jueves, 2 de julio de 2015

La maldición de Harrenhal (1)

Si hay un lugar que goza de mala fama en el mundo de Canción de Hielo y Fuego ese es la fortaleza de Harrenhal. Desde su misma construcción, antes de que Aegon Targaryen iniciara la conquista de Poniente, la tragedia se ha cernido sobre aquellos que la han habitado hasta el punto de llevar a la desaparición a diversas casas nobles. Tras sus ciclopeos muros han tenido lugar algunos de los sucesos más espantosos y siniestros de la historia de los Siete Reinos, hechos que han dado lugar a la conocida "maldición de Harrenhal".
Hoy vamos a ponernos en 'modo Nave del Misterio' y vamos a recopilar la oscura historia de esta fortaleza, desde su misma construcción hasta el momento actual de Canción de Hielo y Fuego. Quizá así podamos comprender mejor la siniestra fama que ha acompañado al lugar durante siglos, y tratar de averiguar que hay de cierto .
Harrenhal (por Lino Drieghe).

Harrenhal se encuentra en la Tierra de los Ríos, en la orilla norte del lago Ojo de Dioses y fue mandado erigir por el Rey Harren el Negro, último monarca de la casa Hoare. Harren era rey de las Islas del Hierro y de las Tierras de los Ríos antes de la conquista Targaryen, un rey tiránico y sanguinario, odiado por sus vasallos. Su único sueño era tener el mayor asentamiento de los Siete Reinos, por lo que puso en marcha la construcción de Harrenhal.
El proyecto era tan titánico y colosal que tardó en concluirse tres generaciones. En El Mundo de Hielo y Fuego se nos expecifica cuanto tardó en levantarse el castillo:
Harren mismo había dedicado la mayor parte de su largo reinado, cerca de cuarenta años, a la construcción de un castillo gigante al lado de Ojo de Dioses
Emblema de la casa Hoare.
Ese largo periodo fue necesario debido a lo descomunal de las fortificaciones, de sus cinco torres, los salones y hasta los mismos establos y las herrerías (con más de veinte forjas).  Las cinco torres de Harrenhal tienen actualmente nombre siniestros debido a los acontecimientos que narraremos más adelante. Son conocidas como la Torre del Miedo, Torre de la Viuda, Torre Aullante, Torre de los Fantasmas y Torre de la Pira Real. Harren también mandó construir una sala de baños (al estilo de las de las Ciudades Libres) y un gran foso del oso (de diez metros de diámetro y cinco de profundidad, con paredes de piedra, suelo de arena y seis hileras de gradas de mármol blanco).
A pesar de haber sido levantado tras la llegada de la Fe de los Siete, Harrenhal también dispone de su propio bosque de dioses que  ocupa unos veinte acres de extensión, atravesado por un pequeño arroyo. Su árbol corazón es un arciano con una cara temible, de boca torcida y ojos llameantes de odio.

El castillo se erigió con piedra negra, y sus vigas se fabricaron con madera de arciano, motivo por el que muchos de los bosques que se había salvado de las talas de los ándalos fueron destruidos entonces. Sin embargo, el mayor precio lo pagaron los habitantes de las Tierras de los Ríos bajo el yugo de la casa Hoare ya que:

Harren el Negro había llevado a miles [de personas] a la muerte en la construcción de su gran castillo de Harrenhal, saqueando de materiales las Tierras de los Ríos y empobreciendo a los señores y el pueblo llano por igual con su apetito por el oro.
Por lo tanto, podemos decir que estas fueron las primeras víctimas de la 'maldición', sembrando con sangre los mismos cimientos de la fortaleza.
Finalmente, después de casi cuarenta años de construcción ininterrumpida, el anciano Rey Harren pudo al fin entrar en Harrenhal para convertirla en su hogar. Poco podía imaginar que ese mismo día tenía lugar en Poniente otro suceso que pondría fin a su reinado y su casa:
Harrenhal, la fortaleza gigantesca que era el orgullo y la obsesión del rey Harren el Negro, y que él había terminado y ocupado en el mismo día Aegon aterrizó en lo que un día se convertiría Desembarco del Rey.
El final de Harren el Negro es una historia bien conocida en Poniente. Tras la fundación de Desembarco del Rey, Aegon machó hacia Harrenhal. De camino logró derrotar a las tropas de Harren en la batalla de las Cañas, mientras que dos de los hijos de Harren hacían lo mismo en la de los Sauces Aullantes. Sin embargo, cuando regresaban victoriosos a Harrenhal Balerion descendió sobre ellos y acabó con todos.
Estas derrotas, sumadada a los numerosos y sanguinarios desmanes anteriores de Harren el Negro, hicieron que los habitantes de las Tierras de los Ríos tomaran partido en contra de la casa Hoare:
Ahora las Tierras de los Ríos se levantaron contra él, liderados por Lord Edmyn Tully de Aguasdulces. Convocado para defender Harrenhal, en cambio Tully se declaró por la Casa Targaryen, levantó el estandarte del dragón sobre su castillo, y cabalgó con sus caballeros y arqueros para unirse a las fuerzas de  Aegon. Su desafío dio fuerza a los demás señores rivereños. Uno por uno, los señores del Tridente renunciaron Harren y se declararon a favor de Aegon el Dragón. Blackwood, Mallister, Vance, Bracken, Piper, Frey, Strong...
Todas estas fuerzas descendieron a la vez sobre la descomunal fortaleza al norte del Ojo de Dioses. A pesar de que Harren sabía de que había sido sobrepasado en número, el rey se mantuvo esperanzado por una razón: su inexpugnable fortaleza.
El castillo más grande jamás levantado en Poniente, Harrenhal disponía de cinco torres gigantescas, una fuente inagotable de agua dulce, enormes bóvedas subterráneas bien surtidas de provisiones y enormes murallas de piedra negra más alto que cualquier escalera y demasiado gruesas para ser derribas por ningún ariete o destrozadas por una catapulta. Harren atrancó sus puertas y se instaló con sus hijos y sus partidarios restantes para resistir un asedio.
Harren hubiera estado en lo cierto si se hubiera tratado de una guerra normal. Pero Aegon Targaryen disponía de un arma terrible: Balerion el Terror Negro. Aun así, el rey Targaryen decidió parlementar con Harren ante las puertas de la gigantesca fortaleza.
Harren surgió para encontrarse con él, un hombre viejo y canoso, y aún así de aspecto feroz con su armadura negra. [...].
"Ríndete ahora", empezó Aegon, "y podrás permanecer como Señor de las Islas de Hierro. Ríndete ahora, y tus hijos vivirán para gobernar después. Tengo ocho mil hombres fuera de tus muros ". 
"Lo que está fuera de mis muros no es una preocupación para mí", dijo Harren. "Estos muros son fuertes y gruesos." 
"Pero no tan altos como para mantener alejados a los dragones. Los dragones vuelan ". 
"Los construí en piedra", dijo Harren. "La piedra no se quema." 
A lo que Aegon contestó: "Cuando el sol se ponga, tu línea se habrá extinguido."
Harren se retiró al interior de su fortaleza con sus restantes hijos, prometiendo toda clase de riquezas y beneficios a aquel hombre que derribara al dragón, hasta el punto de llegar a ofrecer la mano de su única hija al "matadragones". Cuando cayó la noche Aegon montó en Balerion y descendió a través de la oscuridad:
y cuando las grandes torres de Harrenhal aparecieron debajo de él, el dragón rugió su furia y las bañó en fuego negro. [...]. La piedra no se quema, se había jactado Harren, pero su castillo no estaba hecho solo de piedra. La madera y la lana, el cáñamo y la paja, el pan, la carne salada y el grano, todos se  prendieron. Tampoco los hombres del hierro de Harren estaban hechos de piedra. [...] Los señores rivereños fuera de los muros del castillo, dijeron más tarde que las torres de Harrenhal brillaban rojas contra la noche, al igual que cinco grandes velas ... y como velas, comenzaron a torcerse y se fundieron, con arroyuelos de piedra fundida corriendo por sus lados.
Balerion ataca Harrenhal (por M. Simonetti).
Aquel fue el fin de Harren el Negro y todos sus hijos, refugiados en la torre que a partir de ese día sería conocida como la Torre de la Pira Real.
Harren y sus últimos hijos murieron en los incendios que asolaron su monstruosa fortaleza esa noche. La casa Hoare murió con él, y también lo hizo el dominio de las Islas del Hierro sobre las Tierras de los Ríos.
A partir de entonces el señor supremo del Tridente y de las Tierras de los Ríos sería Lord Edmyn Tully, como vasallo de Aegon el Conquistador. Los Tully tenían su propia fortaleza en Aguasdulces, así que la ruina humeante que era Harrenhal sería entregada a otro vasallo fiel de los Targaryen.


SEGUNDA PARTE
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7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pues es solo el comienzo, hay mucho material y da para varias entradas ;)

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    2. Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
      Dani Dani Dani.
      Mysha Misha Misha.
      Ahora en serio los artículos molan mucho oooooooooo.

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  2. me encantan tus reseñas, sigue asi :D

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  3. Sii, quiero más historias

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