“Su señoría no debería creer esas estupideces”, dijo Alayne. “Estoy seguro de que Ser Harrold le quiere mucho”. Y si los dioses son buenos, me querrá también a mí. Su pecho se agitó un poco. “No” Lord Robert insistió. “Él quiere el castillo de mi padre, eso es todo, así que finge”. El niño acercó su manta a su pecho lleno de granos. “No quiero que te cases con él, Alayne. Soy el señor de Nido de Águilas, y lo prohíbo”. Sonó como si estuviera a punto de llorar. “Deberías casarte conmigo en su lugar. Podríamos dormir en la misma cama cada noche, y me podrías leer historias”.
Ningún hombre se puede casar conmigo mientras mi esposo enano viva en algún lugar en el mundo. La reina Cersei habría recogido la cabeza de una docena de enanos, decía Petyr, pero ninguna era de Tyrion. “Robalito, no debes decir esas cosas. Eres es el señor de Nido de Águilas y Defensor del Valle, y debes casarte con una dama noble y tener un hijo que se siente en la Sala Alta de la Casa Arryn cuando hayas partido”.

Nuevo capítulo de Vientos de invierno: Alayne

Cuando falta poco más de una semana para que se estrene la quinta temporada de la serie Juego de tronos (la temporada que puede que sobrepase a los libros por fin), George R. R. Martin nos sorprende adelantando un nuevo capítulo de Vientos de invierno. ¿Casualidad? Difícil de creer, y más viendo quién es la protagonista: nada menos que uno de los personajes de los que no sabemos nada desde Festín de cuervos, Alayne.
¿Queréis saber que ha sido de Sansa Stark desde 2007? Pues pinchad aquí para descubrirlo.
ACTUALIZADO: En esta entrada ya podéis leer el capítulo traducido.

El resto de capítulos de Vientos de invierno podéis encontrarlos traducidos aquí.


viernes, 20 de junio de 2014

Esperando Vientos de Invierno

Así esperamos algunos Winds of Winter.
Ahora que ha terminado la cuarta temporada de la serie Juego de tronos muchos volvemos a recordar que George R. R. Martin todavía no ha anunciado lo que todos los seguidores de Canción de Hielo y Fuego deseamos con más ganas que la llegada del verano: la publicación de Vientos de Invierno. El sexto volumen de la saga sigue en la mesa de escritura de Martin, y es poco probable que lo veamos finalizado este año si creemos lo que el propio autor comentó en una entrevista unos meses atrás (aquí):

-¿Hay alguna posibilidad de que el sexto volumen de Canción... salga este año?
-El año que viene, tal vez. Este año, lo dudo.

Los más optimistas esperamos que 2015 sea el año de Vientos de Invierno, y que el libro salga a la luz en inglés unos meses antes del estreno de la quinta temporada de la serie de la HBO. Esto sería lo que más interesaría tanto al escritor americano como a la serie, porque es muy posible que la próxima temporada de Juego de tronos revele spoilers y tramas que no se han visto plasmadas todavía en el papel impreso. Si George Martin no quiere que le pille el toro televisivo y le estropee la obra por la que será recordado en el mundo de la literatura fantástica, tiene que darle punto y final a Vientos de Invierno en los próximos nueve meses.
Pero mientras esperamos el anuncio de Martin de que 'Kong ha muerto' (como ya hizo con Danza de dragones en su blog) ¿hay algo que podemos hacer? Bien poco, la verdad, salvo releer los escasos capítulos de Vientos de Invierno que Martin ha ido colgado en su web o que ha leído en las convenciones a las que asiste. Hasta ahora hay disponibles traducidos cinco capítulos, así como otros tres de los que solo tenemos resúmenes.
Os los dejo aquí reunidos para que podáis disfrutarlos mientras esperamos la llegada del frío invierno.




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viernes, 28 de marzo de 2014

Capítulo traducido de Vientos de invierno: Mercy

Hace solo dos días George R. R. Martin nos sorprendía a todos colgando un nuevo capítulo de Vientos de invierno en su página web, y además uno totalmente nuevo ya que nunca lo había leído en ninguna convención a la que tan aficionado es de asistir. Pues bien, el capítulo generó tal densidad de tráfico en su página web que esta llegó a estar bloqueada durante un tiempo, lo que habla del interés que existe entre los lectores por saber más del sexto libro de Canción de Hielo y Fuego.
Ahora os traigo el capítulo en cuestión, titulado Mercy y que tiene por protagonista a uno de los personajes femeninos más queridos por los fans, que ha sido traducido con gran rapidez por la página Los Siete Reinos. El propio Martin ha reconocido en su blog (aquí) que este capítulo llevaba mucho tiempo escrito (un mínimo de 10 años) ya que lo escribió como el primer capítulo de Arya en Danza de dragones, cuando Danza iba a ser el libro siguiente a Tormenta de espadas y sus sucesos tendrían lugar tras un salto temporal de cinco años en los eventos de la saga. Como sabemos, finalmente Martin deshechó el salto temporal, y empezó a escribir Festín de cuervos, y este capítulo fue retrocediendo en la linea temporal hasta ser el primero de la joven Stark en Vientos de invierno, revisándolo y reescribiéndolo varias veces para ajustarlo a los cambios producidos en la trama.
Bueno, dejo de enrollarme y os dejo disfrutar de este capítulo totalmente nuevo de Vientos de invierno.




MERCY

Se despertó con un jadeo, sin saber quién era o dónde estaba.
El olor de la sangre era fuerte en su nariz… ¿o era esa su pesadilla, que persistía? Había soñado con lobos de nuevo, corriendo sobre algún oscuro bosque de pinos con una gran manada tras ella, siguiendo el rastro de una presa.
Una media luz llenó el cuarto, gris y sombrío. Temblando, se sentó en la cama y pasó la mano por su cabeza. Algunos pelos se erizaban contra su mano. Tengo que afeitarme antes de que Izembaro me vea. Mercy, soy Mercy, y esta noche seré violada y asesinada. Su verdadero nombre era Mercedene, pero Mercy (NOTA DEL TRADUCTOR: Misericordia en inglés) era como le llamaba todo el mundo…
Excepto en sueños. Respiró hondo para acallar el latido de su corazón, tratando de recordar más acerca de lo que había soñado, pero la mayoría se había ido. Había habido sangre, creía, y una luna llena, y un árbol que la observaba mientras corría.
Había corrido las cortinas para que el sol de la mañana le despertara. Pero no había sol fuera de la ventana del pequeño cuarto de Mercy, solo un muro de cambiante niebla gris. El aire se había vuelto fresco…y era bueno, pues si no podría haberse pasado el día durmiendo. Sería como si Mercy se durmiera durante su propia violación.
El vello cubría sus piernas. La colcha se enrollaba sobre ella como una serpiente. Ella la retiró, lanzó la manta al suelo de tablas y caminó desnuda hacia la ventana. Braavos estaba perdida en la niebla. Ella podía ver el agua verde del canal debajo, la calle con adoquines de piedra bajo su edificio, dos arcos del musgoso puente… pero el otro extremo del puente desaparecía en el gris, y de los edificios a lo largo del canal solo quedaban unas vagas luces. Oyó una suave salpicadura y un barco serpiente emergió del arco central del puente. “¿Qué hora?” llamó Mercy al hombre que estaba en la alzada cola de la serpiente, empujándola con su remo.
El marinero miró hacia arriba, en busca de la voz: “Cuatro, por el rugir del Titán”. Sus palabras resonaron huecamente en los remolinos de las aguas verdes y los muros de edificios ocultos.
No llegaba tarde, no todavía, pero no debía holgazanear. Mercy era un alma alegre y una trabajadora dura, pero raramente puntual. Eso no serviría hoy. El enviado desde Poniente se esperaba en la Puerta esta tarde, e Izembaro no estaría de humor para excusas, incluso si se las servían con una dulce sonrisa.
Había llenado el barreño con el agua del canal la noche anterior antes de irse a dormir, prefiriendo el agua salobre a la babosa  y verde agua de lluvia de la cisterna. Mojando un trapo áspero, se lavó de la cabeza a los pies, poniéndose a la pata coja para frotarse sus pies callosos. Tras eso encontró su navaja. Una cabeza desnuda ayudaba a las pelucas a entrar mejor, decía Izembaro.
Se afeitó, se puso su ropa interior y se pasó un vestido de lana marrón sobre su cabeza. Una de sus medias necesitaba remiendos, lo vio cuando se la subió. Pediría ayuda al Pargo; cosía tan miserablemente que el encargado de vestuario normalmente se compadecía de ella. O podría agenciarse un bonito par del vestuario. Pero eso sería arriesgado. Izembaro odiaba que los actores llevaran sus ropas en las calles. Excepto por Wendeyne. “Dale a la polla de Izembaro una pequeña mamada y una chica podía llevar cualquier ropa que quisiera”. Mercy no era tan tonta para ello. Daena se lo había advertido: “Las chicas que van por ese camino acaban en El Barco, donde cada hombre que acude sabe que puede tener cualquier cosa bonita que aparezca en el escenario, si su bolsa está lo suficientemente llena”.
Sus botas eran grumos de cuero viejo marrón moteadas con manchas de sal y agrietadas por su largo uso; su cinturón, un tramo de cuerda de cáñamo tintado de azul. Se lo ató sobre su cintura y colgó un cuchillo en su cadera derecha y un monedero en la izquierda. Por último se puso una capa sobre sus hombros. Era una verdadera capa real de actor, lana púrpura forrada de seda roja, con una capucha para protegerse de la lluvia, y tres bolsillos secretos. Ella escondió algunas monedas en uno, una llave de hierro en otro y una cuchilla en la última. Una cuchilla de verdad, no cuchillo de frutero como el que tenía en la cadera, pero que no pertenecía a Mercy, como el resto de sus otros tesoros. El cuchillo de frutero sí pertenecía a Mercy. Ella estaba hecha para comer fruta, sonreír y reír, trabajar duro y hacer lo que se le decía.
“Mercy, Mercy, Mercy,” cantaba mientras descendía por la escalera de madera hacia la calle. El pasamanos estaba astillado, los escalones empinados y había cinco tramos de escalera, pero eso es lo que hacía que el piso fuera tan barato. Eso, y la sonrisa de Mercy. Podría estar calva y delgada, pero Mercy tenía una bonita sonrisa y una cierta gracia. Hasta Izembaro estaba de acuerdo en que era agraciada. No estaba lejos de la Puerta para el vuelo de un cuervo, pero para chicas con pies en lugar de alas el camino era más largo. Braavos era una ciudad torcida. Las calles estaban torcidas, los callejones estaban torcidos y los canales estaban aún más torcidos.
La mayoría de los días prefería coger el camino largo, por el Camino del Trapero a lo largo del Puerto Externo, donde tenía el mar debajo y el cielo arriba, y una vista clara a través del Gran Largo del Arsenal y las laderas con pinares del Escudo de Sellagoro. Los marineros le alababan mientras pasaba por los muelles, llamándole desde alquitranados balleneros Ibbeneses y tripones barcos de Poniente. Mercy no siempre entendía sus palabras, pero sabía lo que le estaban diciendo. Alguna vez les devolvía la sonrisa y les decía que podrían encontrarla en la Puerta si tenían monedas. El camino largo también le hacía cruzar el Puente de los Ojos con sus caras de piedra talladas. Desde lo alto podía mirar a través de sus arcos y ver toda la ciudad: las cúpulas de cobre verde del Palacio de la Verdad, los mástiles erigiéndose como un bosque en el Puerto Púrpura, las torres altas de los poderosos, el rayo dorado que giraba en su espira sobre el Palacio del Señor del Mar… incluso los hombros de bronce del Titán, lejos sobre las oscuras aguas verdes. Pero eso era solo cuando el sol brillaba sobre Braavos. Si la niebla era espesa no había nada que ver salvo el gris, así que Mercy eligió la ruta más corta para ahorrar camino a sus pobres agrietadas botas.
La niebla parecía desaparecer ante ella y cerrarse cuando ella pasaba. Los adoquines estaban mojados y resbaladizos bajo sus pies. Oyó a un gato ronronear lastimeramente. Braavos era una ciudad buena para los gatos y vagaban por todas partes, especialmente de noche. En la niebla todos los gatos son grises, pensó Mercy. En la niebla todos los hombres son asesinos. Ella nunca había visto una niebla tan densa como esta. En los canales más grandes, los aguadores estarían moviendo sus barcos serpiente uno detrás de otro, incapaces de ver más que sombrías luces de los edificios a cada lado.
Mercy se cruzó con un viejo con una linterna que iba en dirección contraria, y envidió su luz. La calle estaba tan sombría que difícilmente podía ver por dónde pisaba. En las partes más humildes de la ciudad las casas, tiendas y almacenes se apiñaban, recostándose unos sobre otros como amantes borrachos, los pisos altos estaban tan cercanos que podías saltar de un balcón a otro. Las calles, debajo, se convertían en túneles oscuros donde resonaba cada pisada. Los pequeños canales tenían aún más obstáculos, pues muchas casas que se alineaban allí tenían sus excusados sobresaliendo sobre el agua. A Izembaro le encantaba recitarle el discurso de “La Melancólica Hija del Mercader” sobre cómo “aquí el último Titán se yergue, a horcajadas sobre sus hermanos” pero Mercy prefería la escena donde el gordo mercader cagaba en la cabeza del Señor del Mar cuando pasaba en su barcaza dorada y púrpura. Solo en Braavos podía pasar algo así, se decía, y solo en Braavos el Señor del Mar y el pescador se reirían igual al verlo.
La Puerta estaba cerca del final de Ciudad Ahogada, entre el Puerto Exterior y el Puerto Púrpura. Un viejo almacén se había quemado allí y la tierra se estaba hundiendo un poco más cada año, así que el espacio era barato. Sobre la inundada base del almacén, Izembaro había alzado su cavernoso teatro. El Domo y la Linterna Azul podrían tener entornos más elegantes, decía a sus titiriteros, pero aquí entre los puertos nunca le faltarían marineros y putas para llenar el patio de butacas. El Barco estaba cerca, llevando multitudes al muelle donde había morado durante veinte años, decía, y La Puerta prosperaría igual.
El tiempo le había dado la razón. El escenario de La Puerta se había inclinado mientras el edificio se asentaba, sus trajes eran proclives al moho y serpientes de agua tenían su nido en la inundada bodega, pero nada de eso importaba a los titiriteros mientras la casa estuviera llena.
El último puente estaba hecho de tela y toscos tablones, y parecía disolverse en la nada, pero eso era solo por la niebla. Mercy correteó por él, con sus tacones retumbando en la madera. La niebla se abría ante ella como una andrajosa cortina gris para revelar el teatro. Una mantecosa luz amarilla salía desde las puertas, y Mercy podía oír voces tras ella. Al lado de la puerta, Brusco el Grande había pintado sobre el título del último espectáculo y escrito en su lugar “La Mano Sangrienta” con grandes letras rojas. Estaba pintando debajo una mano sangrienta, para aquellos que no supieran leer. Mercy se detuvo a mirar. “Es una bonita mano”-le dijo. “El pulgar está torcido”. Brusco lo tocó con su cepillo. “El Rey de los Titiriteros estaba preguntando por ti”.
“Estaba tan oscuro que me quedé dormida”. Cuando Izembaro se había llamado a si mismo Rey de los Titiriteros, la compañía había gozado un extraño placer en ello, saboreando el enfado de sus rivales de El Domo y La Linterna Azul. Últimamente, sin embargo, Izembaro había empezado a tomarse su título demasiado en serio. “Solamente hace el papel de rey ahora”- dijo Marro, torciendo la mirada- “y si la obra no tiene ningún rey, él preferiría no representarla”.
La Mano Sangrienta ofrecía dos reyes, el gordo y el niño. Izembaro haría el papel del gordo. No sería una parte larga, pero tendría un buen discurso mientras estaba muriendo, y una espléndida lucha con un jabalí demoníaco antes. Phario Forel lo había escrito, y él tenía la pluma más sangrienta de todo Braavos.
Mercy encontró a la compañía reunida tras el escenario, y se deslizó entre Daena y el Pargo en la parte de atrás, esperando que su retraso fuera inadvertido. Izembaro estaba contando a todo el mundo que esperaba que La Puerta estuviera llena hasta la bandera esta tarde, pese a la niebla. “El Rey de Poniente ha mandado a su enviado a honrar al Rey de los Titiriteros esta noche”- dijo a su tropa. “No decepcionaremos a nuestro querido monarca”.
“¿Nosotros?”- dijo el Pargo, que hacía todos los trajes para los actores. “¿Hay más de uno ahora?”
“Está tan gordo como para contar por dos”- susurró Bobono. Toda tropa de titiriteros tenía un enano. Él era el suyo. Cuando vio a Mercy le echó una ojeada. “Ooh”- dijo- “aquí está. ¿Está la chica lista para su violación?”- dijo mientras se palmeaba sus labios.
El Pargo le dio una palmada en la cabeza: “Estate callado”.
El Rey de los Titiriteros ignoró la conmoción. Seguía hablando, contando a los actores lo magníficos que debían ser. Además del enviado de Poniente, habría responsables de llaves y cortesanas famosas también. No quería que se fueran con una mala opinión de La Puerta. “Le irá mal a todo hombre que me falle”, una amenaza que había tomado prestada del discurso que daba el Príncipe Garin en la batalla de “Ira de los Señores de Dragón”, la primera obra de Phario Forel.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Nuevo capítulo de Winds of winter: Mercy

Después de mucho tiempo sin apenas tener noticias sobre Winds of winter, el sexto libro de Canción de Hielo y Fuego, en una sola semana George R. R. Martin nos ha sorprendido con dos nuevos capítulos de la novela. Este nuevo capítulo ha sido colgado por el escritor en su página personal (aquí) y según cuenta fue escrito hace bastante tiempo pero nunca lo había leído en ninguna convención, así que es totalmente nuevo. Aunque está en ingles os lo dejo aquí para que disfrutéis con las aventuras de su protagonista, una de las más veteranas de la saga.

MERCY
She woke with a gasp, not knowing who she was, or where.
The smell of blood was heavy in her nostrils… or was that her nightmare, lingering? She had dreamed of wolves again, of running through some dark pine forest with a great pack at her hells, hard on the scent of prey.
Half-light filled the room, grey and gloomy. Shivering, she sat up in bed and ran a hand across her scalp. Stubble bristled against her palm. I need to shave before Izembaro sees. Mercy, I’m Mercy, and tonight I’ll be raped and murdered. Her true name was Mercedene, but Mercy was all anyone ever called her…
Except in dreams. She took a breath to quiet the howling in her heart, trying to remember more of what she’d dreamt, but most of it had gone already. There had been blood in it, though, and a full moon overhead, and a tree that watched her as she ran.
She had fastened the shutters back so the morning sun might wake her. But there was no sun outside the window of Mercy’s little room, only a wall of shifting grey fog. The air had grown chilly… and a good thing, else she might have slept all day. It would be just like Mercy to sleep through her own rape.
Gooseprickles covered her legs. Her coverlet had twisted around her like a snake. She unwound it, threw the blanket to the bare plank floor and padded naked to the window. Braavos was lost in fog. She could see the green water of the little canal below, the cobbled stone street that ran beneath her building, two arches of the mossy bridge… but the far end of the bridge vanished in greyness, and of the buildings across the canal only a few vague lights remained. She heard a soft splash as a serpent boat emerged beneath the bridge’s central arch. “What hour?” Mercy called down to the man who stood by the snake’s uplifted tail, pushing her onward with his pole.
The waterman gazed up, searching for the voice. “Four, by the Titan’s roar.” His words echoed hollowly off the swirling green waters and the walls of unseen buildings.
She was not late, not yet, but she should not dawdle. Mercy was a happy soul and a hard worker, but seldom timely. That would not serve tonight. The envoy from Westeros was expected at the Gate this evening, and Izembaro would be in no mood to hear excuses, even if she served them up with a sweet smile.
She had filled her basin from the canal last night before she went to sleep, preferring the brackish water to the slimy green rainwater stewing in the cistern out back. Dipping a rough cloth, she washed herself head to heel, standing on one leg at a time to scrub her calloused feet. After that she found her razor. A bare scalp helped the wigs fit better, Izembaro claimed.
She shaved, donned her smallclothes, and slipped a shapeless brown wool dress down over her head. One of her stockings needed mending, she saw as she pulled it up. She would ask the Snapper for help; her own sewing was so wretched that the wardrobe mistress usually took pity on her. Else I could filtch a nicer pair from wardrobe. That was risky, though. Izembaro hated it when the mummers wore his costumes in the streets. Except for Wendeyne. Give Izembaro’s cock a little suck and a girl can wear any costume that she wants. Mercy was not so foolish as all that. Daena had warned her. “Girls who start down that road wind up on the Ship, where every man in the pit knows he can have any pretty thing he might see up on the stage, if his purse is plump enough.”
Her boots were lumps of old brown leather mottled with saltstains and cracked from long wear, her belt a length of hempen rope dyed blue. She knotted it about her waist, and hung a knife on her right hip and a coin pouch on her left. Last of all she threw her cloak across her shoulders. It was a real mummer’s cloak, purple wool lined in red silk, with a hood to keep the rain off, and three secret pockets too. She’d hid some coins in one of those, an iron key in another, a blade in the last. A real blade, not a fruit knife like the one on her hip, but it did not belong to Mercy, no more than her other treasures did. The fruit knife belonged to Mercy. She was made for eating fruit, for smiling and joking, for working hard and doing as she was told.
“Mercy, Mercy, Mercy,” she sang as she descended the wooden stair to the street. The handrail was splintery, the steps steep, and there were five flights, but that was why she’d gotten the room so cheap. That, and Mercy’s smile. She might be bald and skinny, but Mercy had a pretty smile, and a certain grace. Even Izembaro agreed that she was graceful. She was not far from the Gate as the crows flies, but for girls with feet instead of wings the way was longer. Braavos was a crooked city. The streets were crooked, the alleys were crookeder, and the canals were crookedest of all. Most days she preferred to go the long way, down the Ragman’s Road along the Outer Harbor, where she had the sea before her and the sky above, and a clear view across the Great Lagoon to the Arsenal and the piney slopes of Sellagoro’s Shield. Sailors would hail her as she passed the docks, calling down from the decks of tarry Ibbenese whalers and big-bellied Westerosi cogs. Mercy could not always understand their words, but she knew what they were saying. Sometimes she would smile back and tell them they could find her at the Gate if they had the coin.
The long way also took her across the Bridge of Eyes with its carved stone faces. From the top of its span, she could look through the arches and see all the city: the green copper domes of the Hall of Truth, the masts rising like a forest from the Purple Harbor, the tall towers of the mighty, the golden thunderbolt turning on its spire atop the Sealord’s Palace… even the Titan’s bronze shoulders, off across the dark green waters. But that was only when the sun was shining down on Braavos. If the fog was thick there was nothing to see but grey, so today Mercy chose the shorter route to save some wear on her poor cracked boots.
The mists seemed to part before her and close up again as she passed. The cobblestones were wet and slick under her feet. She heard a cat yowl plaintively. Braavos was a good city for cats, and they roamed everywhere, especially at night. In the fog all cats are grey, Mercy thought. In the fog all men are killers.
She had never seen a thicker fog than this one. On the larger canals, the watermen would be running their serpent boats into one another, unable to make out any more than dim lights from the buildings to either side of them.

domingo, 23 de marzo de 2014

Capítulo traducido de Vientos de invierno: Tyrion (2)

Ayer colgaba el nuevo capítulo de Vientos de invierno que ha visto la luz en EE. UU., y hoy os dejo la traducción del mismo (realizada por la gente de Los Siete Reinos). Como ya comenté es el segundo POV de Tyrion y hasta ahora solo teníamos del mismo un resumen, así que ya podemos disfrutar de el en toda su extensión.


TYRION

En algún lugar a lo lejos, un hombre muriéndose estaba acordándose de su madre. “¡A los caballos!”, exclamaba el hombre en Ghiscari, en el campamento más cercano al norte del de los Segundos Hijos. -¡A los caballos! ¡A los caballos!-. Alta y estridente, su voz venía desde lejos gracias al aire de la mañana, desde más allá de su propio campamento. Tyrion sabía el Ghiscari suficiente para entenderlo, pero el miedo en su voz habría sido evidente en cualquier lengua. Sé cómo se siente.
Era la hora de encontrar su propio caballo, lo sabía. Tiempo para ponerse la armadura de algún hombre muerto, abrocharse al cinturón una espada y una daga, y dejar caer su yelmo sobre su cabeza. Había llegado la mañana y una miaja del sol naciente asomaba detrás de los muros y torres de la ciudad, cegadoramente brillante. Hacia el oeste las estrellas se iban apagando, una tras otra. Sonaban las trompetas entre los del Skahazadhan, respondían los cuernos desde los muros de Meereen. Un barco se estaba hundiendo en la boca del río, en llamas. Hombres muertos y dragones se movían por el cielo, mientras barcos de guerra chocaban en la Bahía de los Esclavos. Tyrion no les podía ver desde ahí, pero podía oír las voces: los choques de casco contra casco mientras los barcos se golpeaban, los profundos sonidos de los cuernos de los Hijos del Hierro y los extraños silbidos de los de Qarth, el batir de los remos, los gritos de batalla, el impacto de las hachas en las armaduras, espada contra escudo, todos mezclados con los lamentos de los hombres heridos. Muchos de los barcos estaban aún lejos de la bahía, así que sus sonidos parecían desvanecerse lejos, pero sabía que todos eran iguales. La música de la matanza.
A trescientas yardas de donde se encontraba se alzaba la Hermana  Malvada, con su largo brazo lanzando un puñado de cadáveres – CHUNK ¡PUM! – y allí volaban, desnudos e inflados, pájaros pálidos muertos dando vueltas como si no tuvieran huesos a través del aire. Los campamentos de asedio resplandecían con un aura chillón de rosa y oro, pero las famosas pirámides de Meereen destacaban negras a través del brillo. Algo se estaba moviendo sobre una de ellas, pudo ver. Un dragón, ¿pero cuál? A esta distancia, podría fácilmente haber sido un águila. Un águila muy grande.
Tras días escondido dentro de las rancias tiendas de los Segundos Hijos, el aire exterior olía fresco y claro. Aunque no podía ver la bahía desde donde él estaba, el gusto a sal le indicaba que estaba cerca. Tyrion llenó sus pulmones de él. Un buen día para una batalla. Desde el Este el sonido de tambores llegaba a través de la abrasada llanura. Una columna de hombres montados se destacaron tras La Bruja, portando los estandartes de Los Hijos del Viento.
Un hombre más joven lo habría encontrado excitante. Un hombre más estúpido pensaría que era grandioso y glorioso, justo antes de que algún horrendo soldado esclavo yunkio con anillos en sus pezones plantara un hacha entre sus ojos. Tyrion Lannister lo sabía mejor- Los dioses no me crearon para llevar una espada-  pensó- entonces, ¿por qué siguen poniéndome en el medio de batallas?
Nadie le escuchó. Nadie le respondió. A nadie le importaba.
Tyrion se encontró pensando en la que fue su primera batalla. Shae había sido la primera en despertarse, debido a las trompetas de su padre. La dulce ramera que le había complacido durante media noche estaba temblando en sus manos, como un niño asustado. -O había sido todo eso también mentira, una estrategia para hacerme sentir bravo y brillante?  Vaya máscara debería estar llevando-. Cuando Tyrion había llamado a Podrick Payne para que le ayudara con su armadura, se encontró al niño dormido y roncando. -No era el chico más ágil que he conocido, pero al final era un escudero decente. Espero que encuentre un hombre mejor a quien servir.
Era extraño, pero Tyrion recordaba el Forca Verde mucho mejor que Aguasnegras. -Fue mi primera. Tú nunca olvidas la primera-. Recordaba la niebla arrastrándose desde el río, avanzando sobre las cañas como pálidos dedos blancos. Y la belleza de ese amanecer, también lo recordaba: las estrellas cubrían un cielo púrpura, la hierba centelleando como espejos por el rocío de la mañana, un esplendor rojo en el este. Recordaba el toque de los dedos de Shae mientras ella ayudaba a Pod con la desemparejada armadura de Tyrion. -Ese maldito yelmo. Como un cubo con una púa-. Esa púa le había salvado, pensó, le había hecho ganar su primera batalla, pero Groat y Penny nunca debieron parecer ni la mitad de ridículos que como él debía lucir aquel día. Shae le había llamado “temible” cuando le vio en su armadura, recordó. -¿Cómo pude haber sido tan ciego, tan sordo, tan estúpido? Debería haber sabido hacer algo mejor que pensar con mi polla.
Los Segundos Hijos estaban ensillando sus caballos. Lo hicieron de forma calmada, sin prisas, de manera eficiente: no era nada que no hubieran hecho cien veces antes. Algunos estaban pasando un pellejo de mano, aunque no sabía decir si era vino o agua. Bokkoko estaba besando a su amante sin complejos, sobando las nalgas del chico con una de sus grandes manos, la otra enredada en su pelo. Tras ellos, Ser Gribald estaba cepillando la melena de su gran caballo. Kem estaba sentado en una roca, mirando la tierra… recordando a su hermano muerto, quizás, o soñando con su amigo en Desembarco del Rey. Martillo y Clavo se movían entre los hombres,  comprobando espadas y lanzas, ajustando armaduras, afilando las cuchillas que lo necesitaban. Snatch masticaba una hoja, haciendo bromas y rascando sus bolas con su mano con un garfio. Algo sobre sus maneras le recordaba a Tyrion a Bronn. -Ser Bronn de Aguasnegras ahora, salvo que mi hermana le haya matado. Eso no sería tan fácil como ella podría pensar-. Se preguntó cuántas batallas habrían luchado estos Segundos Hijos. -¿Cuántas escaramuzas, cuantas incursiones? ¿Cuántas ciudades han asediado, cuantos hermanos han enterrado o dejado atrás pudriéndose?-. Comparado con ellos, Tyrion era un chico aún verde, sin probar, aunque había contado más años que la mitad de la compañía.
Esta sería su tercera batalla. -Maduro y determinado, estampado y sellado, un guerrero probado, eso soy yo. He matado algunos hombres y herido a otros, he recibido yo mismo heridas y vivido para contarlo. He liderado cargas, oído a hombres gritar mi nombre, cortar a hombres más grandes y mejores, incluso saborear un poco de gloria… ¿y no era ese un rico vino para los héroes, y no querría yo probarlo de nuevo?-. A pesar de todo lo que había hecho y visto, el prospecto de otra nueva batalla le hacía que se le helara la sangre. Había viajado por medio mundo a través de palanquines, barcos y cerdos, había navegado en barcos esclavistas y galeones comerciales, había montado putas y caballos, mientras se decía todo el tiempo que no le importaba vivir o morir… solo para darse cuenta que al final le importaba bastante.
El Extraño había cabalgado su yegua pálida y estaba cabalgando hacia ellos con la espada en la mano, pero a Tyrion Lannister no le importaba encontrarse  con él de nuevo. No ahora. No todavía. No hoy. -Qué fraude eres, Gnomo. Dejaste que un centenar de guardias violaran a tu esposa, disparaste a tu propio padre con una saeta, apretaste una cadena dorada sobre la garganta de tu amante hasta que su cara se puso negra, y aún así piensas que mereces vivir.
Penny ya tenía puesta su armadura cuando Tyrion entró en la tienda que compartían. Ella se había puesto armaduras de madera durante años para su espectáculo; las armaduras verdaderas de malla y metal no eran tan distintas una vez que has dominado todas los cierres y hebillas. Y si el acero de la compañía esta destintado aquí y oxidado allá, arañado, manchado y descolorado, no importaba. Aún debería ser lo suficientemente bueno como para detener a una espada.
La única parte que no se había puesto era el casco. Cuando entró, ella le miró:
-Todavía no te has puesto la armadura. ¿Qué está pasando?
-Lo habitual. Barro, sangre y heroísmo, matanzas y muertes. Hay una batalla luchándose en la bahía, otra bajo los muros de la ciudad. Adónde quiera que giren los Yunkios, tienen un enemigo detrás . Lo batalla más cercana aún está lejos de nosotros, pero estará aquí pronto. En un lado o en el otro.
Los Segundos Hijos estaban listos para otro cambio de maestros, Tyrion estaba casi seguro de ello… aunque había un abismo entre “seguro” y “casi seguro”. -Si he malinterpretado a mi hombre, estamos perdidos-.
-Ponte el casco y asegúrate de que los cierres estén enganchados. Me quité el mío una vez para no ahogarme y me costó la nariz-. Tyrion se señaló a su cicatriz.
-Necesitamos que te pongas tu armadura primero.
-Si quieres, el coleto primero. El cuero, con los tacos de hierro. La malla anillada después, al final la gola-. Miró la tienda. -¿Hay vino?
-No.
-Teníamos media garrafa que nos sobró de la cena.
-Era un cuarto y te la bebiste.
Suspiró. -Vendería a mi hermana por una copa de vino.
-Venderías a tu hermana por una copa de orín de caballo.
Fue tan inesperado que le hizo reír. -¿Es mi gusto por el orín de caballo tan conocido o es que has conocido a mi hermana?
-Sólo la vi aquella vez, cuando hicimos justas por el niño rey. Groat pensó que era hermosa.
-Groat era un deforme y pequeño parásito con un nombre estúpido-. Solo un necio cabalga a la batalla sobrio. -Plumm tendrá algo de vino. ¿Qué pasará si muere en la batalla? Sería una pena desperdiciarlo.
-Sujeta tu lengua. Tengo que abrocharte esta hebilla.

sábado, 22 de marzo de 2014

Nuevo capítulo de Winds of winter: Tyrion (2)

Como muchos sabréis se había anunciado la publicación de un nuevo capítulo de Vientos de invierno, el futuro sexto libro de la saga Canción de Hielo y Fuego, para este mes de marzo. El capítulo salió ayer a la luz y tal y como avisamos en este blog es el segundo POV de la novela protagonizado por Tyrion, y que ya fue leído por el propio George R. R. Martin el pasado 30 de agosto de 2013 en la Worldcon de San Antonio (Tejas). Del capítulo sólo teníamos hasta ahora un resumen realizado por los fans que asistieron al evento, así que os lo dejo aquí entero, aunque por desgracia solo en inglés. Tan pronto como exista una traducción EL CABALLERO DEL ÁRBOL SONRIENTE la publicará también.


TYRION II

Somewhere off in the far distance, a dying man was screaming for his mother. "To horse!" a man was yelling in Ghiscari, in the next camp to the north of the Second Sons. "To horse! To horse!" High and shrill, his voice carried a long way in the morning air, far beyond his own encampment. Tyrion knew just enough Ghiscari to understand the words, but the fear in his voice would have been plain in any tongue. I know how he feels.
It was time to find his own horse, he knew. Time to don some dead boy's armor, buckle on a sword and dagger, slip his dinted greathelm down over his head. Dawn had broken, and a sliver of the rising sun was visible behind the city's walls and towers, blindingly bright. To the west the stars were fading, one by one. Trumpets were blowing along the Skahazadhan, warhorns answering from the walls of Meereen. A ship was sinking in the river mouth, afire. Dead men and dragons were moving through the sky, whilst warships crashed and clashed on Slaver's Bay. Tyrion could not see them from here, but he could hear the sounds: the crash of hull against hull as ships slammed together, the deep-throated warhorns of the ironborn and queer high whistles of Qarth, the splintering of oars, the shouts and battle cries, the crash of axe on armor, sword on shield, all mingled with the shrieks of wounded men. Many of the ships were still far out in the bay, so the sounds they made seemed faint and far away, but he knew them all the same. The music of slaughter.
Three hundred yards from where he stood rose the Wicked Sister, her long arm swinging up with a clutch of corpses—chunk-THUMP—and there they flew, naked and swollen, pale dead birds tumbling boneless through the air. The siege camps shimmered in a gaudy haze of rose and gold, but the famous stepped pyramids of Meereen hulked black against the glare. Something was moving atop one of them, he saw. A dragon, but which one? At this distance, it could as easily have been an eagle. A very big eagle.
After days spent hidden inside musty tents of the Second Sons, the outside air smelled fresh and clear. Though he could not see the bay from where he stood, the tang of salt told him it was near. Tyrion filled his lungs with it. A fine day for a battle. From the east the sound of drumming rolled across the parched plain. A column of mounted men flashed past the Harridan, flying the blue banners of the Windblown.
A younger man might have found it all exhilarating. A stupider man might have thought it grand and glorious, right up to the moment when some arse-ugly Yunkish slave soldier with rings in his nipples planted an axe between his eyes. Tyrion Lannister knew better. The gods did not fashion me to wield a sword, he thought, so why do they keep putting me in the midst of battles?
No one heard. No one answered. No one cared.
Tyrion found himself thinking back on his first battle. Shae had been the first to stir, woken by his father's trumpets. The sweet strumpet who'd pleasured him for half the night had trembled naked in his arms, a frightened child. Or was all that a lie as well, a ploy she used to make me feel brave and brilliant? What a mummer she might have been. When Tyrion had shouted out for Podrick Payne to help him with his armor, he'd found the boy asleep and snoring. Not the quickest lad I've ever known, but a decent squire in the end. I hope he found a better man to serve.
It was queer, but Tyrion remembered the Green Fork much better than the Blackwater. It was my first. You never forget your first. He remembered the fog drifting off the river, wending through the reeds like pale white fingers. And the beauty of that sunrise, he remembered that as well: stars strewn across a purple sky, the grass glittering like glass with the morning dew, red splendor in the east. He remembered the touch of Shae's fingers as she helped Pod with Tyrion's mismatched armor. That bloody helm. Like a bucket with a spike. That spike had saved him, though, had won him his first victory, but Groat and Penny had never looked half as silly as he must have looked that day. Shae had called him "fearsome" when she saw him in his steel, mind you. How could I have been so blind, so deaf, so stupid? I should have known better than to do my thinking with my cock.

jueves, 27 de febrero de 2014

En marzo se publicará un nuevo capítulo de Vientos de invierno

Desde que en 2011 saliera a la luz el tan esperado quinto volumen de Canción de Hielo y Fuego, Danza de dragones, su autor George R. R. Martin sigue inmerso en la redacción del sexto libro de la saga, Vientos de invierno. Afortunadamente para los que esperamos impacientes el libro de vez en cuando el escritor publica en su página web o lee en alguna convención de literatura fantástica algún capítulo de lo que lleva escrito.
Pues bien, según la revista EW (aquí) el próximo mes de marzo podremos leer un nuevo capítulo de Vientos de invierno, concretamente uno protagonizado por Tyrion Lannister. Además la publicación nos adelanta un párrafo de dicho capítulo, que es el que sigue:

"Somewhere off in the far distance, a dying man was screaming for his mother. “To horse!” a man was yelling in Ghiscari, in the next camp to the north of the Second Sons. “To horse! To horse!” High and shrill, his voice carried a long way in the morning air, far beyond his own encampment. Tyrion knew just enough Ghiscari to understand the words, but the fear in his voice would have been plain in any tongue. I know how he feels."

Lo que en la lengua de Cervantes viene a ser algo así:
"En algún lugar en la distancia, un hombre moribundo llamaba a su madre. “¡A los caballos!” Un hombre estaba gritando en Ghiscari, en el próximo campamento de los Segundos Hijos, al norte. “¡A los caballos! ¡A los caballos!” Alta y estridente, ​​su voz se alzaba en el aire de la mañana, mucho más allá de su propio campamento. Tyrion sabía lo suficiente Ghiscari para entender esas palabras, pero el miedo en su voz hubiera sido evidente en cualquier lengua. Yo sé cómo se siente."

George R. R. Martin ya ha leído algún capítulo protagonizado por Tyrion de la trama de Vientos de invierno, de los que tenemos los resúmenes de los que asistieron al evento. Ahora solo nos queda esperar un poco para averiguar si este capítulo es uno de los que ya ha leído Martin o uno totalmente nuevo, así que estaremos atentos a cualquier novedad al respecto.

ACTUALIZADO - Según comenta Westeros.org (aquí) el capítulo será el segundo POV de Tyrion en Vientos de invierno, que George Martin ya leyó el pasado 30 de agosto de 2013 en la Worldcon de San Antonio (Tejas) y del que hasta ahora sólo teníamos un resumen realizado por los fans que asistieron al evento.