sábado, 29 de noviembre de 2025

Creadores y criaturas: el monstruo en la ciencia

“Me desperté aterrorizado, el sudor frío mojaba mi frente, mis dientes castañeteaban y movimientos convulsivos sacudían mis miembros. A la pálida luz de los rayos lunares que se filtraban por entre los postigos vi, de pronto, al monstruo que había creado. [..] ¡Ay! Nadie hubiera soportado el horror que su vista inspiraba. Una hedionda momia resucitada no habría parecido tan horrenda como aquel engendro”.
La terrible visión en mitad de una noche tormentosa de noviembre de un hombre que observa ante su lecho el fruto de su largo y siniestro trabajo se convirtió en una escena que persiguió en las pesadillas a una joven escritora: Mary Wollstonecraft Shelley. Junto con una noche de tormenta en 1816 durante la que compartió historias de fantasmas en la Villa Diodati de Suiza con su marido Percy B. Shelley, el también poeta Lord Byron y el doctor John Polidori sembraron las semillas que la pusieron a escribir la que se ha convertido en su obra más afamada.
Como habréis adivinado se trata de Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), y el fragmento que os cito arriba, que fue la imagen que apareció en la pesadilla de la escritora, acabó siendo el combustible que le hizo escribir el que sería luego el quinto capítulo de la novela y alrededor del cual construyó toda su oscura y memorable historia sobre ambición científica desmedida y sus desastrosas consecuencias.

El primer encuentro entre creador y criatura en Frankenstein, ilustrado por Bernie Wrightson.

Ahora que esta obra seminal vuelve a ser motivo de actualidad gracias a la más que libre adaptación que ha parido el cineasta Guillermo del Toro me ha parecido apropiado que recordemos la importancia capital de esta novela dentro del género fantástico. No solo por su gran relevancia dentro del horror gótico que triunfó en el mundo occidental durante todo el siglo XIX, sino también como la que podemos considerar sin duda la primera obra de la ciencia ficción moderna. Mary Shelley fue la iniciadora de una nueva corriente de la ficción que llega virtualmente hasta nuestros propios días.
Y es que por primera vez, la creación de vida se alejaba de los mitos fantásticos o de los elementos puramente sobrenaturales para poner la atención sobre los avances científicos. El doctor Victor Frankenstein literario está inspirado por la actualidad que rodeaba a Mary Shelley a principios del siglo XIX: por las investigaciones sobre la energía eléctrica en relación con la vida de Luigi Galvani y Erasmus Darwin, los siniestros experimentos con cadáveres del ‘alquimista’ Johan Conrad Dieppel en el verdadero 'castillo de Frankenstein' o de las aseveraciones del científico amateur Andrew Crosse, que aseguraba haber creado vida de la nada a partir de la “electro-cristalización” de materia inanimada. 
Con estos cimientos reales, la escritora británica desarrolló su trágica historia sobre un científico obsesionado con traspasar todos los límites con tal de acabar con la muerte y sobre una criatura torturada por su origen artificial que le gana el rechazo del resto de la humanidad. El eco de Frankenstein sigue resonando más de 200 años después de su publicación original, lo que demuestra la originalidad y potencia de la historia imaginada por Mary Shelley.
Y es que hasta el día de hoy día siguen apareciendo nuevas obras que indagan en la conflictiva relación entre el científico ambicioso y su creación, explorando los complejos límites morales y éticos de cualquier investigación, así como mostrando las consecuencias que tendrá para el resto del mundo. 
Cuando la Inteligencia artificial sigue extendiendo sus tentáculos a nuestro alrededor, causando la misma fascinación y rechazo que causó la criatura en su creador, el osado doctor Victor Frankenstein, uno no puede dejar de tratar de imaginar todas las consecuencias que tendrá para nosotros. Como siempre, la literatura puede ser nuestra mejor aliada para imaginar los diferentes rumbos que podría tomar este y otros descubrimientos o aplicaciones científicas igual de revolucionarios.
Así que para los que busquéis lecturas que despierten ecos de lo que nos contó la genial Mary Shelley hace ya más de dos siglos, vamos a hacer un repaso a diversas obras tanto clásicas como mucho más actuales, que nos servirán para volver a replantearnos la relación entre creador y creación. El terror y la ciencia ficción nos han mostrado en sus páginas los difusos límites de lo posible y lo responsable en el mundo de los experimentos sorprendentes.
Aquí tendréis una rica y larga selección de títulos variados, desde enfoques muy diferentes que van desde autores más que conocidos a obras que merecen más atención, gracias a nuevas reinterpretaciones de esta temática a través de autores más actuales. Todos ellos nos van a ofrecer historias que captan ese instante de horror compartido en la mirada entre creador y criatura, plasmando esa fascinación escalofriante que surge de los experimentos que saltan las barreras de lo imaginable y lo concebible para cambiar para siempre nuestra realidad. Es el momento de descubrir a los herederos de Frankenstein.

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