sábado, 7 de septiembre de 2013

Reseña: El último argumento de los reyes, de Joe Abecrombie



SINOPSIS: El rey de los hombres del Norte se mantiene y sólo hay un guerrero que le pueda detener. Su viejo amigo y su enemigo más antiguo: ha llegado la hora de que el Sanguinario vuelva a casa… Glokta está librando una lucha secreta en la que nadie está seguro y nadie es de fiar. Y como sus días de guerrero están lejos, utiliza las armas que le quedan: chantaje, tortura… Jezal dan Luthar ha decidido que la gloria es demasiado dolorosa y prefiere una vida sencilla con la mujer a la que ama. Pero el amor también puede ser doloroso y la gloria tiene la desagradable costumbre de aferrarse a un hombre cuando menos la desea… El Rey de la Unión ha muerto, los campesinos se rebelan y los nobles luchan por su corona. Sólo el primero de los Magos tiene un plan para salvar el mundo, pero esta vez hay riesgos. Y no hay un riesgo más terrible que romper la Primera Ley…

RESEÑA: Muchos críticos han alabado a Joe Abercrombie por ser capaz de coger los manidos tópicos de la fantasía moderna y darles la vuelta a su antojo. Desde luego el autor inglés es un experto en presentarnos a unos personajes que nos resultan bastante reconocibles y arquetípicos (el buen mago, el joven héroe, el cruel tullido,…) para después demostrarnos que jugábamos con cartas trucadas y que en su historia nadie es lo que aparentaba. Por eso cuando el lector concluye El último argumento de los reyes la cara de sorpresa está asegurada.
Esta tercera y última parte de La Primera Ley continúa la historia solo unos meses después del final de Antes de que los cuelguen. La guerra en el Norte contra las despiadadas tropas de Bethod y su bruja sigue su sangriento curso; mientras tanto la extraña compañía unida por el mago Bayaz regresa a Adua después de su infructuosa búsqueda de la Semilla en los confines del mundo, y en la capital de la Unión el inquisidor Glokta “trabaja” de la única manera que conoce para conseguir el mayor número posibles de apoyos de cara a la elección del futuro rey.
Abercrombie logra una última parte de la trilogía bastante entretenida, con numerosos momentos de acción desbocada, enfrentamientos sangrientos y luchas por la supervivencia de todos los personajes principales, un terreno en el que se nota que el escritor se mueve a sus anchas. Sus descripciones de las batallas siguen siendo magistrales, muy detalladas, claras y visuales (casi cinematográficas), algo que (por desgracia para los lectores) en muchas otras novelas del género es utilizado demasiado pero de forma muy torpe.
Las distintas tramas desarrolladas a lo largo de las novelas anteriores son recogidas en El último argumento de los reyes y cerradas sin ninguna fisura. Abercrombie fue sembrando de numerosos datos y pistas las páginas de las dos primeras partes de la trilogía que son aclarados en la parte final y que encajan a la perfección. Lo que se le exige a toda última parte de una trilogía, vamos. Por ejemplo (y hablo de  información muy comprometida para la trama de La Primera Ley así que ¡sal de aquí ahora mismo si todavía no te la has terminado!): se aclaran las verdaderas intenciones de Bayaz respecto a la Unión y su enfrentamiento con el Imperio Gurkhul.  Resulta que desde el principio Bayaz ha estado manejando los hilos de las vidas de varios de los protagonistas, como Jezal dan Luthar, Ferro o Logen Nuevededos, con el único fin de enfrentarse a sus enemigos milenarios y derrotarlos. Al final no llega a quedar del todo claro que los motivos del mago sean los mejores de cara al tan socorrido bien común, y desde luego Bayaz puede ser considerado el opuesto total a Gandalf (con su soberbia y prepotencia el mago calvo entra directamente en el podio de “supuestos protagonistas buenos que resultan ser unos auténticos cabrones”).
Sin embargo si tengo que elegir entre todos los protagonistas de la saga me quedo con el salvajismo hosco y sincero de Logen y Ferro, probablemente los dos más carismáticos en el tramo final de la trilogía. Logen Nuevededos regresa al Norte para cobrarse venganza pero muy pronto descubre que la frase de “críate fama y échate a dormir” es absolutamente cierta. Todos temen al Sanguinario y la mitad de sus supuestos amigos y aliados estarían más que dispuestos a matarlo para cobrarse antiguas deudas de sangre. No es difícil identificarse con sus intentos de cambiar y convertirse en un hombre mejor, así como compartir su desazón al descubrir que para él eso es algo sencillamente imposible.
Logen Nuevededos.
No obstante se nota que Abercrombie disfruta desatando la barbarie, la sangre y la muerte, y Logen es su hombre. La defensa desesperada de los norteños contra el rey Bethod y el desafio y combate consiguiente de Nuevededos con el Temible son dos de los mejores momentos de la trama norteña. La habilidad con la que el autor inglés ensambla los distintos puntos de vista en estos momentos dejando siempre la acción en el punto álgido y obligando al lector a pasar página tras página para averiguar que ocurre es digna del mejor George Martin.
Pero para auténtico estallido de fuegos artificiales tenemos el final. La terrible batalla de Adua también está muy bien narrada, aunque quizá sea demasiado largo y Abercrombie podía haber abreviado en número de páginas y ganar con ello en velocidad. Aún así el combate atrapa al lector gracias a lo que ya he comentado: Abercrombie logra utilizar los diversos puntos de vista de los protagonistas con bastante agilidad y ensamblándolos unos a otros con bastante dinamismo, dándonos una visión muy completa de la ataque a la capital de la Unión y de la desesperada defensa de la misma. De esta parte destacaré la transformación que sufre el personaje de Jezal dan Luthar desde el primer libro de la saga, acabando por convertirse en un rey más que decente durante la guerra, muy humano y cercano al sufrimiento de su pueblo, aunque pierda bastante ante el lector por su humillación final ante el orgulloso y prepotente Bayaz.
Bayaz es quizá el único personaje que resulte triunfante en el enfrentamiento final, logrando saldar todas sus cuentas y con un plan que le resulta redondo (gracias a la “casualidad” de encontrar en el último momento la Semilla, posiblemente otro de los momentos más tramposos de Abercrombie tras el engaño final de Antes de que los cuelguen que ya comenté en la reseña correspondiente).
Ardee y Glokta.
Solo el gran Sand dan Glokta se mantiene al mismo nivel del mago calvo, demostrando que lo que muchos considerarían desventajas se convierten para el inquisidor en motivos para luchar con más ganas. Con su inteligencia y desprecio por el sufrimiento (propio y ajeno) culmina su viaje derrotando a sus múltiples enemigos, en la posición más poderosa posible dentro de la Unión, y junto a uno de los personajes femeninos más bellos, independientes y luchadores de la literatura fantástica: la imprevisible Ardee.
En definitiva, una trilogía sumamente entretenida, con grandes momentos de acción muy bien narrados, diálogo impecables, un humor negro que golpea al lector constantemente y varios personajes más que sobresalientes (especialmente Logen y Glokta). Cierto que Abercrombie podría haber mejorado esta última parte aligerándola de páginas y de ciertos puntos donde se nota una sobreabundancia de paja y acciones innecesarias, pero incluso así La Primera Ley se merece un notable alto.

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