Los Siete Reinos se acercan al abismo, por mucho que un envejecido Viserys se haya esforzado en evitarlo. El anciano rey Targaryen ha tratado una última vez de imponer una paz y una concordia que ha acabado por demostrarse ficticia, el mero sueño de un hombre cansado que pocos de sus descendientes van a ser capaces (o van a tener la intención) de mantener. Las envidias, ambiciones, odios y malentendidos han acabado por hacer imposible la convivencia de las dos ramas principales de la casa Targaryen y el último episodio de La casa del dragón nos ha dejado una magistral fiesta de la falsedad y del fingimiento para despedir a un rey que ha buscado la conciliación y la unión por todos los medios posibles.

