La primera temporada de Rebels demostró que Dave Filony había logrado recuperar el sabor más clásico de Star Wars para atraer a la saga a toda una nueva generación de seguidores. La segunda temporada de la serie, estrenada el pasado miércoles, promete desarrollar aún más el universo de los rebeldes con un mayor número de episodios, más personjaes y nuevas tramas. Tras el espectacular episodio especial
emitido en el mes de junio y titulado El asedio de Lothal, Star Wars Rebels ha vuelto a las
pantallas con más dosis de lo que tanto disfrutamos en su primera temporada:
aventuras galácticas, compañerismo, humor y la infatigable lucha contra el
tiránico Imperio.
Recordemos que la situación del grupo de
rebeldes al comienzo de esta segunda temporada no es nada halagüeña. Después de
escapar de Lothal y de lograr huir por poco de las garras del Lord Sith Darth Vader, el Imperio todavía sigue de
cerca su pista. El joven padawan Ezra Bridger sugiere que la mermada flota busque una
nueva base escondida donde reagruparse y recuperar fuerzas. La jedi Ashoka Tano piensa que la
solución puede encontrarse en un “viejo amigo”. Este puede ayudarles a
encontrar refugio en algún remoto lugar del Borde Exterior, lejos del alcance
del Imperio, así como instruirles con sus grandes conocimientos de táctica militar... pero para ello antes tienen que localizarlo.
Ashoka, mientras tanto, sigue muy preocupada por
la revelación de la que fuimos testigos en El asedio de Lothal. La joven togruta
sabe quién es la persona que se esconde tras la máscara de Darth Vader y parte en su particular misión en
busca de respuestas para sus preguntas. Aunque no sabemos nada más durante este episodio, esta búsqueda
nos promete un arco argumental muy interesante para la antigua jedi esta temporada
y no es descartable que en próximos episodios veamos un reencuentro de maestro
y aprendiz.

