Aunque todavía no ha llegado el frío del otoño, poblado de humedad y lluvia, la noche de las ánimas o noche de los difuntos sigue siendo una fecha perfecta para elegir una lectura terrorífica con la que dejar vagar la mente hacia los rincones más oscuros. Quizá mejor que una novela o una historia extensa esta fecha tan significativa es mucho más propicia a los relatos o novelas cortas, siempre con un aire de añejas leyendas que leer al lado de una buena hoguera.
Estoy seguro que tenéis vuestras propias historias predilectas para la noches del 31 de octubre, esos relatos, novelas o ficciones a las que acudís regularmente en busca de una buena dosis de escalofríos. Yo también, así que aquí os dejo cinco relatos o novelas cortas que estoy seguro que os proporcionarán una buena escusa para arroparos hasta arriba y disfrutar con las pesadillas nocturnas. Como veréis varios de ellos aparecen en antologías recientes, donde comparten espacio con otras historias igual o más perturbadoras, así que os enlazo las reseñas más extensas que hice en su momento.
¡Que los disfrutéis!... si es que podéis.
LOS TRES IMPOSTORES. Arthur Machen es uno de esos autores victorianos a cuya obra merece acercarse cada cierto tiempo. Tiene ese sabor de fin de siglo XIX, donde la razón y lo sobrenatural todavía compartían espacio en las calles iluminadas por farolas de gas, y donde todo (desde lo más asombroso a lo más terrible) podía ocurrir. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en Los tres impostores, publicada originalmente en 1895 y donde Machen construye a través de una serie de episodios hilvanados una historia poblada de horrores (una técnica episódica que también explota con maestría en su célebre e igualmente recomendable El gran dios Pan, escrita unos cinco años antes).
Pero si por algo merece la pena sumergirse en Los tres impostores es porque entre sus páginas nos encontramos con dos de los relatos más oscuros y perturbadores surgidos de la imaginación de Machen. El capítulo 3 de la obra (o "La aventura del hermano desaparecido") es conocida también como El sello negro, y en ella el escritor galés se aprovecha los mitos y leyendas sobre seres sobrenaturales de su tierra natal para imaginar un mundo oculto de terrores sobrenaturales en los asombrosos parajes naturales galeses. Un obra que influenció profundamente en los Mitos de Cthulu de H. P. Lovecraft, y que anticipa el horror cósmico con una narración donde nos encontramos con antiguas ruinas, criaturas ancestrales, extraños mensajes jeroglíficos y sacrificios humanos en un entorno natural que se torna poco a poco opresivo y perturbador. (Si os provoca unas buenos escalofríos y os quedáis con ganas de más buscad también su relato La pirámide luminosa, que funciona perfectamente como una historia interralacionada o paralela).
El otro fragmento destacable de Los tres impostores es el capítulo 6 ("El recluso de Bayswater"), también conocido como La novela del polvo blanco. Aquí Machen apuesta por una ambientación moderna y urbana, donde una joven se enfrenta con preocupación a los siniestros cambios que se producen en su apocado y apacible hermano cuando este empieza a tomar una nueva medicación. Una historia con una evidente influencia de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, pero en la que Machen apuesta por un final mucho más truculento y repulsivo.



