La nueva saga de Jay Kristoff debuta hoy en español con la publicación de su primera entrega en Nocturna ediciones. Se trata de El imperio del vampiro, novela que inicia la nueva trilogía del autor australiano del que ya hemos visto en español otras sagas como la trilogía Crónicas de la Nuncanoche (formada por Nuncanoche, Tumba de dioses y Albaoscura) y que en su nueva obra nos sumerge en un mundo dominado por los vampiros donde la humanidad lucha desesperadamente por sobrevivir.
Nocturna publica hoy, 19 de septiembre, la primera entrega de esta nueva trilogía, independiente de sus sagas anteriores, en formato rústica con solapas, en una edición que llega acompañada de las ilustraciones interiores de Bon Orthwick. La traducción es de Laura Naranjo y a continuación tenéis sinopsis oficial y todos los detalles de la edición.
El imperio del vampiro se publica en tapa blanda con solapas, tiene 944 páginas y se puede comprar por 23 euros. Podéis leer las primeras páginas de la novela pinchando en este enlace.
SINOPSIS
HAN PASADO 27 AÑOS DESDE EL ÚLTIMO AMANECER.Durante casi tres décadas, los vampiros han luchado contra los humanos, cimentando su imperio eterno mientras el nuestro se desangraba. Ahora los que sobrevivimos somos solo unas chispas de luz en un mar de oscuridad creciente. Gabriel de León es el último miembro de la Orden de Plata, dedicada a defender el reino y la iglesia antes de que los arrasaran. Su destrucción fue imparable cuando la luz del día nos abandonó. Condenado a muerte por el asesinato del rey vampírico, el último miembro de la hermandad sagrada se ve obligado a contar la historia de su vida. Una historia que abarca años, desde su juventud en el monasterio de San Michon y el amor prohibido que presagió su ruina hasta la traición que aniquiló su orden. Una historia de batallas legendarias con criaturas de la noche, de fe perdida y aliados improbables, de las guerras de la sangre, del Rey Eterno y de la última esperanza que le quedaba a la humanidad antes de que los monstruos nos redujeran a cenizas. Porque las últimas palabras de Gabriel serán, en definitiva, nuestro epitafio.
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