martes, 29 de septiembre de 2026

Viajando en el tiempo: de máquinas, paradojas y temponautas

El portal, por Jeremy Williams.

No sé si os apasionan los misterios, pero el que aquí escribe siempre ha sentido una enorme fascinación por los sucesos difíciles de explicar y los casos sin resolver. De joven fueron decenas las lecturas sobre hechos insólitos y fenómenos inusuales que atraparon mi imaginación, ayudándome a plantearme cuánto desconocemos todavía del amplio mundo que nos rodea.
Y en estos libros que hacían volar mi imaginación hacia lo imposible me tope por primera vez con un nombre que todavía sigue encontrándose en multitud de referencias de la red: Rudolph Fentz. Dicho individuo se presentaba como protagonista de un relato que nos hace entrever un realidad diferente y aterradora. Según lo que nos narraban a mediados de junio de 1951, alrededor de las 11:15 de la mañana, los transeúntes de la concurrida Times Square de Nueva York vieron caminando por allí a un hombre de unos 30 años de edad, vestido al estilo de finales del siglo XIX. Nadie observó cómo había llegado, pero parecía profundamente desorientado y confundido de pie en medio de una intersección. Como consecuencia de este estado acabó siendo golpeado por un taxi y resultó herido de muerte antes de que la gente pudiera hacer nada para salvarlo.
La investigación policial de esta muerte es la que vuelve todo perturbador: lo que encontraron en los bolsillos del fallecido fueron unas tarjetas de visita con el nombre Rudolph Fentz y con una dirección en la Quinta Avenida; una carta enviada a esta dirección, en junio de 1876 desde Filadelfia; factura por el cuidado de un caballo y el lavado de un carruaje, expedida por un establo en Lexington Avenue que no figuraba en ninguna libreta de direcciones; y alrededor de 70 dólares en billetes antiguos.
Como ninguno de estos desconcertantes objetos parecía envejecido, el capitán Rihm, policía encargado de la investigación, rastreó el nombre de Rudolph Fenz, encontrando que en 1949 había fallecido un tal Rudolph Fentz Jr. El policía logró contactar con la viuda de este último, que le informó de un detalle escalofriante: el padre de su esposo (Rudolph Fentz) había desaparecido en 1876, a los 29 años. Había salido de casa para dar un paseo nocturno y nunca regresó. Todos los esfuerzos por localizarlo fueron en vano y no quedó ningún rastro de él. El mismo capitán Rihm logró verificar que en los archivos de personas desaparecidas aparecía el nombre Rudolph Fentz en 1876. La descripción de su apariencia, edad y vestimenta correspondían precisamente con la aparición del hombre muerto no identificado de Times Square.


¿Por qué os hablo de este extraño suceso? No, este blog no se ha transformado en la Nave del misterio, ni pretende afirmar que los viajes en el tiempo son posibles y han ocurrido de forma inesperada. Lo que resulta más fascinante de este supuesto misterio que sigue replicándose como verídico en sitios dedicados a fenómenos extraños es que se ha podido rastrear su origen real y tiene mucho que ver con las lecturas que nos apasionan.
A principios de los 2000 el folclorista Chris Aubeck investigó la historia para verificar la veracidad de lo que se contaba sobre Fentz y su misterioso desplazamiento temporal llegando a la conclusión de que las personas y los eventos eran ficticios, ya que su origen estaba en "I'm Scared", un relato de ciencia ficción escrito en 1952 por Jack Finney.
Según descubrió Aubeck, la historia de la aparición/desaparición de Fenz la encontró por primera vez en la edición de mayo/junio de 1972 de la revista especializada en ovnis 'Journal of Borderland Research', que la publicó como un informe de un suceso real. La revista había tomado la historia del libro publicado en 1953, A Voice from the Gallery por Ralph M. Holland. Escarbando aún más, Aubeck logró dar con el origen primordial: Ralph M. Holland había tomado la historia sobre Rudolph Fentz de una antología de relatos de ciencia ficción de Robert Heinlein de 1952, titulada Mañana, las estrellas o de la revista Collier's del 15 de septiembre de 1951. El verdadero autor fue el famoso escritor de ciencia ficción Jack Finney (1911–1995), conocido por novelas clásicas del género como La invasión de los ladrones de cuerpos o Ahora y siempre, y el episodio de Fentz era el tema central de su relato "I'm Scared", que se publicó por primera vez en la mencionada revista Collier's. La historia describe un personaje llamado Rudolph Fentz que se comporta como se describe en la leyenda urbana, con el narrador Capitán Hubert V. Rihm dando sus opiniones sobre el caso. Podéis leer el relato de Finney en inglés en este sitio. 
Es curioso pues que uno de los sucesos que se suele utilizar como ejemplo creíble de un posible viaje temporal haya salido de la fructífera imaginación de uno de los grandes autores de la ciencia ficción universal. O quizá no, porque precisamente el viaje en el tiempo es uno de los temas centrales del género, que ha dado lugar a multitud de historias diferentes donde sus personajes acaban atrapados en otra época, que saltan sin pretenderlo más allá de su propio marco de tiempo o deciden explorar los secretos del desplazamiento temporal con fines más o menos edificantes o comprensibles.
Así que toda esta historia misteriosa y su explicación real me ha servido para traeros hasta el tema de este nuevo ensayo, que como ya podéis imaginar nos va a llevar atrás y adelante en las manecillas del tiempo. Quiero hablaros de esas historias de ciencia ficción o fantásticas que aprovechan los entresijos del desplazamiento espacio temporal para meternos en aventuras que desafían a sus protagonistas y a nosotros nos hacen replantearnos lo que estamos leyendo. Porque las paradojas que surgen de estos libros buscan que reflexionemos sobre las múltiples consecuencias de cualquier acto, y como el eco de una pequeña decisión puede marcar todo el rumbo de una vida o hasta de la historia con mayúsculas.


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