Hay ocasiones en que no queda más remedio que colaborar con aquellas personas que peor nos caen, o, si del mundo de Star Wars se trata, con nuestros peores enemigos. Este dilema es el corazón del último episodio de Rebels que lleva por título The Honorable Ones (Los honorables), y donde dos de los guerreros más irreconciliables de la galaxia han tenido que hacer causa común para sobrevivir... y eso les ha permitido descubrir que son más parecidos de lo que piensan.
El capítulo comienza con el Espíritu llegando a un planeta que todos conocemos bastante bien gracias a las precuelas de George Lucas: Geonosis. La inteligencia rebelde ha conseguido información de que los geonosianos (famosos por sus fábricas de armamento desde las Guerras Clon) están trabajando para el Imperio en un nuevo y secreto proyecto.
Y efectivamente, cuando nuestros héroes llegan al sistema descubren que hay en marcha algún tipo de construcción en la órbita de Geonosis. Sin embargo parece que en ese momento no hay nadie en las instalaciones; de hecho cuando Chopper escanea el planeta en busca de señales de vida descubren que está totalmente desierto.
Y efectivamente, cuando nuestros héroes llegan al sistema descubren que hay en marcha algún tipo de construcción en la órbita de Geonosis. Sin embargo parece que en ese momento no hay nadie en las instalaciones; de hecho cuando Chopper escanea el planeta en busca de señales de vida descubren que está totalmente desierto.

