miércoles, 5 de junio de 2013

Reseña: Las puertas de la Casa de la Muerte, de Steven Erikson



SINOPSIS: En el sagrado desierto de Raraku, Shaik la vidente y sus seguidores se preparan para el levantamiento profetizado largo tiempo atrás, «el Torbellino». Esclavizada en las minas de otataral, Felisin, la más joven de la deshonrada Casa de Paran, sueña con la libertad y jura vengarse, mientras que los Abrasapuentes proscritos Violín y Kalam conspiran para liberar al mundo de la emperatriz Laseen (aunque la voluntad de los dioses, como siempre, parece ser otra). Y, al tiempo que dos antiguos guerreros cargados con un secreto devastador penetran esta tierra asolada, un comandante del Séptimo Ejército de Malaz lidera a sus agotadas tropas en una última y audaz carrera para salvar las vidas de treinta mil refugiados.

RESEÑA: En la segunda entrega de “Malaz: el Libro de los Caídos” Steven Erikson nos demuestra de nuevo que lo suyo es romper con todas las reglas de la fantasía moderna. Si en el primer libro de la saga nos sumergimos en las guerras de conquista de Genabackis, ahora nos traslada al otro lado de su mundo, al continente de Siete Ciudades conquistado una década atrás por el Imperio de Malaz, para contarnos la historia de otro puñado de personajes que son completamente nuevos para nosotros. Cierto que contamos todavía con Kalam, Violin, Apsalar y Azafrán, miembros de los Abrasapuentes que ya conocimos en Los jardines de la luna, pero el resto de personajes se nos presentan por primera vez.
Esta es una apuesta muy arriesgada por parte de Erikson, ya que durante el desarrollo de este libro apenas sabremos nada de Whiskeyjack y sus soldados del noveno ejército, personajes que lograban mantener en pie Los jardines de la luna. Además, el autor canadiense demuestra de nuevo que no le gustan las tramas sencillas y lineales, algo de agradecer en un mercado de best-sellers sencillones de una sola historia. Personalmente encuentro muy atrayentes las historias que se apoyan en múltiples personajes, con distintos puntos de vista y muchas veces en conflicto unos con otros.
En Las puertas de la Casa de la Muerte nos encontramos hasta con cinco líneas argumentales que se cruzan  en diversos puntos de la narración. Tenemos a Kalam y Violin que después de abandonar Genabackis al final de Los jardines de la luna están ahora en Siete Ciudades de paso para llegar a la capital imperial con un solo objetivo: matar a la emperatriz Laseen. Sin embargo no les resultará nada fácil, ya que en Siete Ciudades la situación está a punto de explotar porque después de años de sumisión a Malaz la vidente Sha’ik ha profetizado la llegada de “el Torbellino”, un levantamiento que los liberara para siempre de la opresión extranjera.
El continente de Siete Ciudades.
Para evitarlo el imperio de Malaz tiene allí acantonado el Séptimo ejército, a las órdenes de Coltaine. La rebelión pondrá en un grave aprieto a todos los malazanos y Coltaine hará todo lo posible por salvar sus vidas. Desde luego esta parte me ha parecido la mejor de la novela, con un líder militar tratando de evitar que 30.000 refugiados sean masacrados, cruzando miles de kilómetros de tierra llena de enemigos. Erikson alcanza un alto nivel épico narrando el viaje, los sufrimientos y los miedos de la “cadena de perros”, y el final de la misma me parece lo mejor de la saga  que he leído hasta ahora (aunque solo voy por el tercer libro). Será difícil para el lector contener alguna lágrima al ser testigo de las consecuencias de la valentía de Coltaine y sus wickanos, defendiendo hasta las últimas consecuencias a un grupo de refugiados que no son su pueblo y de los cuales muchos no los aprecian.
No muy lejos de allí, en las minas de otataral, la joven Felisin (hermana menor de Ganoes Paran, al que conocimos en Los jardines de la luna) sufre condena como consecuencia de los actos de su hermano en Genabackis. La chica hará todo lo necesario para sobrevivir y vengarse de su hermana, nueva consejera de la emperatriz y causante principal de su desgracia. Felisin es uno de los personajes de este segundo libro que más cercana y creíble me ha parecido, una chica joven condenada a morir trabajando en las minas, que se vuelve autodestructiva para no aceptar lo que le ha ocurrido, y a la que solo los sentimientos de venganza le permiten seguir respirando. Su viaje acompañada de otros dos fugitivos es de lo mejor de este segundo libro.
Steven Erikson.
Hay otra multitud de memorables personajes secundarios de los que merece la pena destacar la pareja formada por Icarium y Mappo, dos extraños compañeros de viaje de los que iremos descubriendo poco a poco su historia, así como el estrafalario sacerdote Iskaral Pust (quizá aquel que tiene las mejores frases y diálogos del libro, aunque la mayoría de las veces parezca simplemente un loco).
Una vez más Erikson nos abruma con una trama kilométrica y retorcida, pero con grandes momentos épicos (la “cadenas de perros” o la huida de Felisin), y otros llenos de misticismo y magia (a destacar Sha’ik la vidente o el ex sacerdote Heboric, con su pérdida de fe en Fenner y las consecuencias que eso tendrá para él). Lo único negativo que puedo señalar es las pocas o escasas noticias que tenemos de Whiskeyjack y sus Abraspuentes al otro lado del mar. Aunque esto último solo nos deja con ganas de coger el siguiente libro de la saga, que gracias al Embozado, transcurre de nuevo en Genabackis.

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