martes, 30 de junio de 2026

Raíces, troncos y ramas: la inteligencia botánica en el fantástico

Tenemos que reconocer que cuando empezamos a leer una nueva historia, existen dos elementos que son clave para atrapar todo nuestro interés. Y es que si los lectores tuviéramos que destacar aquello que más nos interesa al meternos en sus páginas destacaríamos unos buenos personajes y una ambientación atrayente. Los primeros suelen ser principalmente seres humanos, o al menos entidades más o menos cercanas a nosotros con las que identificarnos (con toda una amplia galería de máquinas pensantes, criaturas humanizadas o figuras que replican nuestra manera de ser). Entre las segundas ya encontramos una variedad todavía más amplia de entornos, localizaciones o ambientaciones, que permiten perdernos en lugares que nunca habríamos imaginado o que nuestra existencia cotidiana no nos permitirá nunca conocer.
Entre todas las opciones, una de estas ambientaciones que conocemos bien los amantes del fantástico es sin duda el entorno natural. Muchas de las historias épicas están creadas para sacarnos de nuestros entornos más o menos urbanizados, alejándonos de las grandes ciudades o las tranquilas villas rurales, para arrastrarnos a aventuras que nos hacen recorrer lugares salvajes y peligrosos, donde la existencia de los protagonistas es puesta en riesgo por fuerzas naturales que nos apabullan.
Pero es que esta localización no se queda en un mero ambiente exótico y llamativo: los ecosistemas naturale también pueden convertirse en personajes por derecho propio. De hecho, se puede dar un paso más y tener todavía un peso mayor en las historias debido a que pueden manifestarse como entidades conscientes, con las que se puede interactuar y cuyos actos o comportamientos son claves en la narración fantástica. La vida vegetal o botánica toma así un rol mucho más importante, plenamente activos, tanto en la fantasía como la ciencia ficción, en narrativas que han sido capaz de mostrarnos como estas criaturas en apariencia más o menos inertes se convierten en entes con actos y conciencia propios.

En los bosques, por Matt Lauder.



En este artículo os he preparado una selección de obras que se dejan envolver en estos entornos ecológicos activos, más allá de lo que consideramos el mundo natural inerte, para descubrirnos otras formas de existir. En estas lecturas nos encontraremos con criaturas botánicas con biologías, mentes y filosofías que e alejan de lo humano para hacernos ampliar lo que consideramos seres inteligentes. Entremezclando fantasía épica más o menos tradicional, así como ciencia ficción de distinto tipo, podemos encontrarnos con seres vegetales que nos harán percibir el mundo que nos rodea con una visión diferente.
Así que vamos a meternos en estos densos bosques de ramajes retorcidos y enrevesados, viajando tanto a otros mundos posibles como a futuros extraños. Entre el crujido de la madera, el silbar del viento en las altas copas y las raíces que cavan hondo en la tierra, nos aguardan sorprendentes inteligencias de clorofila y corteza. Apuntad bien, que creo que ha quedado una rica selección con obras tanto recientes como más clásica, saltando de las ramas de la fantasía épica a la ciencia ficción.


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