miércoles, 3 de junio de 2015

Entrevista a Mikel Santiago (El Mal Camino)

En el verano de 2014 el escritor vizcaíno Mikel Santiago (Portugalete, 1975) deslumbró a los lectores amantes del misterio con su novela debut La última noche en Tremore Beach. Un libro que venía a demostrar que se puede escribir un buen thriller sobrenatural en español sin ninguna vergüenza, y que se puede atrapar al lector exigente con una trama llena de tensión y sorpresas, buenos personajes y una ambientación espectacular.
Un año después el escritor regresa a las librerías españolas con su segunda obra titulada El mal camino, en la que nos lleva a la Provenza francesa tras los pasos de dos viejos amigos, un escritor y una estrella del rock, que tratan de reconducir sus vidas en un entorno idílico. Sin embargo, una noche un ¿accidente? de coche lo cambiará todo...
...y hasta aquí puedo deciros. El resto tendréis que descubrirlo por vosotros mismos recorriendo El mal camino. Por fortuna para los que queráis conocer un poquito más sobre la novela hoy os traigo a quien mejor nos puede hablar de ella: su propio autor. Mikel Santiago, en plena recta final de la publicación de su nueva novela, accedió gustosamente a responder a una serie de cuestiones sobre su libro para los lectores de este blog. Desde El Caballero del Árbol Sonriente solo puedo agradecer a Mikel Santiago por aceptar el reto y por todas las facilidades que me ha puesto para poder traeroslo. Es un auténtico placer poder entrevistar en exclusiva a uno de los escritores españoles más interesantes del momento y cuyas novelas seguro que darán mucho que hablar, tanto en España como en el resto del mundo. Tiempo al tiempo.
Aquí os dejo la entrevista para que la disfrutéis.
ENTREVISTA

Para empezar háblanos un poco de tu nueva novela, El Mal Camino. ¿Qué nos vamos a encontrar en sus páginas?
El hilo conductor de El Mal Camino comienza con un atropello. En una carretera del Sur de Francia, un hombre aparece en medio de la noche ¿huyendo de algo…? Antes de que sepamos nada más, muere bajo las ruedas de un coche.  El conductor de ese coche es Chucks Basil, una estrella de rock en horas bajas que se ha mudado a la Provenza con la idea de terminar el disco que lo devolverá a los escenarios.  No ha podido hacer nada para remediar el atropello, pero conducía bajo los efectos del alcohol… y eso le lleva a tomar una decisión equivocada. Así comienza El Mal Camino de Chucks, y de todos los que le rodean. Una cadena de errores y extraños acontecimientos que irá cerniéndose sobre Chucks, Bert, Miriam, Britney…. Como un monstruo que viene a cobrarse venganza.
Además, El Mal Camino contiene otras historias: La vieja e irrompible amistad de dos amigos de la infancia; una familia (la de Bert) tratando de recomponerse de una crisis y la amenaza del divorcio; la crisis de un padre cuarentón y un escritor abrumado por el éxito; la soledad de una estrella de rock y el recuerdo de una vieja tragedia.

La última noche en Tremore Beach dejó a los lectores muy satisfechos y recibió muy buenas críticas y reseñas. Al ponerte a escribir esta nueva novela ¿sentías por ello más presión? ¿Temías decepcionar a los lectores?
Hace un montón de años, cuando soñaba con convertirme en escritor, me regalaron un manual de escritura creativa. En él, había un capítulo dedicado a “La Segunda Novela” que decía algo así como: “Cuando parecía que habías hecho lo más difícil, llega la hora de escribir una segunda novela” y recuerdo que pensé “¡Menudo problema! Yo lo que quiero es publicar la primera.”
Bueno, pues ha resultado haber algo de cierto en aquella frase.  Cuando Tremore Beach causó todo este furor, vendiendo derechos cinematográficos y traducciones en varios países, hubo un momento en el que me tembló la mano, no lo voy a negar. Luchar contra tus propios éxitos es duro, pero decidí que sería muy injusto para el resto de mis historias y personajes arrugarme nada más comenzar. Llevo escribiendo ininterrumpidamente desde hace quince años; ¡no voy a parar solo porque di en el clavo a la primera! Así que me di un cheque en blanco para crear una historia absolutamente libre y fresca. Y esto es lo que hay en El Mal Camino –una historia que me apetecía contar, como lo fue Tremore Beach. Y , como propina, los lectores encontrarán algo de esa “presión del éxito” en el personaje de Bert Amandale.


En tus últimas dos novelas pareces sentir predilección por los protagonistas relacionados con el ámbito creativo (un compositor en La última noche…, un escritor y una estrella de rock en El Mal Camino…) que en momentos de crisis buscan encontrar un remanso de paz. ¿Vuelcas mucho de tí en estos protagonistas?
Me gustan las leyendas de exilio de artistas. Nómadas de Lujo como Capote, Hemingway,  Fitzgerald, Cortazar. Hace muchos años, cuando yo era un escritor en ciernes, también cogí mi mochila y me fui a recorrer Europa. Francia, Italia… Iba en busca de ese estilo de vida artístico, pero pronto me di cuenta de que los escritores que tanto adoraba debían de tener mucho más dinero que yo.  Por suerte, la hermana de mi novia  vive en la costa Amalfi y pudimos exiliarnos allí, en un pueblito cerca de Nápoles, durante gran parte de nuestra aventura, ¡a salvo de los precios italianos! Al menos teníamos libros para entretenernos, y muy bien tiempo. 
Curiosamente por aquel entonces jamás había leído la serie Ripley de Patricia Highsmith y, cuando unos años más tarde me hice con El Talento…  me divertí recordándome a mi mismo como un Ripley medio arruinado en Mongibello, soñando con convertirse en Dickie Greenleaf y tener esa vida de lujo y libertad.  Aunque yo no iba a matar a nadie para conseguir ser escritor. Bueno, siempre que no fuera estrictamente necesario, jejejeje...


Sin duda, uno de los protagonistas con mayúsculas de La última noche en Tremore Beach era el paisaje: Irlanda y su solitaria costa, sus pequeños pueblecitos rodeados de amplios espacios naturales azotados por el viento.
En El Mal Camino la historia está ambientada en la Provenza francesa. ¿Tendrá el paisaje la misma importancia en la trama? ¿Y qué fue lo que te atrajo de esta zona concreta para elegirla como lugar de tu nueva historia?
La Provenza de El Mal Camino es “mi” Provenza. Al igual que el Donegal de Tremore Beach era “mi” Donegal. He cruzado el sur de Francia en coche, unas cuantas veces. Me he alimentado de películas, libros y fotografías sobre esa región. La he reconstruido en mi cabeza con pinceladas arañadas de todas partes, pero es mi Provenza. La que yo evoco. El lugar posible al que se exiliaría un escritor y una estrella de rock para los que el dinero y el tiempo no son ningún problema. 
Además, la idea de que Chucks grabe su album en el sótano de una villa francesa esta directamente inspirada en la historia de la grabación de Exile on Main Street de los Rolling Stones, una de esas leyendas que estudié en mis años como joven talibán del rock (cuando las chicas y los exámenes podían esperar si se trataba de un ensayo … y así me iba con las dos cosas).  Siempre me han cautivado aquellas instantáneas de estrellas de rock descalzas en la mansión Provenzal, del caos creativo entre columnas de mármol y piscinas. Era como una “moderna mansión de fantasmas” donde debía localizar una novela. Y bueno, supongo que con El Mal Camino le había llegado su turno.
Otro de los elementos predominantes en lo que escribes es lo ‘sobrenatural’. En La última noche… teníamos sueños premonitorios o visiones; en El Mal Camino hay un cadáver ‘inquieto’… ¿Por qué te resulta tan natural incluir cosas que se salen de lo normal en tramas realistas?
El Mal Camino es mucho más psicológico que Tremore Beach, menos sobrenatural.  He trabajado el concepto de la subjetividad, la fantasía desbordante y la intuición (o mejor sería llamarla In-Traición) para generar un atmósfera de paranoia y persecución que se vive a lo largo de la novela.  El protagonista, Bert Amandale, es un escritor aquejado por una mente desbocada (como todos los creadores, supongo) que comienza a hilar una teoría basándose en intuiciones y pequeños descubrimientos. Un castillo de naipes cuya verosimilitud será puesta en cuestión por todos los que le rodean.


Todos los escritores tienen sus ‘tótems’ literarios. ¿Cuáles son los escritores que sientes que más te han influido?
Puedo responderte que en El Mal Camino hay mucha Hisghsmith y mucho King, como siempre, pero contiene otros mil ingredientes. En principio es un pequeño homenaje a uno de mis escritores favoritos: Ira Levin (Los niños del Brasil, La semilla del Diablo y Stepford Wives); también tiene cosas de algunos buenos tebeos de Tintin, los diarios de viaje de Capote y a las historias detectivescas de Chandler (el cinismo de Marlowe está presente en varios diálogos).  Otro libro que tuvo su influencia fue Life, la biografía de Keith Richards.


RESEÑA de El mal camino

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