jueves, 30 de mayo de 2013

Reseña: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss



SINOPSIS: En una posada en tierra de nadie, un hombre se dispone a relatar, por primera vez, la auténtica historia de su vida. Una historia que únicamente él conoce y que ha quedado diluida tras los rumores, las conjeturas y los cuentos de taberna que le han convertido en un personaje legendario a quien todos daban ya por muerto: Kvothe... músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino.
Ahora va a revelar la verdad sobre sí mismo. Y para ello debe empezar por el principio: su infancia en una troupe de artistas itinerantes, los años malviviendo como un ladronzuelo en las calles de una gran ciudad y su llegada a una universidad donde esperaba encontrar todas las respuestas que había estado buscando.

RESEÑA: Acercarse a algo (un libro, una película, un disco,…) con una predisposición excesivamente positiva puede ser un problema y nos puede llevar al desengaño. Esto es lo que me ocurrió a mí con El nombre del viento, un libro del que todas las reseñas e informaciones que leía ponían por las nubes, calificando a su autor Patrick Rothfuss como uno de los grandes dentro del campo de la literatura fantástica moderna. Sin embargo esa no es la impresión que me dejó el libro al finalizar su lectura. Desde luego la primera parte de lo que Rothfuss pretende que sea una trilogía no me parece un hito en la fantasía actual, pero esto no significa que haya que desechar esta obra sin dedicarle ni un segundo. Sería un grave error.
El nombre del viento podríamos inscribirlo dentro de la tradición fantástica más clásica, con un héroe joven e inocente con el que nos identificamos rápidamente, y que tratará con todas sus fuerzas de alcanzar su objetivo o misión. Este es el caso de Kvothe (pronúnciese Cuouz), un joven que forma parte de una troupe de actores y músicos errantes, que verá cambiar se vida de una forma trágica y que le llevara a convertirse en mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino.
En este primer libro de la saga asistimos a los primeros pasos de Kvothe, su infancia y adolescencia. Quizá uno de los mayores aciertos del autor sea convertir al propio Kvothe en narrador de su historia, ya que al comienzo de la novela nos encontramos a un Kvothe adulto trabajando como un humilde tabernero en un pueblucho perdido intentando pasar desapercibido para el resto del mundo. Allí lo encontrará por casualidad un historiador, Cronista, y al reconocerlo como el famoso mago y asesino de reyes le pedirá que le cuente la historia de su vida. La figura del Kvothe adulto, escondido del mundo, al que todos temen, y del que apenas podemos atisbar unos pocos de sus poderes y habilidades, logra atrapar al lector con facilidad y le hace desear conocer la historia de alguien tan misterioso.

Sin embargo, cuando Kvothe empieza a contar la historia de su vida la novela pierde agilidad, ritmo. Quizá sea consecuencia del estilo biográfico de la misma y de la tendencia de Rothfuss a incluir detalles e historias bastante superfluos, que nada tienen que ver con el Kvothe adulto, un asesino peligroso, sino más bien con la de un joven Lazarillo (mendigo y ladrón).
No obstante algunos lectores podrán disfrutar de esta parte de la historia. Rothfuss describe muy bien la vida de las truopes errantes con sus espectáculos en pequeños pueblos, del mendigo que nada tiene, perdido en una ciudad enorme donde tiene que robar para sobrevivir. De lo mejor de la primera parte de la novela es el trágico encuentro de la troupe de Kvothe con unos personajes siniestros que determinarán la vida del protagonista y del que nada más diré para no estropear la trama.
Pero el gran escenario de esta primera novela de la saga es la Universidad, el lugar al que Kvothe se dirigirá para convertirse en arcanista. Estos son los poseedores de unos poderes y habilidades que muchos califican de mágicos, pero que como podremos comprobar por nosotros mismos muchas veces no lo son tanto. Hay que reconocerle a Patrick Rothfuss que todas sus explicaciones sobre los arcanistas y sus poderes están muy bien encajadas en la narración, con divertidos intercambios dialécticos profesor-alumno. Sin embargo, durante todas las aventuras de Kvothe en la Universidad no pude librarme de la sensación de un aire a lo “Harry Potter” (saga que sólo conozco por sus adaptaciones cinematográficas).
Quizá la parte que se hace más pesada sea el último tercio de la novela, al alargar demasiado el enfrentamiento con cierto enemigo. En mi opinión el clímax final es demasiado extenso, y Rothfuss habría logrado darle mayor ritmo a esta parte de la novela aligerándola de páginas.
No obstante El nombre del viento es una novela entretenida, que por momentos se vuelve lenta, pero que a la larga te deja con ganas de saber cómo el joven Kvothe acaba convertido en el mítico y terrible asesino de reyes. Asimismo Rothfuss logra crear varios personajes muy bien dibujados, como el propio Kvothe, el historiador al que llaman Cronista, el arcanista Ben que inicia a Kvothe en la magia, el maestro nominador Elodin que parece haber perdido la cordura y la bella, misteriosa e independiente Denna (el personaje que me parece más interesante y realista del libro; he de reconocer que con ella Rothfuss me ganó para su causa).
Habrá que esperar para ver cómo evoluciona la saga y si Rothfuss logra un mayor agilidad en la trama de las dos partes que quedan de la historia de Kvothe. En mi estantería ya espera para ser leído el siguiente tomo, El temor de un hombre sabio, y mientras tanto Patrick Rothfuss todavía no ha concluido el último libro de la trilogía, del que ni siquiera ha desvelado el título.
Los cuatro rincones de la civilización, el mundo de Rothfuss y Kvothe.

3 comentarios:

  1. Para mí, El nombre del viento es el mayor bluff del siglo. Leí grandes maravillas, incluso me lo recomendó gente que no solía leer fantasía, y, cuando lo leí, me quedé fría. Para mí, no aporta nada nuevo. Sí, la lectura de El nombre del viento es agradable, pero lo mínimo que se le puede pedir a un libro con tanta fama es que te apetezca llegar hasta el final. Pero nada más. Yo suelo releer los libros varias veces (manías de cuando era niña), así que cuando me mudé y tuve que seleccionar qué libros se venían conmigo y cuáles no (fueron varios días de quebraderos de cabeza), no tuve ninguna duda ni pena por dejar atrás El nombre del viento. Muy flojo.

    ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. ¡Gracias por comentar Nymeria!
      Como dices el libro goza de mayor prestigio y fama del que quizá merece. Cierto que no es para arrojarlo a la hoguera, desde luego, porque comparado con algunas cosas que se publican como fantasía es muy bueno y con momentos muy entretenidos. Creo que su gran problema es que al intentar ser un relato de toda la vida de Kvothe se enfrenta al riesgo de que ciertos momentos son de lo más prescindible y Rothfuss podría haberselos ahorrado.
      Pronto me pondre a leer el segundo y dejare por aquí la reseña, aunque por lo que he leido en foros El temor de un hombre sabio es demasiado largo y Rothfuss tiende a enrollarse bastante.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo con vos, y yo si me he leído Harry potter (me faltan los dos últimos) y hay partes tan tediosas y muy obvias. Entretiene pero no entiendo la maravilla de la trilogía, de igual forma conseguí el segundo en una feria de libros, a buen precio así que el otro año la leeré jajajaa, es que tengo una pila de pendientes y este es enorme :S

    saluditos

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