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viernes, 1 de agosto de 2014

Reseña: Batir de alas, de Paul Hoffman



SINOPSIS: Después de La mano izquierda de dios y Las cuatro postrimerías, llega Batir de alas y el encuentro definitivo de Cale con su destino.
Thomas Cale ha estado huyendo de la verdad. Desde que descubrió que su brutal formación militar obedecía a un solo propósito  -la destrucción del mayor error divino, la humanidad- Cale vive bajo la amenaza fantasmal del hombre que le convirtió en Ángel de la Muerte: el papa redentor Bosco. Pero Cale no ha dicho todavía su última palabra: la suerte de la humanidad está en sus manos. Tercera y última entrega de la exitosa trilogía de fantasía LA MANO IZQUIERDA DE DIOS.

RESEÑA: Batir de alas es el cierre de la trilogía que sigue las aventuras y desventuras de Thomas Cale, el pragmático y anti heroico joven al que el culto religioso de los redentores ha elevado a “ira encarnada de Dios” para traer el fin del mundo. Sin embargo en esta tercera parte Cale no se encuentra en su mejor momento, debilitado por una extraña enfermedad que le impide hacer lo que mejor sabe: matar a sus enemigos. Recluido en un extraño monasterio que mezcla los cuidados monacales con las técnicas del psicoanálisis, Cale intentará recuperarse para salvar a sus amigos del ataque final de los redentores.
Pero como siempre le sucede a Cale, arrastra los problemas y la muerte allí donde va, por lo cual lo que a priori se suponía una estancia tranquila de recuperación se transforma en un nuevo caos andante. El ataque a la Abadía de la isla de Chipre nos permite conocer un poco mejor a una curiosa y simpática pareja de asesinos: Lugavoy y Kovtun Trevor, que con sus peculiares conversaciones aportan un divertido contrapunto humorístico a una profesión donde suelen abundar los hombres duros y secos.
Paul Hoffman reúne para la última parte de la trilogía a todos los personajes que han ido apareciendo a lo largo de los dos volúmenes precedentes. Gracias a ello y a la continua interacción de unos y otros, la trama de la novela goza de un dinamismo y una rapidez mayor que la de la segundo parte, algo bastante de agradecer para el lector.
En este último libro el poder del Papa Bosco se despliega finalmente para llevar a cabo el exterminio de la raza humana, y para hacerle frente a las fuerzas armadas de los redentores la única esperanza del mundo será Thomas Cale. Pero como no podría ser de otro modo, el joven contará con multitud de enemigos entre las mismas personas que tiene que defender, temerosos de la terrible fama de destructor que precede a Cale.
Como ya había hecho con anterioridad Hoffman vuelve a recurrir a la historia real para dejar multitud de detalles a lo largo de la trama de la novela, como la estrategia de combate del Ejército de Nuevo Modelo organizado por Cale basada en las técnicas de lucha de los ejércitos husitas del siglo XV. Además abundan las conversaciones sobre como manejar el poder político o sobre lo que es moral o inmoral en una guerra, temas que pueden resultar de tremenda actualidad y que añaden un plus de profundidad a los personajes.
Sin embargo, aún me sigue chirriando que Hoffman despache algunas tramas con excesiva rapidez (y me refiero en apenas unos párrafos) cuando podrían haber dado para mucho más. Por ejemplo, cuando Kleist y Henri el Impreciso parten buscando venganza por la “muerte” de la mujer y el hijo del primero, que el autor resume en unas pocas líneas. Me ha parecido un grave defecto, que tratado de otra manera habría ayudado a dar más profundidad a algunos secundarios.
Pero en definitiva el resultado final resulta bastante entretenido, y Hoffman monta una trilogía fantástica sin excesivos matices fantásticos (quizá a algunos lectores incluso les resulte demasiado realista, ya que continuamente se encontrarán reconociendo elementos y momentos históricos del mundo real), pero el propio autor reconoce que esa era su intención cuando se puso a escribir. La historia de Thomas Cale es un espejo de como en el mundo real una única persona puede cambiar el curso de toda la historia (y como prueba de ello tenemos a Napoleón, Hitler o Stalin). El hecho de que al final Cale se desvanezca en el anonimato, convertido en una leyenda, resulta de lo más apropiado para un personaje que desde el comienzo estaba destinado a ser algo más que una simple persona.

FICHA
Batir de alas
Paul Hoffman
La esfera de los libros
506 páginas
17 euros

martes, 22 de julio de 2014

Reseña: Las cuatro postrimerías, de Paul Hoffman



SINOPSIS: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria. Éstas son Las Cuatro Postrimerías. Pero ha llegado la Quinta. Tenéis que conocer a Tomas Cale.
Thomas Cale ha aceptado su destino. De vuelta en el Santuario de los Redentores, ha oído al padre Militante afirmar que la humanidad, la peor obra de Dios, su mayor error, debe ser destruida. Y está dispuesto a convertirse en ejecutor de ese fin.
Sin embargo, puede ser que Thomas Cale sólo esté simulando haber aceptado su papel de Ángel de la Muerte. Puede que ese joven que pasa del amor más arrebatado al odio más intenso en un abrir de ojos, que cambia la amabilidad por la extrema violencia en una milésima de segundo, no pueda acatar las órdenes de los Redentores ni aun creyendo obedecerles. Porque está en manos de Cale la aniquilación del mundo, pero ¿conoce él mismo lo que esconde su alma?

RESEÑA: Las cuatro postrimerías es la continuación de la trilogía iniciada con La mano izquierda de Dios, y Paul Hoffman continúa la historia inmediatamente después de los sucesos finales de la primera novela: Thomas Cale regresa detenido al Santuario del que tanto le costó escapar, entregado por su propia amada. Solo sus amigos Henri el Impreciso, Kleist e IdrisPukke le siguen el rastro para intentar salvarlo de los fanáticos redentores. Lo que no sospechan es que para los redentores Cale es ahora una especie de mesías apocalíptico que acabara de una vez por todas con el mayor error de Dios: la humanidad.
Si en la primera parte de la trilogía lo único que movía a Thomas Cale era su intención de escapar de las garras de los redentores, en esta segunda parte el joven regresa al Santuario de Shotover con todas sus esperanzas destruidas y cada vez más pesimista. La fe de los redentores lo ha alzado como el encargado de llevar a cabo la obra de Dios en la tierra, en este caso una obra bastante siniestra (la destrucción de toda la raza humana para que el Creador ponga punto final a la historia). O al menos eso es lo que espera el apocalíptico Padre Bosco.
Y es que el gran protagonista en esta nueva etapa es Bosco, que sabe aprovecharse de la falta de motivaciones de Cale para poco a poco arrastrarlo a su lado… aunque a lo largo de toda la novela dudemos continuamente si Bosco ha conseguido lo que se proponía o es Cale quien le está bailando el agua para sus propios intereses.
La extraña relación que establecen Cale y Bosco es la que marca el desarrollo de toda la novela. Si antes el redentor era quien tenía todo el poder, el ascenso de Cale a “Ira de Dios encarnado” ha desequilibrado la balanza de poderes, y el joven e inteligente pícaro se aprovechará de ello para lograr sus propios objetivos.
Por otra parte, está el odio que Thomas Cale alberga ahora hacia su ex amada Arbell Materazzi. Esto añade más oscuridad al ya de por sí despiadado personaje de Cale, centrado más que nunca es su propia supervivencia.
En esta segunda parte de la trilogía hay mucha más acción que en su predecesora, en especial enfocada en varias batallas de los ejércitos de los redentores contra algunos de sus enemigos menores. No en vano Cale acepta su papel como líder militar y no solo el cerebro táctico que elabora estrategias, a la cabeza de las fuerzas armadas del Ahorcado Redentor. Eso sí, el joven también busca siempre su propio beneficio porque sigue sin confiar plenamente en las intenciones de Bosco.
Henri el Impreciso y Kleist continúan apareciendo como secundarios en esta novela, aunque es Kleist el que tiene más protagonismo jugando por libre. Su encuentro con la sociedad de los cleptos depara grandes momentos de humor e ironía al explicarnos las particularidades de este grupo étnico caracterizado por la cobardía y el latrocinio. Aun así he echado de menos una mayor participación en la trama de IdrisPukke, que en el libro anterior dio grandes momentos. Espero que Hoffman lo compense en la tercera parte, porque el ingenio de este tunante vividor aporta un interesante punto de vista a la trama.
La única pega que le veo a Las cuatro prostrimerías es que Paul Hoffman no tiene la maestría de otros autores del género para narrar grandes y complejas batallas (como Joe Abercrombie, Brandon Sanderson o Steven Erikson). Esto hace que el lector no comprenda correctamente lo que sucede y se sienta un poco perdido en medio de tantos movimientos tácticos, elementos geográficos y grupos de soldados luchando. Asimismo el escritor también desaprovecha ciertos momentos de tensión creados por las posibles muertes de personajes importantes despachándolo con excesivo apresuramiento, cuando podrían haber dado para mucho más en el tramo final de la novela.
Como en la entrega anterior este segundo volumen también tiene un ‘cierre en falso’, dejando todas las tramas en el punto álgido para arrancar con fuerza en la novela que cierre la trilogía, Batir de alas. Viendo como han quedado colocadas las piezas para la última jugada, la tercera parte promete llegar llena de sorpresas.

FICHA:
Las cuatro postrimerías
Paul Hoffman
La esfera de los libros
405 páginas
17 euros

jueves, 17 de julio de 2014

In my mailbox (1)

¿Quién dice que en verano no ocurren cosas? Por lo menos en este blog sí, y como prueba hoy inauguro una nueva sección que a los más veteranos del mundo blogger os sonará: In my mailbox. Esta sección fue creada originalmente por el blog Pop Culture Junkie y consiste en poner los libros que recibes cada cierto tiempo (ya sean comprados, regalados o ganados).
Para esta primera entrega de la nueva sección traigo los libros que he conseguido en el último mes.
-Las cuatro postrimerías y Batir de alas. La segunda y tercera parte de la trilogía La mano izquierda de Dios del escritor Paul Hoffman cortesía de la editorial La esfera de los libros. La primera parte me dejó bastante buen sabor de boca (como podéis comprobar por la reseña que publiqué) y tenía muchas ganas de seguir con la saga. El mundo oscuro, cínico y lleno de radicalismo religioso de Hoffman me está gustando y pronto publicaré la reseña de la segunda parte, Las cuatro postrimerías, que aunque me ha parecido un poco más floja mantiene el nivel de interés.
-Príncipe del mal. Una oferta llamativa, como podéis ver, aunque con truco... Minotauro ya ha anunciado que no seguirá publicando la trilogía del inglés Mark Lawrence después del poco éxito que ha tenido la primera parte en España. Así de masoquista soy, que sabiendo que es muy posible que me guste el libro y no pueda seguir con la saga me lo he comprado. Lo más sangrante del asunto es que la trilogía que se inicia con Príncipe del mal ha sido todo un éxito de crítica en Reino Unido, y su autor ha sido coronado este año con el prestigioso premio David Gemmell Legend por la tercera parte de esta saga, Emperor of Thorns. ¿Por qué en nuesto país no ha funcionado entonces?
La sección "In my mailbox" fue una idea de Alea (Pop culture Junkie) y la extendió

Leer más: http://www.book-eater.net/2014/07/in-my-mailbox-235.html
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martes, 8 de julio de 2014

Reseña: La mano izquierda de Dios, de Paul Hoffman



SINOPSIS: «Escuchad: el Santuario de los Redentores en Peña Shotover se llama así por una cochina mentira, pues por allí redención hay poca, y santuario aún menos».
El Santuario de los Redentores es un lugar enorme y desolado, un lugar sin alegría ni esperanza. La mayoría de los muchachos que lo habitan entraron en él siendo sólo unos niños y han crecido sometidos al régimen brutal de los redentores que utilizan su violencia y su crueldad para obligarles a servir a la única fe verdadera.
En uno de los pasillos que se abren en medio de los desolados vericuetos del santuario, hay un niño. Debe de tener unos catorce o quince años. Hace mucho tiempo que olvidó cuál era su verdadero nombre. Ahora todo el mundo le llama Thomas Cale. Es un muchacho extraño y misterioso, encantador pero malicioso y tremendamente violento. Está tan acostumbrado a la crueldad que parece inmune a ella.
Sin embargo, muy pronto abrirá la puerta equivocada en el momento equivocado y, tras ella, descubrirá la belleza más sublime y la verdad más despiadada. Su única opción es huir, pero ¿podrá Cale burlar la vigilancia de los redentores y abandonar el Santuario? ¿Logrará escalar sus muros impenetrables, atravesar las inhóspitas tierras del Malpaís y llegar a la mítica ciudad de Menfis, gobernada por los Materazzi? Más aún, de lograrlo, ¿podrá escapar a los tentáculos de los redentores?
Porque los redentores no quieren dejar escapar a Cale a ningún precio… no por el secreto que ha descubierto, sino por uno mucho más aterrador que posee sin saberlo.

RESEÑA: Hay novelas de fantasía que se alejan kilómetros de lo que es la realidad para construir su historia, llevándonos a mundos cargados de magia y asombrosas razas. La trilogía que Paul Hoffman inicia con La mano izquierda de Dios no es de ese tipo. De hecho podría ser calificada de novela histórica medieval si no fuera por un par de elementos (como el hecho de que transcurre en un mundo totalmente inventado). El mismo escritor inglés reconoce que:

Las novelas se integran en mi opinión de que lo fantástico en la vida sucede todo el tiempo, aunque ocurra de una manera menos exagerada. Esta es, quizá, su piedra angular. La historia puede tener lugar en un mundo alternativo, pero todo en ella está elaborado sobre la experiencia personal o acontecimientos históricos presentados de forma estrictamente realista” (fuente).

Gracias a ese fuerte anclaje realista, y la escasez de elementos fantásticos habituales en la mayoría de libros del género, la historia de Thomas Cale y sus amigos acólitos resulta mucho más cercana al lector… y también más escabrosa. Es fácil imaginar que en algunos momentos de la Edad Media más oscura algunos jóvenes pasaron por lo mismo por lo que pasan los protagonistas de La mano izquierda de Dios.
El mayor acierto de la novela es el propio protagonista, el inquietante, hosco, frío y calculador Thomas Cale, joven novicio de la orden de los Redentores en el Gran Santuario de Shotover. Cale es un superviviente nato, capaz de hacer todo lo que sea necesario con tal de sobrevivir, algo que resulta bastante complicado en el monasterio donde se ha criado desde que era pequeño. Shotover es una especie de gigantesca versión de la abadía de El nombre de la rosa, pero mucho más oscura y peligrosa que la imaginada por Umberto Eco en su genial novela. De hecho, la mayoría de los redentores (una especie de monjes-soldados) son unos sádicos radicalizados por su fe en el Ahorcado Redentor (un hombre-dios que murió después de terribles torturas) que parecen disfrutar de las diferentes formas en que maltratan a los novicios.
Paul Hoffman.
Como veis muchos de estos elementos religiosos os resultarán familiares, y es que Hoffman no oculta que su historia está fuertemente influenciada por la Edad Media europea y su radicalismo. Y por su propia educación en una estricta institución religiosa en Reino Unido. Pero sin embargo, el autor logra imprimirle un fuerte aire irónico a todas las creencias religiosas y hace que nos fijemos en algunos elementos normales que la religión convierte en pecado o señales diabólicas (genial la explicación que los redentores dan a las puertas y las llaves como elementos malignos).
El trío formado por Cale, Kleist y Henri el Impreciso aportan el contrapunto oportuno de cinismo y realismo frente al dogmatismo intransigente de los redentores. Como no puede ser de otra manera, los tres jóvenes iniciarán la huida del opresivo santuario, pero no les resultará fácil escapar de las garras de los redentores.
Pero estos no son los únicos protagonistas de la novela, porque conforme avanza la trama nos encontraremos con nuevos personajes a los que el narrador da su cuota de breve protagonismo, logrando darle un ritmo más ágil a la trama aunque ninguno de ellos resulte particularmente interesante (salvo en las excepciones de IdrisPukke, el Padre Bosco, el canciller Vipond o Kitty la Liebre)
Personalmente, la mejor parte de la novela me ha parecido el  primer tercio de la misma. Hoffman nos mete de lleno en la historia sin necesidad de grandes presentaciones de personajes o trama y sin grandes artificios logra mantener el interés del lector, solo con la interesante recreación de la dura vida monástica dentro del santuario de Shotover y sus crueldades. El mundo gris y duro de rezos, radicalismo, entrenamientos y castigos físicos llega a encoger el alma, y eso que el autor no se regodea excesivamente en los aspectos más macabros del adoctrinamiento brutal de los redentores.
La parte que transcurre en la ciudad de Menfis no logra alcanzar el mismo interés, pero hacia el final la novela remonta (con una batalla que a los incondicionales de la historia medieval recordará rápidamente a un momento clave de la Guerra de los Cien Años ejem-Agincourt-ejem) y nos deja un último clímax muy interesante que hace que el lector tenga ganas de saber que pasa en el siguiente libro de la saga, Las cuatro postrimerías.
Una cosa que llegó a desconcertarme bastante durante la lectura son los nombres de lugares y personajes que Hoffman utiliza (nombres como Kiev, Odessa, Materazzi, Voynich, Delfos, Menfis…) que no hace falta señalar que no hacen referencia a lugares de nuestro mundo. Son tan llamativos encontrárselos en una novela de fantasía que posiblemente cumplen el objetivo del autor de convertirlos en originales.
El único pego que puedo ponerle a la novela es la historia romántica que aparece cruzado el ecuador de la misma. La relación de Cale con Arbell Materazzi (también conocida como Cuello de Cisne, posiblemente el sobrenombre más feo de una princesa) resulta demasiado artificiosa y empalagosa, y marca un contraste demasiado radical con la oscura historia con la que se inicia la novela.
Sin embargo eso no resta que La mano izquierda de Dios sea una entretenida historia de huida y supervivencia en un mundo oscuro y lleno de radicalismo religioso, donde el lado más brutal de las creencias se muestra sin tapujos.

FICHA
La mano izquierda de Dios
Paul Hoffman
La esfera de los libros
408 páginas
17 euros

lunes, 7 de julio de 2014

Citas célebres (31)

-El corazón de un hombre es cosa pequeña, pero contiene enormes deseos. No es lo bastante voluminoso para servir de cena a un perro, pero es demasiado grande para que el mundo entero pueda saciarlo. El hombre no perdona nada que esté vivo: mata para alimentarse, mata para vestirse, mata para adornarse, mata para atacar, mata por defenderse, mata por divertirse, mata por el gusto de matar... Al cordero le saca las entrañas y hacer resonar su harpa con ellas; al lobo le extrae su diente más mortífero para pulir hermosas obras de arte.

Bosco en Las cuatro postrimerías, de Paul Hoffman.

martes, 1 de julio de 2014

Citas célebres (30)

-La soledad es algo maravilloso, Cale, por dos motivos: primero, porque le permite a un hombre estar consigo mismo; y segundo, porque le libra de estar con los demás.
Cale asentía con la cabeza, con una sinceridad solo posible en alguien que se ha pasado cada hora de su vida, ya fuera de sueño o de vigilia, en compañía de cientos de chicos, observando y espiando en todo momento.
-Ser sociable -prosiguió IdrisPukke- es muy arriesgado, incluso fatal, porque supone estar en contacto con personas, la mayor parte de las cuales son aburridas, perversas o ignorantes, y solo lo buscan a uno porque no soportan su propia compañía. La mayor parte se aburren a sí mismos y reciben a los demás no como a verdaderos amigos, sino como una distracción, algo así como un perro que baila o un tonto actor con su caudal de historias divertidas. 

IdrisPukke en La mano izquierda de Dios, de Paul Hoffman.