martes, 23 de julio de 2013

Reseña: El Gran Dios Pan, de Arthur Machen



SINOPSIS: El Gran Dios Pan es la primera novela de Arthur Machen. Fue publicada en 1890 y revisada cuatro años después. Casi de inmediato, aunque no inesperadamente, Arthur Machen escaló el pequeño olimpo de los escritores de terror, aunque esta jornada no estuvo exenta de polémica. El Gran Dios Pan fue aborrecido, despreciado por los críticos, y finalmente denunciado como un libro brutal y repugnante debido a su estilo decadente y a la extraña sexualidad que se desprende de sus páginas. Naturalmente, el público no aceptó este adoctrinamiento crítico, y la novela continuó creciendo entre los lectores.
En El Gran Dios Pan una extraña operación al cerebro de una joven llamada Mary trae a este mundo la visión de un mundo escondido para la mayoría de los mortales. Afirma que el Gran Pan no ha muerto, y que las fuerzas del mal, en el sentido mágico de la palabra, esperan constantemente a algunos de nosotros para llevarlos al otro lado del mundo.

RESEÑA: "Entre los creadores actuales del miedo cósmico que han alcanzado el más alto nivel artístico son pocos los que pueden compararse con el polifacético Arthur Machen". Si el que habla así es H. P Lovecraft, un auténtico entendido en la materia, habrá que tener en cuenta su opinión. Debo reconocer que para mí Arthur Machen es uno de los mejores autores de literatura de terror de los últimos siglos, aunque quizá haya quedado un poco olvidado por el éxito de los mitos de Cthulhu. Cierto que el terror que puebla sus páginas no es tan físico ni sangriento como el de Clive Barker, ni tan abyecto y ajeno como el de Lovecraft, pero el autor inglés logro convertir la soleada y sana campiña galesa en un lugar siniestro y poblado de seres ancestrales con malignas intenciones. No en vano, el mismo Lovecraft bebió de muchas de las ideas de Machen para crear su mundo de Arkham, Innsmouth o Dunwich de los mitos de Cthulhu.
Arthur Machen era un enamorado de su tierra natal, Gales, y de su rica historia en la que se mezclan los antiguos cultos barbaros, la conquista romana y la Edad Media oscura y llena de secretos. Estos temas aparecen en todos sus relatos y El Gran Dios Pan, en realidad una pequeña novela compuesta de varios relatos interconectados, no es una excepción.
Machen recupera para nuestro tiempo el concepto de la antigüedad clásica de “ver al dios Pan”, una habilidad que la humanidad ha perdido con el paso del tiempo y que era una forma de levantar el velo que separa las distintas realidades. En El Gran Dios Pan el doctor Raymond lleva a cabo una operación en el cerebro de una paciente para lograr rasgar este velo y que la mujer, Mary, logre ver lo que hay más allá. Lógicamente el experimento no sale como el hombre de ciencia espera y eso da lugar a diversas situaciones macabras que, si en un principio no parecen tener relación, descubriremos que tienen el mismo origen siniestro.
Arthur Machen.
Este es uno de los grandes aciertos de Machen: la habilidad para formar una historia sin fisuras a través de hechos que parecen inconexos en un principio y narrados por diversos protagonistas. No en vano es un recurso que utilizó en varias de sus mejores obras (como Los tres impostores o El terror) y del que logró un uso magistral. En El Gran Dios Pan los distintos puntos de vista narrativos y el cambio de situación constante ayudan a mejorar más esta diversidad de historias, haciendo que la trama avance con rapidez y que el libro se lea en muy poco tiempo.
Asimismo Machen convierte el escenario de la historia, el Londres de finales del siglo XIX, la capital del imperio británico en su máximo esplendor, la ciudad de Sherlock Holmes y Jack el destripador, en un lugar onírico y terrible a un mismo tiempo. Machen vivió durante mucho tiempo en Londres y llegó a conocer la ciudad en profundidad, a pesar de que siempre prefirió los campos verdes de su Gales natal, y logra sumergirnos en su vida diaria, en sus pobladas calles y sus abarrotados bares, y en sus noches de luces de gas. Los personajes de Machen, hombres flemáticos, cultos y prósperos que gastan su tiempo recorriendo las calles londinenses son el contrapunto perfecto a los extraños sucesos de los que son testigos. Son el reflejo del Londres del siglo XIX en el que viven: un lugar donde la ley y el orden parecen imperar en sus calles, y donde sin embargo lo extraño se cuela en ellas procedente de un pasado lejano y atávico.

Ese contraste entre la civilización y lo salvaje (aquello que habita dentro de todo ser humano que si nos llega a dominar nos destruye, nos dice Machen) es la lucha de la protagonista de la novela, esa Helen Vaughan misteriosa y oscura que va sembrando la muerte  y la locura a su paso. Evidentemente, en El Gran Dios Pan Machen nos advierte contra el peligro de acceder a unos conocimientos arcanos, antiguos, que devuelven al ser humano a sus raíces más bestiales y degradadas. Ese es el terror que el escritor inglés logró trasladar al corazón del mundo civilizado con su gran prosa, y del que bebieron tantos escritores posteriores como demuestra la alta estima en que lo tenía el maestro de Providence, H. P. Lovecraf.

1 comentario:

  1. Me pareció bastante Interesante como todos los relatos a medida que avanzan van teniendo una conjetura y sentido (si se le puede llamar así), te mantiene leyéndolo sin parar. muy bueno.

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