domingo, 29 de diciembre de 2013

Capítulo traducido de Vientos de Invierno: Arianne

Poco falta ya para concluir 2013 y si los Dioses Antiguos y Nuevos son bondadosos el año que viene quizá traiga consigo Winds of Winter, la esperada sexta parte de Canción de Hielo y Fuego. George R. R. Martin todavía tiene mucho trabajo por delante, y aun en el caso de que el libro se publicase durante 2014 en EE. UU. todavía tendríamos que esperar bastante para verlo editado en español. Para aligerar esa larga espera aún tenemos unos cuantos capítulos de Winds of Winter que Martin va dejando caer con cuentagotas. Para despedir el año 2013 os traigo un nuevo capítulo protagonizado por Arianne Martell. Disfrutadlo y feliz año 2014. Ojalá el año nuevo venga cargado de Vientos de Invierno.

ARIANNE
La mañana en que dejó los Jardines del Agua, su padre se levantó de la silla para besarla en ambas mejillas. —El destino de Dorne va contigo, hija—, le dijo, mientras apretaba el pergamino contra su mano. —Viaja rápida, viaja segura, sé mis ojos y oídos y voz… pero por encima de todo, ten cuidado.
—Lo haré, Padre—. No derramó una lágrima. Arianne Martell era una princesa de Dorne, y los dornienses no malgastaban el agua a la ligera. Aunque estuvo cerca de hacerlo. No eran los besos de su padre ni sus entrecortadas palabras lo que hacían que sus ojos se humedeciesen, sino el esfuerzo que le había llevado a estar sobre sus pies, sus piernas temblando bajo él, sus articulaciones hinchadas e inflamadas a causa de la gota. Mantenerse en pie era un acto de amor. Mantenerse en pie era un acto de fe.
«Cree en mí. No le fallaré.»
Los siete partieron juntos en siete monturas de arena dornienses. Un pequeño grupo viaja más rápido que uno mayor, pero el heredero de Dorne no cabalga solo. De Bondadivina vino Ser Daemon Arena, el bastardo; antes escudero de Oberyn, ahora escudo juramentado de Arianne. De Lanza del Sol dos valientes y jóvenes caballeros, Joss Hood y Garibald Shells, para unir sus espadas a la suya. De los Jardines del Agua siete cuervos y un alto mozo para cuidarlos. Su nombre era Nate, pero había estado trabajando con los pájaros tanto tiempo que todo el mundo le llamaba Plumas. Y puesto que una princesa debe tener algunas mujeres que la asistan, su compañía también incluía a la bella Jayne Ladybright y a la salvaje Elia Arena, una muchacha de catorce años.
Partieron dirección noroeste, a través de estepas, secas llanuras y pálidas arenas hacia Colina Fantasma, la fortaleza de la Casa Toland, donde el navío que les llevaría a través del Mar de Dorne les aguardaba.
—Envía un cuervo siempre que tengas noticias— le había dicho el Príncipe Doran, —pero informa sólo de lo que sepas que es cierto. Estamos perdidos en la niebla, asediados por rumores, falsedades, y cuentos de viajeros. No me atreveré a actuar hasta que sepa a ciencia cierta qué está ocurriendo.
«La guerra está ocurriendo», pensó Arianne, y esta vez Dorne no se librará de ella. —La perdición y la muerte se acercan— le había advertido Ellaria Arena, antes de despedirse del Príncipe Doran. —Es hora de que mis pequeñas serpientes se dispersen, será lo mejor para sobrevivir a la masacre.
Ellaria volvía a los dominios de su padre en Sotoinfierno. Con ella iba su hija Loreza, que había alcanzado la edad de siete años. Dorea permanecía en los Jardines del Agua, una niña entre cien. Obella iba a ser enviada a Lanza del Sol, para servir como copera a la esposa del castellano, Manfrey Martell.
Y Elia Arena, la mayor de las cuatro hijas que el Príncipe Oberyn había engendrado con Ellaria, cruzaría el Mar de Dorne con Arianne. —Como una dama, no una lanza— le había dicho su madre firmemente, pero como todas las Serpientes de Arena, Elia tenía su propia opinión.
Cruzaron las arenas en dos largos días y dos noches, parando sólo tres veces a cambiar de monturas. A Arianne se le antojó solitario, rodeada por tantos desconocidos. Elia era su prima, pero casi una niña, y Daemon Arena… las cosas nunca habían sido las mismas entre ella y el Bastardo de Bondadivina después de que su padre rechazara su petición de mano. «Él era un niño entonces, además de bastardo, no era el consorte apropiado para una princesa de Dorne, él lo tenía que haber sabido mejor que nadie. Y fue la voluntad de mi padre, no la mía.» Al resto de sus compañeros apenas los conocía.
Arianne extrañaba a sus amigos. Drey y Garin y su dulce Slyva habían sido parte de ella desde que era pequeña, confidentes que habían compartido sus sueños y secretos, animándola cuando estaba triste, ayudándola a afrontar sus miedos. Uno de ellos la había traicionado, pero los echaba de menos a todos por igual. «Fue culpa mía.» Arianne los había mantenido al margen de su plan para huir con Myrcella Baratheon y coronarla reina, un acto de rebelión con el objetivo de forzar la intervención de su padre, pero alguien se había ido de la lengua y había dado al traste con sus planes. La torpe conspiración no había logrado nada, aparte de costarle a Myrcella parte de su cara, y a Ser Arys Oakheart su vida.
Arianne echaba de menos también a Ser Arys, más incluso de lo que hubiera pensado. «Me amó locamente, se dijo, incluso cuando nunca fui más que su confidente. Hice uso de él en mi cama y en mi plan, tomé su amor y su honor, y no le di más que mi cuerpo. Al final él no podía vivir con lo que habíamos hecho.» ¿Por qué si no habría cargado su caballero blanco contra la alabarda de Areo Hotah, para morir de la forma que lo hizo? «Fui una niña estúpida, jugando al juego de tronos como un borracho a los dados.»
El coste de su error fue caro. Drey había sido enviado hasta Norvos, Garin exiliado a Tyrosh durante dos años, su dulce, tonta y sonriente Slyva entregada en matrimonio a Eldon Estermont, un hombre de edad suficiente como para ser su abuelo. Ser Arys había pagado con su sangre, Myrcella con una oreja. Sólo Ser Gerold Dayne había escapado. Estrellaoscura. Si el caballo de Myrcella no lo hubiera evitado en el último instante, su espada larga le habría abierto de pecho a cintura en vez de cortarle la oreja. Dayne era su pecado más grave, aquel del que Arianne más se lamentaba. Con un golpe de su espada, había tornado su fallido plan en algo sucio y sangriento. Si los dioses eran bondadosos, Obara Arena le habría colgado en su fortaleza, poniéndole fin.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Primeras imágenes de la Víbora Roja y Ellaria Arena

Hace menos de una semana la HBO publicaba el primer mini-trailer de la cuarta temporada de Juego de tronos, con unos 8 segundos de lo que nos espera el próximo año. A la espera de un trailer más jugoso podemos echarle un vistazo a las imágenes del rodaje de la cuarta temporada que siguen filtrándose en internet.
En este caso tenemos las primeras imágenes de dos personajes básicos en la nueva temporada. Me refiero a Oberyn Martell, la Víbora Roja de Dorne, y su amante Ellaria Arena, que se incorporan a la serie en 2014. Las imágens tomadas durante el rodaje pertenecen a uno de los momentos claves de la temporada. En concreto (spoilers) me refiero al juicio por combate entre Oberyn Martell y Gregor Clegane, la Montaña. De hecho en las fotografias podemos ver a todos los personajes implicados: la Víbora Roja, Ellaria Arena, Tyrion Lannister y la Montaña, así como ver por primera vez el emblema de los Martell de Dorne, el Sol y la Lanza, y el espectacular lugar elegido para el combate.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Citas célebres (15)

"La piedad y la cobardía son lo mismo. La conciencia sólo es una excusa para no hacer lo que hay que hacer. Los buenos no consiguen ningún premio. Cuando mueren se convierten en mierda, lo mismo que los demás."



Monza Murcatto, la Serpiente de Talins, en La mejor venganza de Joe Abercrombie.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Reseña: Los Héroes, de Joe Abercrombie



SINOPSIS: Cuentan que Dow el Negro ha llegado al trono del Norte subiendo una montaña de calaveras. Mientras, el rey de la Unión ha decidido que hay que pararle los pies y sus ejércitos ya han invadido el Norte. Miles de hombres están convergiendo en un antiguo círculo de rocas –los Héroes–, en un valle anónimo que se convertirá en escenario de una de las batallas más sangrientas que el Norte ha presenciado. Al mismo tiempo, los dos bandos están infestados de intrigas, rencillas y envidias, que hacen el final imprevisible…

RESEÑA: Un valle como cualquier otro del inmenso Norte, dos grandes ejércitos preparados para el combate, un puñado de hombres de toda condición, tres días y una batalla. Solo la maestría de Joe Abercrombie es capaz con estos elementos de construir una increíble novela bélica que muestre a las claras la brutalidad y la deshumanización de un enfrentamiento armado. Porque eso es lo que es Los Héroes, no una novela fantástica, o de fantasía épica al uso, sino una novela bélica con todas las de la ley. Sí, vale que Abercrombie vuelve a ambientar esta novela en su mundo particular (donde también transcurren las tres partes de La Primera Ley o La mejor venganza), pero si sustituyéramos unos cuantos nombres y lugares podríamos obtener el relato de cualquier campaña bélica de la antigüedad clásica, la Edad Media o las guerras napoleónicas.
Uno de los grandes aciertos de Abercrombie es acotar estrictamente el lugar y el tiempo de la acción principal. El corazón de la novela transcurre en el valle de Osrung, un valle perdido del Norte, y durante tres días de batalla (así como unos cuantos sucesos anteriores y posteriores). La edición de la novela va acompañada de unos magníficos mapas del valle, donde se detallan todos los puntos importantes del lugar donde transcurre la batalla. Villas, granjas, bosques, puntos geográficos elevados, ríos y vados aparecen perfectamente detallados, así como los lugares donde se establecen los ejércitos enemigos en cada momento concreto de la batalla. El sueño de cualquier oficial napoleónico, vamos.

Por este escenario veremos desenvolverse a multitud de personajes de todos los estratos sociales de la guerra, desde el simple soldado raso hasta el mando absoluto del ejército, de los soldados veteranos de cien campañas a los recién enrolados en el negocio de las batallas. De ambos ejércitos de hecho, porque saltamos constantemente de los hombres del Norte seguidores del brutal Protector del Norte, nuestro viejo conocido Dow el Negro a los ordenados batallones de la Unión. Esta gran multitud de voces narrativas diferentes está excelentemente aprovechada por Abercrombie, que muestra el gran contraste existente entre los supuestamente salvajes hombres del Norte y los civilizados guerreros de la Unión, así como las diversas cataduras morales de los miembros de ambos ejércitos.
Nuevamente Abercrombie vuelve a golpearnos con dureza (como ya había hecho en La Primera Ley) mostrándonos la guerra con toda su brutalidad: sangre, vísceras y muertes crueles abundan en las páginas de Los Héroes, mientras que estos últimos brillan por su ausencia. Los únicos héroes de la novela son unas piedras milenarias colocadas para recordar a unos guerreros de antaño, pero de los que nadie recuerda ni sus nombre ni por que lucharon. La mayoría de los personajes de la novela saben que no luchan por lo que alguien calificaría de “causas buenas”, sino para conseguir diversos objetivos personales: honor, cumplir órdenes, o lograr dinero, botín o poder. Solo unos pocos, novatos y verdes como la hierba, creen encontrarse dentro de una canción de trovadores, entre antiguos héroes que blanden sus espadas en batallas que siempre acaban bien… pero estos no tardan mucho en darse cuenta de que la guerra en primera línea de batalla no es lo mismo que en la imaginación.
Personalmente he disfrutado mucho de tres personajes en concreto: el antiguo guardaespaldas real Bremer dan Gorst que busca redimir antiguos errores masacrando norteños, un hombre lleno de inseguridades que solo se siente bien en mitad de la batalla y matando; el cabo Tunny, el tipo de superviviente oportunista que surge en todas las guerras y que consigue mantener el pellejo a salvo cueste lo que cueste; y el mítico (entre los norteños) Whirrun de Bligh, un guerrero armado con la legendaria y enorme arma Padre de las Espadas y que no parece estar muy bien de la cabeza (no en vano el mismo reconoce que quizá por eso mismo disfruta tanto de las batallas). Pero estos son solo tres entre la gran multitud de personajes que pueblan Los Héroes y que harán disfrutar al lector por sus diferentes formas de ser, y entre los que se encuentran algunos de nuestros viejos conocidos de libros anteriores como Dow el Negro, el Sabueso o Bayaz. Además como en todos sus libros anteriores y a pesar de tratar sobre una despiadada batalla Abercrombie logra filtrar su humor negro a muchas de las situaciones y diálogos, mostrándonos el sinsentido en el que se convierten todas las guerras.
La maestría del escritor inglés para narrar con agilidad las escenas de acción (algo que ya demostró con creces en La Primera Ley) juega de nuevo en su favor. La mayor parte del gran tocho que es Los Héroes (casi 900 páginas) está dedicado a combates cuerpo a cuerpo, cargas, emboscadas o retiradas, y los aceros desenvainados y la sangre salpican casi todas sus líneas. Sin embargo, gracias al gran número de personajes y al cambio continuo de puntos de vista la narración avanza con gran rapidez y sin llegar a hacerse pesada, debido también a los muchos momentos de calma entre batallas que Abercrombie, sabiamente, va intercalando.

Como ya he comentado es agradable volver a encontrarse con algunos de los personajes que ya aparecían en la trilogía La Primera Ley, mientras que algunos otros siguen siendo tan hijos de p*** como eran cuando los vimos por última vez (el caso del Primero de los Magos, Bayaz, que sigue en el estilo que inauguró en El último argumento de los reyes arrollando con todos y con todo).  Los Héroes transcurre unos nueve años después de los sucesos de la trilogía, así que es recomendable su lectura después de estos tres libros para entender algunas de las referencias a anteriores hechos y personajes.
En definitiva una lectura muy recomendable, en la que Joe Abercrombie vuelve a deslumbrar con su brutalidad, su mala leche y su humor negro, zambulléndonos en una carnicería de tres días por una colina abandonada en la que desmitifica la visión heroica de la guerra que transmiten algunos mundos fantásticos de la literatura y apuesta por seguir en su línea de realismo sucio y descarnado.

martes, 17 de diciembre de 2013

Breve adelanto de la cuarta temporada de Juego de tronos

Hace unos días se filtraban en internet las primeras imágenes de la cuarta temporada de Juego de tronos. Pues bien ya podemos ver esas mismas imágenes en movimiento en el primer adelanto oficial de la programación de la HBO para el año 2014. Son solo unos segundos, así que esperemos que pronto tengamos un trailer algo más largo con el que poder ir haciendonos una idea de lo que nos espera a partir de marzo de 2014. Podeis ver el video en Youtube, aquí, en concreto a partir del minuto 1:37. Además en esta página podeis ver las imágenes del breve adelanto en alta definición.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Primeras imágenes de la cuarta temporada de Juego de tronos

Cuando todavía faltan más de tres meses para el estreno de la cuarta temporada de Juego de tronos ya empiezan a llegarnos las primeras imágenes de la serie. A la espera de que HBO publique un trailer de la nueva temporada, que probablemente vea la luz esta misma semana, algunos fans ya han publicado en internet varias imágenes del mismo. No hace falta decir que contienen varios spoilers de lo que está por venir, asi que cuidado si le dais a seguir leyendo.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Fragmento de un capítulo de Vientos de Invierno: Victarion

El 13 de marzo de 2012 George R. R. Martin participó en una convención literaria en Toronto y leyó ante el auditorio asistente este capítulo de Winds of Winter. Se permitió grabar el acto así que el video con la lectura de George Martin se  subió a Youtube (podeis verlo entero aquí) y el texto del capítulo fue transcrito. Aquí os dejo la traducción del mismo, aunque el propio Martin afirmó que no se trata de un capítulo entero sino solo de un fragmento. El capítulo tiene por protagonista a Victarion Greyjoy y según Martin iría a continuación del  capítulo de Ser Barristan (que también podéis leer en este blog aquí).


VICTARION

Señora Noble era más una tina grasienta que una nave, y se revolcaba por las aguas como hacían las nobles damas de las tierras verdes. Sus bodegas de carga eran grandes y Victarion las guarneció con hombres armados. Con la nave navegaban las otras presas que la Flota del Hierro había capturado en su largo viaje a la Bahía de los Esclavos, un surtido zafio de galeras, barcazas y navíos mercantes; y salpicado aquí y allá con algunos  barcos de pesca. Era una flota de naves gordas y endebles, muy prometedoras para comerciar lanas y vinos y otras mercancías pero nada para situaciones de peligro. Victarion entregó el mando a Wulf Una Oreja.
–Los esclavistas puede que se estremezcan cuando vean tus velas alzarse del mar, –le dijo– pero una vez que os hayan divisado claramente, se reirán de sus temores. Comerciantes y pescadores, eso es todo lo que sois. Cualquier hombre puede verlo. Dejad que se acerquen tanto como quieran, pero oculta a tus hombres bajo la cubierta hasta que estés listo. Entonces rodéalos y abórdales. Libera a los esclavos y alimenta al mar con los esclavistas, pero toma las naves. Necesitaremos de cada barco para llevarnos de regreso a casa.
–A casa–, dijo sonriente Wulf–. A los hombres les gustará el sonido de eso, señor Capitán. Las naves primero, y luego destrozaremos a estos hombres de Yunkai. Sí.
La Victoria de Hierro fue amarrada junto a la Señora Noble, las dos naves ceñidas firmemente con cadenas y arpeos, y una escalerilla se extendió entre ellas. La Señora Noble era mucho más grande que el buque de guerra y se alzaba más alta sobre las aguas. A lo largo de la borda asomaban las caras de los hombres del hierro, mirando como Victarion palmeaba a Wulf Una Oreja en el hombro y lo enviaba trepando por la escalerilla. El mar estaba tranquilo e inmóvil; el cielo iluminado por las estrellas. Wulf ordenó retirar la escalerilla y las cadenas fueron lanzadas. El buque de guerra y la gran galera separaron su curso.
En la distancia, el resto de la afamada flota de Victarion estaba izando la vela. Unos confusos vítores salieron de la tripulación de la Victoria de Hierro, y fue respondida de igual manera por los hombres de la Señora Noble
Victarion le había dado a Wulf sus mejores guerreros. Los envidió. Serían los primeros en asestar el golpe, los primeros en ver esa mirada de terror en los ojos de los enemigos. Mientras él estaba en pie en la proa de la Victoria de Hierro observando a los buques mercantes de Una Oreja desaparecer uno por uno hacia el Oeste. Las caras de los primeros enemigos que había matado alguna vez volvieron a Victarion Greyjoy. Pensó en su primera nave, en su primera mujer. Sentía una inquietud en él, un hambre por el alba y las cosas que traería este día. «Muerte o gloria, hoy beberé hasta desfallecer de ambas.» El Trono de Piedramar debería haber sido suyo cuando Balon murió, pero su hermano Euron se lo había robado, como le había robado a su esposa muchos años antes. «Él la robó y la mancilló, pero la dejó para que yo la matara
Todo eso ya estaba hecho y había quedado atrás, pese a todo. Y Victarion tendría por fin su venganza. «Tengo el cuerno, y pronto tendré a la mujer. Una mujer más bella que la esposa que él me hizo matar.»
–Capitán–. La voz pertenecía a Longwater Pyke. –Los remeros esperan sus órdenes. Tres de ellos, y fuertes.
–Envíalos a mi camarote. Necesitaré al sacerdote también.
Todos los remeros eran grandes. Uno era un muchacho, uno un bruto, y el otro el bastardo de un bastardo. El Chico había estado remando por menos de un año, el Bruto por veinte. Tenían nombres, pero Victarion no los conocía. Uno había venido del Lamentación, uno del Gavián, y el otro del Beso de la Araña. No podría esperarse que él supiera los nombres de cada esclavo que había cogido alguna vez un remo en la Flota de Hierro.
–Mostradles el cuerno– ordenó cuando los tres se habían acomodado en su camarote.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Citas célebres (14)

-¿Por qué crees que abandoné Rocadragón y vine al Muro, Lord Nieve?
-No soy ningún lord, señor. Habeis venido porque os lo pedimos, eso espero. Aunque no sé por qué os tomasteis tanto tiempo.
Sorprendentemente, Stannis sonrió al oír aquello.
-En esa osadía se nota que eres un Stark. Sí, debí haber llegado antes. De no ser por mi Mano, no habría venido. Lord Seaworth es un hombre de humilde cuna, pero me recordó mi deber cuando todo lo que tenía en la cabeza eran mis derechos. Davos dijo que había puesto el carro delante de los caballos. Yo estaba tratando de ganar el trono para salvar el reino, cuando debería intentar salvar el reino para ganar el trono. -Stannis señaló hacia el norte.- Ahí es donde encontraré al enemigo que nací para combatir.

Stannis Baratheon en Tormenta de Espadas, de George R. R. Martin.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Capítulo traducido de Vientos de Invierno: Theon

Hace ya bastante tiempo, al poco de publicar Danza de Dragones en Estados Unidos, George R. R. Martin colgó en su página web (aquí) el primer capítulo de adelanto de Winds of Winter. El autor pretenede así hacernos más corta la espera hasta la llegada del sexto libro de la saga, pero parece que todavía tardaremos bastante en tener entre las manos Vientos de Invierno. Por eso mismo dejo aquí la taducción del capítulo que Martin colgó en su web, protagonizado por Theon.

THEON
La voz del rey sonaba ahogada por la rabia. —Sois peor pirata que Salladhor Saan.
Theon Greyjoy abrió los ojos. Los hombros le ardían y no podía mover las manos. Durante lo que dura la mitad de un latido, temió estar de regreso en su antigua celda de Fuerte Terror, y que la mezcla de recuerdos en su cabeza no fuera más que un sueño febril. Se había dormido, comprendió. Eso, o se había desmayado por el dolor. Cuando trató de moverse, se balanceó de lado a lado, con la espalda arañando la piedra. Colgaba de un muro dentro de una torre, con las muñecas encadenadas a un par de oxidados aros de hierro.
El aire apestaba a turba quemada. El suelo era tierra aplastada. Escalones de madera subían en espiral por dentro de las paredes hasta llegar al techo. No vio ventanas. La torre era húmeda, oscura y sin confort alguno. Una silla de alto respaldo y una mesa arañada que descansaba sobre tres caballetes constituían su único mobiliario. No había ningún retrete a la vista, aunque Theon vio un orinal en un sombrío hueco. La única luz provenía de las velas sobre la mesa. Sus pies colgaban a seis pies por encima del suelo.
—Las deudas de mi hermano —murmuraba el rey—. Las de Joffrey también, aunque esa abominación bastarda no fuera de mi familia.
Theon se retorció en sus cadenas. Él conocía esa voz. Stannis. Theon Greyjoy rió. Una punzada de dolor subió por sus brazos, desde los hombros hasta las muñecas. Todo lo que había hecho, todo lo que había sufrido, Foso Cailin, Fuerte Túmulo e Invernalia, Abel y sus lavanderas, Carroña y sus Umbers, el viaje a través de la nieve, todo eso solo había servido para cambiar un torturador por otro.
—Alteza —dijo suavemente una segunda voz—. Perdonad, pero vuestra tinta se ha congelado. —El braavosi, supo Theon. ¿Cuál era su nombre? Tycho… Tycho algo.. — ¿Quizá un poco de calor…?
—Conozco una manera más rápida. —Stannis desenvainó su daga. Por un instante, Theon pensó que iba a apuñalar al banquero. “No obtendréis una gota de sangre de ese, mi señor”, podría haberle dicho. El rey apoyó la hoja de su cuchillo contra la yema de su pulgar izquierdo, y cortó—. Así. Firmaré con mi propia sangre. Eso debería hacer felices a vuestros amos.
—Si eso complace a Vuestra Alteza, complacerá al Banco de Hierro. —Stannis mojó una pluma en la sangre que brotaba de su pulgar y garabateó su nombre en la pieza de pergamino.
—Partiréis hoy. Lord Bolton puede atacarnos pronto. No os quiero atrapado en medio de la lucha.
—También yo lo preferiría—. El braavosi deslizó el rollo de pergamino dentro de un tubo de madera. —Espero tener el honor de servir a Vuestra Alteza de nuevo cuando estéis sentado en el Trono de Hierro.
—Esperáis tener vuestro oro de vuelta, queréis decir. Ahorraos vuestras galanterías. Es efectivo lo que necesito de Braavos, no vacías cortesías. Decidle al guardia de fuera que necesito a Justin Massey.
—Con placer. El Banco de Hierro siempre se alegra de ser útil—. El banquero hizo una reverencia.
Cuando salía por la puerta, entró otra persona; un caballero. Los caballeros del rey habían estado yendo y viniendo toda la noche, recordó débilmente Theon. Este parecía ser el pariente del rey. Delgado, de pelo oscuro y ojos duros, con la cara marcada por la viruela y viejas cicatrices, vestía una desvaída túnica bordada con tres polillas.
—Mi señor, —anunció— el maestre está fuera. Y Lord Arnolf envía noticia de que estará encantado de desayunar con vos.
—¿El hijo también?
—Y los nietos. Además, Lord Wull solicita audiencia. Quiere…
—Sé lo que quiere. —El rey señaló a Theon—. A él. Wull lo quiere muerto. Flint, Norrey… todos ellos lo quieren muerto. Por los niños que mató. Venganza para su precioso Ned.
—¿Los complaceréis, Alteza?
—Ahora mismo, el cambiacapas me es más útil vivo. Tiene conocimientos que podemos necesitar. Traed dentro al maestro.
—El rey tomó un pergamino de la mesa y entrecerró los ojos sobre él. Una carta, sabía Theon. Su roto sello era de cera negra, dura y brillante. Sé lo que dice, pensó, entre risitas. Stannis miró arriba.
—El cambiacapas se remueve.
—Theon. Mi nombre es Theon. —Tenía que recordar su nombre.
—Sé tu nombre. Sé lo que hiciste.
—La salvé. —El muro exterior de Invernalia tenía ochenta pies de alto, pero en la zona donde había saltado, la nieve se había apilado hasta una profundidad de más de cuarenta. Una almohada blanca y fría. La chica se había llevado la peor parte. Jeyne, su nombre es Jeyne, pero ella nunca se lo diría. Theon había aterrizado sobre ella y había roto alguna de sus costillas—. Salvé a la chica, —dijo—. Escapamos.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Sorteo de diez ejemplares de Tierras rojas

Hace menos de un mes salió a la venta en nuestro país Tierras rojas, la última novela de Joe Abercrombie. Pues bien los blogs Lee Runas (de Alianza Editorial) y La Espada en la Tinta celebran un concurso para sortear diez ejemplares de la novela. Se puede participar hasta el día 15 de diciembre. Teneís las bases aquí y aquí.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Nuevo capítulo de Vientos de Invierno: Barristan

Como todos sabeis George R. R. Martin está en pleno proceso de escritura de Winds of Winter, el sexto libro de la saga Canción de Hielo y Fuego. Los más optimistas esperamos que el libro esté listo para publicarse a finales de 2015 en Estados Unidos, así que mientras tanto nos tenemos que conformar con los pocos capítulos que el autor lee de vez en cuando en convenciones o encuentros con los fans.
Afortunadamente en EE.UU ha salido a la venta hace poco tiempo la edición en tapa blanda de Danza de Dragones y como regalo especial para los lectores incluía el primer capítulo de Vientos de Invierno protagonizado por Ser Barristan Selmy. Aquí os dejo la traducción para que podais ir saciando las ganas de volver a Poniente.

BARRISTAN

En la tristeza de la noche, los hombres muertos volaron lloviendo sobre las calles de la ciudad. Los cadáveres descompuestos se despedazaban en el aire y estallaban al caer contra el suelo, esparciendo larvas, gusanos y cosas aún peores. Algunos incluso alcanzaban las pirámides y torres dejando manchas de sangre en los sitios donde impactaban. Aun siendo tan grandes como eran, las catapultas yunkias no tenían el alcance suficiente para arrojar sus repulsivas cargas más adentro de la ciudad, y gran parte de los cadáveres aterrizaban justo dentro de las murallas o se impactaban contra las barricadas, parapetos y torres defensivas.
Con Las Seis Hermanas instaladas rodeando Meereen, cada parte de la ciudad había sido golpeada, a excepción de las comunidades cercanas al río del norte. No había catapulta alguna que pudiese cruzar el ancho del Skahazadhan. – Una pequeña muestra de piedad- pensó Barristan Selmy, mientras cabalgaba hacia la plaza mercantil que había dentro la Gran Puerta Oeste de Meereen.
Cuando Daenerys tomó la ciudad, ellos irrumpieron a través de esa misma puerta con la ayuda de un gran ariete al que habían bautizado como “La Polla de Joso” y que fue hecho con el mástil de uno de los barcos. Los Grandes Amos y su ejército de esclavos, habían alcanzado a los atacantes justo ahí y la batalla se había extendido a través de las calles aledañas durante horas. Cuando la ciudad finalmente cayó, centenares de hombres muertos y moribundos se encontraban sobre toda la plaza. Ahora, una vez más, el mercado era escenario de una masacre, aunque en esta ocasión los muertos venían montando sobre la Yegua Pálida. De día, las baldosas de las calles de Meereen mostraban medio centenar de matices, pero la noche los convertía en parches de negro, blanco y gris. La luz de las antorchas brillaba en los charcos que habían dejado las últimas lluvias y dibujaban líneas de fuego en los yelmos, las grebas y el peto de los hombres.
Ser Barristan Selmy cabalgaba a paso lento entre ellos. El viejo caballero vestía la armadura que su reina le había obsequiado: un traje de acero con esmalte blanco e incrustaciones bañadas en oro. La capa que caía sobre sus hombros era tan blanca como la nieve de invierno, así como el escudo que golpeteaba en su silla de montar. Debajo de él se encontraba la montura de su reina, la Plata, que Khal Drogo le había obsequiado el día de su boda. Él sabía que era presuntuoso, pero si la misma Daenerys no podía estar con ellos en ese momento, Ser Barristan tenía la esperanza de que la presencia de su Plata en la disputa que estaba por venir le daría fuerza a sus guerreros, recordándoles por quién y por qué estaban luchando. Además, la Plata había estado por años en compañía de los dragones de la reina y se había acostumbrado a su presencia. Eso era algo que no podía decirse acerca de los caballos de sus enemigos.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Citas célebres (13)

-No se puede crecer sin el dolor. No se puede mejorar sin el dolor. El sufrimiento nos lleva a terminar grandes cosas. El amor es como un cojín que sólo sirve para descansar en él, pero sólo el odio podrá hacer de ti una persona mejor.

La mejor venganza de Joe Abercrombie.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Joe Abercrombie anuncia una nueva trilogía en el mundo de La Primera Ley

El prolífico escritor inglés Joe Abercrombie no descansa ni en Navidad, y como muestra de ello en su blog (aquí) nos explica a todos sus seguidores cuales son sus planes literarios a corto y largo plazo. Y la verdad es que se nos hace la boca agua con todo lo que nos espera. Para empezar Abercrombie anuncia que su nuevo libro Half a King (inicio de una nueva trilogía de la que apenas se sabe nada, salvo que está enfocada a un público más juvenil que sus obras anteriores) se publicará alrededor de julio de 2014 en Reino Unido y los Estados Unidos. La intención del escritor inglés es que las siguientes partes de la trilogía (tituladas por ahora Half the World y Half a War) vean la luz en 2015 con una separación de solo unos seis meses entre ambas.
Pero lo realmente interesante para los lectores de Abercrombie es que ya tiene en mente la escritura de una nueva trilogía ambientada en el mismo mundo de La Primera Ley. La historia transcurrirá unos años después del final de Tierras rojas (la última novela de Abercrombie, de reciente publicación en nuestro país). Esta nueva trilogía, en palabras de Abercrombie, "está en una fase embrionaria en este momento y estoy interesado en obtener un plan sólido, y es de esperar un borrador de toda la trilogía antes de publicar el primer libro. Eso significa posponer la publicación del libro, pero es de esperar una publicación más rápida, más regular y gestionar mejor los posibles libros a partir de entonces. Pero también significa que yo no esperaría a ver el primero de ellos antes de 2017 como muy pronto."
Así que todavía nos queda un poco antes de volver a disfrutar de nuevo de grandes personajes como Glokta, Logen Nuevededos y Bayaz el Primero de los Magos (o al menos eso esperamos los seguidores de Abercrombie, porque como podeis ver todavía no sabemos quienes serán los protagonistas de esta nueva trilogía). Eso sí mientras esperamos podremos entretenernos con un par de historias cortas que también transcurren en el mundo de La Primera Ley. "Hay otras dos historias en el mundo La Primera Ley, una que implica un momento clave en la relación entre el joven teniente West y el gallardo coronel Glokta, otra sobre un momento clave en la relación entre Bethod y Logen el Sanguinario, ya escritas. Pronto vendrá una tercera, y probablemente aparecerán en algún momento del próximo año en las nuevas ediciones de La Primera Ley." Por supuesto Abercrombie se refiere a próximas ediciones en Reino Unido por lo que tendremos que esperar a que Alianza Editorial, que edita al escritor inglés en nuestro país, se anime a traducirlas y las publique, aunque sea en un libro de pequeño formanto. Los seguidores de Abercrombie brindaríamos por ello, desde luego.
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