Es cierto que Rebels puede adolecer de tener demasiados episodios insustanciales, consecuencia de estar enfocado principalmente a un público juvenil, pero la verdad es que cuando la serie de animación de Star Wars se pone seria lo compensa con creces y nos ofrece esa épica galáctica que tanto nos gusta a los aficionados de esta gran saga. Una vez más la serie de Dave Filoni lo ha vuelto a demostrar dejándonos una doble ración que ha cerrado esta segunda temporada por todo lo alto: un final de temporada lleno de tensión, emoción y grandes dosis de acción que no dejará a nadie indiferente.
Twilight of the Apprentice (Crepúsculo del aprendiz) comienza con Ahsoka Tano, Kanan y Ezra dirigiéndose al planeta Malachor, lugar a donde crípticamente los envió el maestro Yoda. Este era un antiguo planeta Sith, y parece que no hay mejor forma de enfrentarse al Lado Oscuro que conocer sus secretos. Es así como la señal de una nave aterrizada les lleva hasta lo que parece un cráter congelado, por el que no tardan en caer hasta unas antiguas y abandonadas ruinas: un templo Sith.



