lunes, 19 de agosto de 2013

Reseña: Choque de Reyes, de George R. R. Martin



SINOPSIS: Un cometa del color de la sangre hiende el cielo, cargado de malos augurios. Y hay razones sobradas para pensar así: los Siete Reinos se ven sacudidos por las luchas intestinas entre los nobles por la sucesión al Trono de Hierro. En la otra orilla del mar Angosto, la princesa Daenerys Targaryen conduce a su pueblo de jinetes salvajes a través del desierto. Y en los páramos helados del norte, más allá del Muro, un ejército implacable avanza hacia un territorio asolado por el caos y las guerras fratricidas.
George R.R. Martin, con pulso firme y enérgico, nos deleita con un brillante despliegue de personajes, engranando una trama rica, densa y sorprendente. Nos vuelve testigos de luchas fratricidas, intrigas y traiciones palaciegas en una tierra maldita por la guerra, donde fuerzas ocultas se alzan de nuevo y acechan para reinar en las noches del largo invierno que se avecina.

RESEÑA: Choque de Reyes, publicada en inglés en 1998, es el ejemplo perfecto de como la segunda parte de una saga literaria puede servir para profundizar y añadir grandeza a un mundo totalmente imaginario. Todos aquellos conflictos y luchas de poder que nos hipnotizaron en el primer libro adquieren en este segundo tomo unas proporciones épicas, como no podría ser de otra manera ya que en este segundo tomo de la saga nos sumergimos de pleno en la Guerra de los Cinco Reyes.
Los Siete Reinos están más divididos que nunca y todas las facciones luchan por el poder. La guerra se extiende como un incendio, pero a diferencia de las mayorías sagas fantásticas George Martin nos muestra su cara más dura y cruel (y más real): saqueos de pequeños poblados, asesinatos de niños, mujeres e inocentes de toda edad, violaciones, mutilaciones y huidas sin esperanza. De nuevo vemos que los principales  perjudicados por la guerra y el juego de tronos de los poderosos son los que menos tienen.
El viaje de Arya a través de las tierras arrasadas por la guerra es de lo mejor de este segundo tomo, y Martin no escatima a la hora de mostrar los detalles más escabrosos de cualquier contienda. El viaje (un tópico en todas las novelas de fantasía desde Tolkien) adquiere aquí un nuevo significado, muy alejado del simple periplo a través de tierras maravillosas. En Choque de Reyes el viaje significa enfrentarse a la muerte en cada momento, siempre a través de un mundo sin reglas válidas, incendiado por una guerra despiadada.
Sin embargo los verdaderos protagonistas de la novela son los diferentes reyes que luchan encarnizadamente por defender sus propios intereses (más o menos justos, según el punto de vista de cada cual). En Choque de Reyes tenemos para coronas para elegir: Robb Stark luchando por vengar a su padre y recuperar a sus hermanas, Joffrey Baratheon intentando imponer su dominio sobre todo Poniente, el rey conquistador Balon Greyjoy, el alegre Renly que considera que por ser guapo y joven merece la corona o el seco y estricto Stannis que solo quiere aquello es suyo “por derecho”.

Podríamos establecer una lista de reyes según su mayor o menor nobleza, pero ninguno saldría totalmente bien parado (incluso el Rey en el Norte, quizá el más justo y noble de todos ellos, arrasa las tierras de los Lannister causando miles de víctimas inocentes). Un mensaje muy claro de que en ninguna guerra hay buenos y malos claramente diferenciados.
La lista de personajes principales y secundarios sigue agrandándose en Choque a un ritmo alarmante, pero aun así Martin es capaz de presentarlos al lector con claridad y perfectamente definidos. Muchos de ellos resultan sencillamente hipnotizadores para el lector: el valiente Qorin Mediamano, la extraña Brienn de Tarth, el peligroso Jaqen H'ghar, el humilde Davos, el estricto Stannis (contrapartida exacta de su alegre hermano Renly) o la enigmática Melisandre de Asshai.
Esta última ayuda a introducir un tema que empieza a desarrollarse con más fuerza: el retorno de la magia. Si en el primer tomo teníamos la vuelta de los Otros y el renacimiento de los dragones, en Choque de Reyes la magia aparece como un elemento realmente oscuro y peligroso. El poder de Melisandre para ver el futuro en las llamas o engendrar sombras asesinas, o las siniestras visiones que tiene Daenerys en la Casa de los Eternos de Qarth son buena muestra de ello. Visiones, por cierto, magistralmente tratadas por Martin y que demuestran lo pensada que tiene el desarrollo de la saga, ya que mucho de lo que se le aparece a Daenerys lo veremos por nuestros propios ojos en las siguientes novelas.
Martin maneja a la perfección los distintos hilos de la enrevesada trama hasta llevarlos a la parte final de la novela donde asistimos a la terrible Batalla del Aguasnegras. El escritor nos regala algo no muy habitual en el  género, ya que al menos yo no recuerdo ningún otro libro de fantasía donde se describa con tanta exactitud y realismo una batalla naval. El catálogo de naves en combate, los abordajes y sobre todo el infierno que desata el fuego valyrio que el siempre ingenioso Tyrion desata sobre Desembarco del Rey son un abrumador colofón para esta segunda parte.
A pesar del gran número de páginas el libro nunca se hace pesado, por mucho que Martin se empeñe en dejarnos amplias descripciones de los manjares que se degustan en Poniente,  y los giros inesperados en todas las tramas nos obligan a pasar página tras página a un ritmo enloquecedor. No puedo terminar la reseña sin señalar que Tyrion, Jon Nieve y Daenerys siguen siendo los personajes más complejos psicológicamente de la saga, y los que más cercanos siente el lector, quizá porque los tres se siente terriblemente perdidos en la caótica situación en la que se encuentran pero aun así siguen adelante, luchando por lo que consideran mejor.

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