viernes, 17 de mayo de 2013

Reseña: El Imperio Final, de Brandon Sanderson



SINOPSIS: Durante mil años han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años los skaa han sido esclavizados y viven sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años el Lord Legislador reina con un poder absoluto gracias al terror, a sus poderes e inmortalidad. Le ayudan «obligadores» e «inquisidores», junto a la poderosa magia de la «alomancia». Pero los nobles, con frecuencia, han tenido trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohíbe, algunos de sus bastardos han sobrevivido y heredado los poderes alománticos: son los «nacidos de la bruma» (mistborns). Ahora, Kelsier, el «superviviente», el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte... Tal vez los dos unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años puedan cambiar el mundo y la atroz dominación del Lord Legislador.

RESEÑA
Brandon Sanderson es un autor sumamente prolífico, pero este es mi primer acercamiento a su obra y debo decir que me ha dejado bastante satisfecho. El imperio final se presenta como el comienzo de una trilogía (titulada genericamente Nacidos de la bruma) pero aun así es una obra que se mantiene en pie sin necesidad de los libros que la continúan (algo así como Star Wars de 1977, una película que era fácil de entender sin las dos películas que vinieron después y, que todo hay que decirlo, la mejoraron).
En El Imperio final se nos presenta una sociedad claramente dividida entre una casta nobiliaria opresora y los skaa, la mano de obra esclavizada durante casi mil años y obligados a trabajar en las plantaciones y fábricas de los primeros. Por encima de todos ellos se encuentra el Lord Legislador, un ser semidivino e inmortal que domina el Imperio final con puño de hierro y sin piedad, quien convirtió a los skaa en esclavos y los entregó a los nobles que le ayudaron durante su ascenso al poder en un pasado ya mítico y olvidado.
Luthadel, capital del Imperio final
Los skaa viven doblegados por el miedo al Lord Legislador y sus secuaces, los obligadores y los inquisidores, dotados de unos poderes mágicos que Brandon Sanderson introduce en la historia de una forma muy bien explicada y que no le chirría al lector. Esta “magia”, la alomancia, es un don exclusivo de la nobleza pero como muchos de los nobles han tenido relaciones sexuales con sus esclavas skaa el poder ha pasado a estos bastardos, los nacidos de la bruma. Las leyes del Lord Legislador obligan a matar a estos mestizos pero algunos logran escapar a las garras de los esbirros del tirano.
Entre estos mestizos se encuentran los dos protagonistas de la novela, Kelsier y Vin. Brandon Sanderson logra darles gran viveza a los dos, a pesar de ser polos opuestos: uno decidido, alegre y optimista, la otra asustada, cobarde y pesimista. Quizá por eso mismo funcionen tan bien como pareja protagonista. Kelsier es un mestizo skaa que después de sobrevivir a un infierno donde nadie lo logra (los Pozos de Hathsin) regresa a la capital del Imperio final, Luthadel, con un solo objetivo: destruir el Imperio y matar al Lord Legislador, el hombre que le arrebató todo.
En Luthadel encuentra por casualidad a Vin, una ladronzuela temerosa dotada, sin que ella lo sepa, de los poderes de la alomancia. Kelsier se convertirá en su mentor y la convertirá en una persona totalmente diferente, liberándola de las cadenas invisibles que parecen convertir a todos los skaa en esclavos sin voluntad.
Vin (http://browse.deviantart.com/art/vin-above-luthadel-115205585)
Durante toda la novela no pude evitar pensar en la alomancia como en una especie de “poderes jedi”, pero es una opinión personal. Sanderson establece unas leyes muy estrictas de lo que se puede y no se puede hacer con la alomancia, y las explica al lector de una forma muy amena y creible. Los enfrentamientos alománticos están muy bien descritos y son bastante épicos, en especial uno en la parte final de la novela que no dejará indiferente a ningún lector.
Asimismo, los personajes secundarios a pesar de no ser tan ricos en detalles como los dos protagonistas suministran bastantes momentos más relajados y de humor, con conversaciones muy entretenidas que harán esbozar más de una sonrisa. Las intrigas políticas de las casas nobiliarias del Imperio también forman parte del telón de fondo de la novela, y muestran el lado contrario de la vida humillante de los skaa: un mundo de riqueza y banalidad construido sobre el sufrimiento de un pueblo esclavizado.
Después de concluir la lectura no se puede evitar trazar paralelismos entre los skaa (un pueblo sin voluntad, sometido al poder sin ningún atisbo de esperanza), las casas nobiliarias del Imperio (enriquecidas a costa del sufrimiento que les rodea), el Lord Legislador (una autoridad suprema que impone sus designios con puño de hierro) y la realidad que está construyendo a nuestro alrededor la crisis del primer mundo.

2 comentarios:

  1. ¡Hola! He conocido tu blog a través del comentario que has dejado en Pues vaya libro friki. Estoy echándole un vistazo, y la verdad es que está muy bien.

    Respecto a Nacidos de la bruma, fue de lo primero que leí de Sanderson, y me encantó. Este tipo tiene una impresionante habilidad para crear historias que enganchan, con argumentos originales, personajes carismáticos y sistemas de magia tremendamente trabajados. Incluso una historia supuestamente menor (lo escribió como ejercicio en un viaje de promoción), como Aleación de ley es muchísimo mejor que muchos libros que todo el mundo pone por los cielos.

    ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. ¡Hola Nymeria! Como dices Sanderson es capaz de engancharte a la historia que te cuenta con mucha facilidad, y el grupo de personajes de este libro molan mucho, aunque haya algunos que sean muy simples. Sin embargo lo compensa con creces con Kelsier y Vin, los mejores de la novela. La segunda parte se me va a hacer muy rara sin el humor y la ironia de Kelsier.
      ¡Espero verte por aqui y gracias por comentar!

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