Que la ambición es uno de los principales motores creativos de Steven Erikson es algo que tenemos claro desde Los jardines de la Luna. Los lectores de Malaz el Libro de los Caídos sabemos bien que el autor canadiense es de esos autores que se lanza de frente y a pecho descubierto para crear una ficción que los satisfaga plenamente como creador. Luego, el lector podrá decidir si es de su gusto y si le merece la pena seguir a su lado. No es ninguna sorpresa que el tiempo no lo haya cambiado, y que Erikson siga en las trincheras de la lucha por crear material original que haga reflexionar al lector/espectador.
Y es que esta semana, el escritor canadiense nos sorprende con un nuevo ensayo en el que desvela un proyecto en el que lleva trabajando bastante tiempo: la creación de una serie original de ciencia ficción. ¿La sorpresa? Que a pesar del esfuerzo puesto en ello, se está topando con un muro infranqueable de rechazo. ¿Infranqueable? Bueno, eso habrá que verlo porque lo que está claro es que Erikson está dispuesto a dejarse la piel para que esta propuesta de ciencia ficción vea luz, como serie, como novelas o como cómic en formato web.
Y es que esta semana, el escritor canadiense nos sorprende con un nuevo ensayo en el que desvela un proyecto en el que lleva trabajando bastante tiempo: la creación de una serie original de ciencia ficción. ¿La sorpresa? Que a pesar del esfuerzo puesto en ello, se está topando con un muro infranqueable de rechazo. ¿Infranqueable? Bueno, eso habrá que verlo porque lo que está claro es que Erikson está dispuesto a dejarse la piel para que esta propuesta de ciencia ficción vea luz, como serie, como novelas o como cómic en formato web.
Os dejo la traducción del ensayo que ha colgado en su facebook en el que nos detalla todo esto, y que como siempre contiene interesantes elementos sobre los que vale la pena reflexionar.
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| Ilustración de LMorse. |
Chocando con el muro
(y la mentalidad del zapador),
por Steven Erikson
Si alguien se molesta en pensarlo, puede concluir que esta pandemia no me molesta mucho. Después de todo, no estoy sin trabajo, ¿verdad? Y eso es bastante cierto. No estoy sin trabajo. Y, presumiblemente, puedo seguir escribiendo, más o menos como lo he estado haciendo con la novela en curso de Bauchelain y Korbal Espita que publico diariamente en mi página de facebook. A modo de actualización adicional no relacionada con este ensayo, también tengo más o menos cincuenta páginas de la segunda novela de la trilogía de Karsa (pero esas cincuenta páginas fueron escritas antes del golpe de la pandemia. Incluso tengo unas cincuenta páginas adicionales escritas para la tercera novela. Ambos fragmentos de ficción fueron originalmente un falso comienzo de The God is Not Willing), y he trabajado en una secuela de Rejoice, A Knife to the Heart.
Dicho esto, he perdido a un ser querido por este virus, y mi patrón de escritura también se ha ido a la mierda. Durante casi treinta años he escrito en cafeterías y bares. Necesitaba estar rodeado por la humanidad para recordarme continuamente mi... humanidad. Esa práctica creó patrones profundos en mi proceso de escritura y alejarme de ellos no ha sido fácil.
Además, hay un precio psicológico que todos estamos pagando en este momento. El aislamiento no es natural. Somos criaturas sociales, a pesar de lo que algunos libertarios engañados puedan creer. Estamos diseñados internamente para ello, y sin nuestras muchas variaciones en las necesidades básicas de primates, comenzamos a perderlas. En este contexto, es fácil entender la determinación beligerante de "poner fin al bloqueo", a pesar de que esa determinación es potencialmente mortal para uno mismo y/o los seres queridos, un tema que no voy a abordar aquí.
Este ensayo trata sobre un proyecto y el muro que golpeó al llevarlo a cabo, así como los esfuerzos que se están haciendo para socavar o eludir ese muro. El resultado final sigue siendo desconocido. Tendremos éxito o fracasaremos.
