No cabe duda de que HBO está dispuesta a convertir la sexta temporada de Juego de tronos en una experiencia impactante tanto para televidentes como para lectores, ahora que Benioff y Weiss tienen la ventaja de caminar por delante de Vientos de invierno. Eso y que no les tiembla el pulso a la hora de hacer un ERE y empezar a 'limpiarse' trabajadores de encima (¿quienes van a quedar vivos para final de temporada a este ritmo?) o a costa de engañar descaradamente a los lectores (¿que no ibais a espoilear las novelas, decíais? Ainss). En cualquier caso The Door (El Portón) ha llegado lleno de revelaciones e información que ha puesto el tablero de juego del revés, y nos ha dejado un tramo final realmente impecable que se vive con el corazón en un puño.
EL MURO. ¡Que sorpresa, Meñique ya está en el Norte! Y no en Foso Cailin, los Túmulos o Invernalia, no. En Villa Topo. Ese caballo tiene que tener derretidas las herraduras, en serio. En cualquier caso hemos sido testigos de la tenas reunión de Petys con Sansa, en la que la chica ha vuelto a demostrar que ya no es una niña asustada (claro que también ayuda tener a Brienne cubriéndote las espaldas) y le ha echado en cara la facilidad con la que la dejó en manos del psicópata Bolton.
EL MURO. ¡Que sorpresa, Meñique ya está en el Norte! Y no en Foso Cailin, los Túmulos o Invernalia, no. En Villa Topo. Ese caballo tiene que tener derretidas las herraduras, en serio. En cualquier caso hemos sido testigos de la tenas reunión de Petys con Sansa, en la que la chica ha vuelto a demostrar que ya no es una niña asustada (claro que también ayuda tener a Brienne cubriéndote las espaldas) y le ha echado en cara la facilidad con la que la dejó en manos del psicópata Bolton.





