martes, 1 de octubre de 2013

Reseña: El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss



SINOPSIS: “Todo hombre sabio teme tres cosas: una tormenta en el mar, las noches sin luna y la cólera de un hombre bueno.”
Comienza el segundo día de la historia del Asesino de Reyes, y Kvothe -héroe y villano de miles de historias que circulan entre la gente- retoma su narración en el punto donde la dejó al final de El nombre del viento: en la Universidad. De allí deberá partir en busca del nombre del viento y de fortuna, en pos de esas historias escondidas en libros polvorientos o que se relatan junto a una hoguera en el camino o en una taberna, y que cada vez le acercan más al día en que podrá vengarse de los Chandrian.

RESEÑA: Esta claro que Patrick Rothfuss no es una persona que se quede sin palabras fácilmente, y como prueba de ello tenemos las casi 1.200 páginas de El temor de un hombre sabio, la segunda (y por momentos temí que inacabable) parte de la Crónica del Asesino de Reyes. Cierto que el libro tiene un estilo fácil a la vez que cuidado, que Rothfuss logra descripciones muy buenas de personajes y situaciones, pero también es verdad que su capacidad para alargar más de la cuenta las tramas empieza a ser preocupante. Y sin embargo… sin embargo Rothfuss consigue que vayas pasando página tras página, que te enganches a la historia porque la narración de Kvothe te atrapa y quieres saber que es lo siguiente que ocurre.
El temor de un hombre sabio comienza exactamente donde terminó la primera parte. Asistimos al segundo día de la narración de Kvothe a Cronista, con Bast como único testigo, interrumpidos de vez en cuando por los parroquianos que visitan la taberna de Kote (momentos donde se sigue demostrando la maestría del Edena Ruh de pelo rojo para interpretar el papel que desee y engañar a sus vecinos).
Debo reconocer que la primera parte de la novela es la que más me ha gustado y en la que avancé con mayor facilidad, con Kvothe de nuevo en la Universidad. Y eso a pesar de que es más de lo mismo del primer libro: el día a día de los estudios con los diversos profesores, los problemas para pagar la matrícula (parece que es el mismísimo ministro Wert el rector de esta Universidad, pero no creo que Rothfuss conozca a tan siniestro personaje de la fauna española), los lentos avances en el arte de la nominación bajo la tutela del desquiciado Elodin, el enfrentamiento con el insufrible noble Ambrose Anso y los (aún más lentos) avances de Kvothe en su relación con la siempre esquiva Denna.
La extensión de la novela podría haberse reducido bastante resumiendo algunos tramos de la misma y creo que la historia apenas se hubiera resentido, sino al contrario sería mucho más rápida ahorrándole al lector algunos tramos bastante lentos. Hasta el momento del primer enfrentamiento de Kvothe con Ambrose todo sigue un ritmo bastante tranquilo, pero esta parte de la historia con la vida de Kvothe en grave riesgo resulta muy entretenida, además de demostrar el terrible poder que posee Devi (que hasta ahora me había parecido una chica de lo más tranquila, pero que sin duda habrá que tener en cuenta de cara al final de la trilogía).
Después de eso, el libro parece convertirse en un continuo cambio de rumbo que no me acabó de gustar. Kvothe se marcha de la Universidad para que se olviden de él durante un semestre, se pone al servicio de uno de los nobles más ricos de Vintas, Alveron (un tipo de lo más desquiciante, con su orgullo y su incapacidad para reconocer los grandes servicios que le presta Kvothe). Después de que le salve la vida y le consiga a la mujer con la que quiere casarse, Alveron se deshace de Kvothe enviándole a capturar y matar a un grupo de bandidos que se esconde en el Eld (una zona boscosa y agreste de lo más peligrosa).
Aquí la historia volvió a atraparme, con Kvothe y sus compañeros mercenarios buscando a los bandidos e ideando un plan que los ayude a acabar con la amenaza que suponen para Vintas (más en concreto para los recaudadores de impuestos). La forma en que el joven Kvothe acaba el solo con los veinte bandidos puede ser la mejor parte de los dos libros de Rothfuss por ahora, demostrando por fin las terribles habilidades del que quizá sea un nuevo Taborlin el Grande. No en vano, Kvothe llama al rayo y este le hace el trabajo sucio, como en cualquier buen relato de los Cuatro Rincones de la civilización.
Y de nuevo vuelve el cambio de rumbo, como si Rothfuss no estuviera muy seguro de cómo seguir la historia (o eso me parece, impresión que crecía en mí mientras leía el largo y casi inacabable fragmento de la novela dedicado a la desaparición de Kvothe secuestrado por el hada ninfómana, Felurian). Kvothe acompaña a Tempi, el mercenario adem, a su tierra y allí se adiestra en las artes de combate de su pueblo (un estilo de lucha casi oriental con su correspondiente código de conducta). De nuevo la novela se enfanga, volviéndose por ratos repetitiva, hasta que Kvothe regresa finalmente a la Universidad, eso sí con una última visita al desagradecido conde Alveron.
Mientras todo esto ocurre Kvothe apenas aprende algo sobre sus enemigos (los Chandrian) y sigue sin saber nada nuevo de los Amir, los únicos que podrían ayudarle. El final no es nada del otro mundo. Si en El nombre del viento, Rothfuss desarrolló un clímax final interesante que perdía su efecto por ser demasiado largo, en El temor de un hombre sabio directamente no hay clímax final. Kvothe se reencuentra con sus amigos, soluciona sus problemas monetarios gracias a la generosidad de Alveron, vuelve a reconciliarse con Denna… y eso es todo.

Se dice que existe un tipo de lector para cada novela, y creo que no soy el lector que busca Rothfuss. Sin embargo es indudable que su prosa es cuidada y que atrapa a bastante gente si vemos lo que se dice de sus novelas por la red. Eso no quita que en cuanto publique la última parte de la trilogía, titulada por ahora Las puertas de piedra y casi terminada, me haga con ella para conocer el final de la historia de Kvothe, el Asesino de Reyes. Aunque sea por simple curiosidad.

2 comentarios:


  1. “Todos los hombres sabios temen tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre apacible”.

    El titulo del segundo libro hace referencia a esta frase y podemos relacionar cada uno de los tres miedos con una escena del libro.

    La tormenta en el mar:
    cuando Kvothe se enfrenta a Devi, ella dice que su alar es como una tormenta en el mar.

    La noche sin luna:
    mientras aprende las lecciones de Felurian, ella le explica los peligros de las noches sin luna y la posibilidad de cruzar al mundo de los fata.

    ¿La ira de un hombre apacible?:
    Finalmente la escena que para mi mejor encaja con “la ira de un hombre apacible” es cuando Kvothe asesina a los Edena Ruh falsos.

    ¿Ustedes estan de acuerdo con estas relaciones? ¿O lo ven de otra manera?

    ResponderEliminar
  2. ¡Bienvenido!
    Muy interesante lo de las tres escenas y su relación con el título. Personalmente me encanta lo de la tormenta en el mar y que esté relacionado con Devi, uno de mis personajes favoritos (junto con Auri).
    Muchas gracias por comentar ;)

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...